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Nicaragua Dora María Téllez, la comandante guerrillera que desafió a Ortega

A sus 66 años, Téllez acaba de ser condenada a ocho años de cárcel por un delito de "conspiración" por el régimen que preside un antiguo compañero de lucha revolucionaria, Daniel Ortega.

Dora María Téllez en una con AFP
La líder sandinista Dora María Téllez. HECTOR RETAMAL / AFP

A Gabriel García Márquez, aquella joven guerrillera de tan solo 22 años le pareció "una muchacha muy bella, tímida y absorta, con una inteligencia y un buen juicio que le habrían servido para cualquier cosa grande en la vida". Asalto al Palacio, una extensa crónica de Gabo sobre la espectacular toma de la Asamblea Legislativa de Nicaragua por parte de un comando sandinista en 1978, descubrió al mundo las dotes insurgentes de Dora María Téllez, la Comandante Dos de aquella audaz operación que supuso el principio del fin de la dictadura de Somoza. Hoy, a sus 66 años, Téllez acaba de ser condenada a ocho años de cárcel por un delito de "conspiración" por el régimen que preside un antiguo compañero de lucha revolucionaria, Daniel Ortega, reelecto en noviembre pasado con más del 75% de los votos tras haber vetado a sus principales adversarios políticos.

Dora María Téllez (Matagalpa, 1955) ocupaba el tercer puesto en la cadena de mando del grupo de 25 guerrilleros que secuestró en el Palacio Nacional a decenas de diputados y otros civiles, a los que acabaría canjeando por varios presos políticos del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), la guerrilla alzada en armas contra la dictadura de Anastasio Somoza Debayle. El éxito militar y propagandístico de la operación despertó la admiración de toda la izquierda latinoamericana. El asalto estuvo dirigido por Edén Pastora (Comandante Cero) y Hugo Torres (Comandante Uno). Torres fue detenido hace unos meses en Nicaragua junto a Téllez y otros dirigentes de la oposición bajo la misma acusación de "conspiración". General de brigada en retiro y excomandante del FSLN, Torres falleció la semana pasada en el penal de El Chipote, donde esperaba juicio. Tenía 73 años y un largo historial revolucionario. En 1974 participó en una acción insurgente que se saldaría con la liberación de varios presos sandinistas, entre ellos Daniel Ortega, quien gobierna Nicaragua de forma ininterrumpida desde 2007 y ha ido quitándose de encima a casi todos sus antiguos correligionarios.

Se había integrado en el clandestino FSLN con 17 años

Hubo un tiempo en que Téllez fue una persona cercana a Ortega. Se conocieron en un campamento sandinista de la frontera con Honduras en 1977, y lucharon juntos en octubre de ese año contra la Guardia Nacional somocista en el asedio a San Fabián. Al contrario que Daniel, Dora estuvo siempre en la primera línea de los frentes de guerra. Se había integrado en el clandestino FSLN con 17 años tras abandonar sus estudios de Medicina en la contestataria ciudad de León. En el libro Los días de Somoza, del escritor Fabián Medina, ella se retrata como una niña inquieta, desafiante y rebelde en el colegio: "En mi casa no era visto como un problema; pero en el colegio, sí. Sobre todo, en un colegio de monjas".

Tras pasar una temporada en México, recibió entrenamiento militar en Cuba en 1976 y de vuelta a Nicaragua comenzó a forjar su leyenda de guerrillera tenaz. En la denominada Operación Chanchera (el asalto al Palacio Nacional), la Comandante Dos llevaría personalmente la negociación con Somoza para el canje de los diputados secuestrados por más de 60 presos políticos. Téllez siguió después en primera línea del combate en el Frente Occidental. Bajo su mando, las fuerzas sandinistas tomarían León en junio de 1979, un mes antes de la entrada triunfal de los muchachos en Managua. Académica de Historia y activista feminista, asumiría varios cargos en la década de los 80 bajo el gobierno de Ortega. Fue ministra de Salud, vicepresidenta del Consejo de Estado y diputada.

Cuando Ortega retomó el poder en 2007, fruto de sus oscuros acuerdos con la derecha más corrupta, el sector más conservador de la Iglesia y las élites empresariales, se ensañó con sus antiguos compañeros de armas

La guerra impuesta por Estados Unidos contra la joven revolución sandinista al entrenar y financiar a la Contra fue mermando la acción política del gobierno de Ortega. Pese a ello, el Frente se impuso en las elecciones de 1984. La derrota se produciría seis años más tarde. A partir de entonces, los sandinistas, en la oposición, entraron en una dinámica de enfrentamientos internos y lucha fratricida por el control del partido. Téllez y otros dirigentes, como el exvicepresidente y escritor Sergio Ramírez, se alejarían definitivamente de Ortega y fundarían en 1995 el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), un experimento político fallido que apenas obtuvo un puñado de votos en las elecciones de 1996. Cuando Ortega retomó el poder en 2007, fruto de sus oscuros acuerdos con la derecha más corrupta, el sector más conservador de la Iglesia y las élites empresariales, se ensañó con sus antiguos compañeros de armas. Proscribió el MRS en 2008, lo que provocaría una huelga de hambre de Téllez en protesta.

Sobre el ascenso fulgurante de aquel comandante retraído, Téllez opinaba así en un extenso artículo publicado en la revista nicaragüense Envío en julio de 2013: "Creo que él [Ortega] llegó por eliminación. Cuando en 1978 se juntaron las tres tendencias del Frente Sandinista, se dio un gran debate sobre cuántos miembros de cada una de las tres tendencias (Guerra Popular Prolongada, Proletaria y Tercerista) serían parte de la dirección conjunta que íbamos a formar (…) Se pensó en Daniel Ortega, de la tendencia tercerista (la más numerosa por su condición multiclasista y a la que también pertenecía Téllez), porque era un hombre tímido, callado, hábil en la maniobra, pero carente de liderazgo público. Daniel Ortega era la persona ideal. Daba la impresión de que no sería una amenaza para nadie".

La involución

Las desavenencias entre algunos dirigentes críticos del FSLN y Ortega fueron aumentando con el paso del tiempo, a medida que se iba generando una involución dentro del partido que afectaba gravemente a la huella transformadora que había dejado el sandinismo en Nicaragua: "La revolución sandinista -escribía Téllez en 2013- cambió profundamente el diseño de esta sociedad. Desde la perspectiva de historiadora veo que nada de lo que existe ahora puede entenderse sin la revolución sandinista. Pero la hora de la involución (...) llegó. Y hemos visto, por ejemplo, cómo en un modelo de prebendas como el actual, una policía que diseñamos para que estuviera al servicio de la comunidad (...) se ha convertido ahora en una policía política, en una policía al servicio del engranaje de poder de una familia".

Las protestas sociales de 2018 mostraron la cara más autoritaria del régimen de Ortega. Varios cientos de estudiantes murieron durante ese estallido social

Las protestas sociales de 2018 mostraron la cara más autoritaria del régimen de Ortega. Varios cientos de estudiantes murieron durante ese estallido social, según organizaciones de derechos humanos. La represión no ha cesado desde entonces. A mediados del año pasado, varios precandidatos presidenciales eran vetados y detenidos. La policía apresó a Téllez (como dirigente del partido Unamos) el 13 de junio de 2021. Desde entonces, ha estado presa en la cárcel de El Chipote. Su hermano, Óscar Téllez, le visitó en septiembre. Recluida en una celda de aislamiento, interrogada a diario por la policía, había perdido cinco kilos y no se le permitía hablar con ningún otro preso. Como a otros opositores, se le acusó de "traición a la patria y conspiración", según el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh).

Aquel 22 de agosto de 1978 Dora María se había cortado su cabellera para hacerse pasar, como el resto de guerrilleros, por un miembro de la Guardia Nacional somocista. Después de esa acción no necesitó volver a disfrazarse de hombre para empuñar las armas contra la dictadura. Aquella joven revolucionaria se convirtió en una experta historiadora, una referente del feminismo y un cuadro político prominente del sandinismo. La Administración de George W. Bush le vetó en 2005 por su trayectoria revolucionaria, tildándola de "terrorista" e impidiéndole que ocupara una cátedra de profesora visitante propuesta por la Universidad de Harvard. En Nicaragua hace tiempo que su retrato, como el de otros históricos guerrilleros, no aparece en la historiografía oficial del FSLN.

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