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Brexit Reino Unido, a las puertas de una salida abrupta de la UE el 12 de abril

El Parlamento británico ha vuelto a rechazar el acuerdo de Theresa May con la Unión Europea. A Londres solo le queda pedir una extensión más larga, revocar el brexit o presentar una alternativa a Bruselas, que también requeriría una extension.

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Un hombre a favor del brexit se manifiesta en Londres con un cartel que indica "irse significa irse". / REUTES - DYLAN MARTINEZ

Reino Unido debería estar a solo unas horas de abandonar esta noche la Unión Europea, según lo acordado hace exactamente dos años. Sin embargo, lo que está es cada vez más enredado en la maraña en la que se ha convertido el brexit.

El Parlamento británico ha vuelto a rechazar el acuerdo de May con la UE en la última oportunidad que tenía para retrasar la salida de Reino Unido hasta el 22 de mayo como le ofreció la UE. El resultado de la votación ha sido 286 parlamentarios a favor frente a 344 en contra. Este resultado hace que ahora mismo la opción más probable sea la de una salida abrupta en tan solo 14 días.

Tan grave es la situación que, nada más conocer el resultado de la votación, Theresa May se ha mostrado partidaria de pedir una extensión más larga a Bruselas; algo a lo que se había opuesto rotundamente hasta ahora. Y, por su parte, el presidente de la Comisión Europea ha convocado una cumbre urgente para el próximo 10 de abril con la esperanza de que para entonces -a solo dos días para la salida- Reino Unido pueda presentarle una alternativa que salve la salida sin acuerdo pero que a estas alturas necesitaría también de una extensión.

¿Qué pasa ahora?

Para poder presentar un plan alternativo, la Cámara de los Comunes volverá a reunirse el lunes en una demostración más de que May ha perdido por completo el control del brexit, que está ahora mismo en manos del parlamento… o de Bruselas, que podrá controlar más que nunca el proceso.

El lunes el Parlamento británico volverá a celebrar una nueva ronda de ‘votaciones indicativas’, pero que nadie confía mucho en esta opción porque esto es exactamente lo que hicieron el miércoles y ninguna de las ocho alternativas lo consiguió.

Cualquier extensión que vaya más allá de del 22 de mayo les obligará a participar en las elecciones del 26 de mayo

Pero ahora mismo parece claro que la única opción que le quedaría a Reino Unido para evitar la salida sin acuerdo sería pedir una extensión del brexit -previsiblemente hasta finales de 2019 o principios de 2020-. Y no olvidemos que cualquier extensión que vaya más allá de del 22 de mayo obligará a Reino Unido a participar en las elecciones al Parlamento Europeo del 26 de mayo.

Pero en esta historia llena de peros hay uno más: que el Gobierno británico acabe por tomar la decisión de que para seguir con el juego hay que cambiar las fichas y convoque elecciones generales. Algo para lo que también necesitaría pedir una extensión.

¿Por qué hoy May ha conseguido más respaldo?

El Gobierno necesitaba que al menos 310 diputados votaran a favor y que 75 miembros de su propio partido cambiaran de opinión respecto a la segunda votación. Para lograrlo, Theresa May les había prometido que presentaría su dimisión y les dejaría un cheque en blanco para continuar con las negociaciones con Bruselas si respaldaban su plan. Además, había partido el texto en dos, por eso la votación de este viernes ha sido solo sobre la primera parte de la cuerdo, la que únicamente establece los términos del divorcio: los 45.000 millones de euros que deberán pagar a la UE; los derechos de los ciudadanos británicos y comunitarios, el período de transición y la famosa salvaguarda irlandesa para evitar una frontera dura con Irlanda.

Con estos movimientos, que dejaban en el aire las condiciones de la futura relación con la UE, May solo ha logrado convencer a 34 compañeros que, eso sí, se han encargado de dejar claro durante la mañana en qué términos y con qué actitud han decidido respaldar un acuerdo que llevan criticando desde que se firmó en noviembre. Boris Johnson, por ejemplo, que llegó a dimitir como Ministro de Exteriores por su oposición al texto, decía este viernes que: “Es muy doloroso votar por este acuerdo pero espero que ahora podamos trabajar juntos para remediar sus defectos”.

La primera ministra británica Theresa May en el Paelamento. / EFE

Digna de aplauso, por cierto, la respuesta que su mensaje en Twitter ha recibido en la misma red social por parte de la Ministra Principal de Escocia, Nicola Sturgen, partidaria de un segundo referéndum: “Alerta: este charlatán sinvergüenza, desprovisto de cualquier principio, anda suelto”, ha escrito. Otro de los conservadores que han anunciado que esta vez votarían a favor, Nigel Evans, contaba en BBC que lo haría, sí, pero “apretando fuerte los dientes”.

Incluso Dominic Raab, que dimitió como Ministro para el brexit, ha dicho que este viernes respaldaría el acuerdo porque “la ira no es una estrategia política”, ha añadido que no podía “permitir una prórroga larga ni unas elecciones europeas” y ha asegurado que esto les daría tiempo para poder negociar con Bruselas de aquí al 22 de mayo.

¿Por qué no ha conseguido el apoyo suficiente? 

La votación de este viernes suponía una hoja en blanco sobre las cuestione relativas a la segunda parte de acuerdo, la que debe establecer las relaciones futuras entre Reino Unido y la UE tras el brexit. Y para muchos eso era “votar a ciegas”; votar para abrir la puerta a algo que no sabemos qué será.

Paradójicamente, por eso mismo muchos conservadores han cambiado este viernes su voto: porque el que esos términos no estén escritos aún les da la posibilidad de ser ellos mimos quienes los escriban si Theresa May ya no forma parte de este juego. Un pastel muy tentador sobre todo para quienes aspiran a ocupar el puesto que ella deje en Downing Street.

A la espera de lo que le ocurra a May, otra que este viernes se ha pegado un buen batacazo ha sido la libra, que se ha desplomado tras conocerse los resultados de la votación y la posibilidad de unas nuevas elecciones generales, que serían las terceras en tan solo cuatro años.