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Arturo Fernández gastaba la tarjeta black en sus restaurantes “porque son más baratos y son míos”

“Pensaba que la tarjeta era transparente”, revela el presiente de la Cámara de Madrid. La exconsejera Cafranga confirma que había un pacto de Caja Madrid con Hacienda sobre las tarjetas opacas: “Norniella me dijo que ellos lo arreglaban todo con Hacienda”

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Arturo Fernández, a su salida de la Audiencia Nacional tras delcarar ante el juez Andreu. EFE/Emilio Naranjo

MADRID.- Con desparpajo, el expresidente de la patronal madrileña CEIM Arturo Fernández ha explicado al juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu las razones por las que usaba su tarjeta black de Caja Madrid en los establecimientos de su grupo empresarial, Cantoblanco.

“Pensaba que era una tarjeta transparente”, es una de las perlas que ha arrojado Fernández, actual presidente de la Cámara de Comercio de Madrid, en su declaración en la Audiencia Nacional.

En total gastó 37.300 euros en tarjeta black. De ellos, se facturó 10.500 euros en comidas y cenas de su Grupo Cantoblanco. Además, su concuñado Gerardo Díaz Ferrán, que también gozaba de una tarjeta black por ser consejero, gastó 80.000 euros en sus restaurantes, con importes de hasta tres comidas al día.

El juez central de instrucción 4, Fernado Andreu, ha abordado estos gastos en su interrogatorio:

Juez Andreu: ¿Conoce el restaurante Cantoblanco?

Fernández: Sí, es de mi propiedad

A continuación, Andreu le ha preguntado por los cargos a la tarjeta por parte de este grupo, en especial los realizados en un solo día de diciembre de 2011. El empresario le ha respondido que se debe a sus “relaciones institucionales” que las hace en sus restaurantes. El tenía una cuenta abierta y de vez en cuando pasaba la tarjeta para saldarla.

Juez Andreu: ¿Por qué en sus restaurantes?

Fernández: Porque son más baratos y porque son míos.

Juez Andreu: Y además le redondeaba la cuenta, supongo

Fernández: Pues sí

Tras lo cual el juez le ha preguntado sobre la causa por la que esos cargos en un solo día se hicieran a las 00:50 horas. Arturo Fernández ha respondido que no lo sabe, que sería “la chica” que hiciera la cuenta esa jornada.

El fiscal no ha pedido fianza para él, ya que ha devuelto el dinero gastado con la tarjeta a través del Frob.

Los siete exconsejeros que han declarado este miércoles han coincido en su mayoría en que las tarjetas black eran gastos personales y que confiaban en que Caja Madrid declaraba estos gastos a Hacienda.

Aunque Carmen Cafranga ha confirmado un detalle que planea sobre el juzgado: que Caja Madrid podría tener un pacto con Hacienda para no declarar estas tarjetas. Y esta exconsejera ha aportado un nombre al juez: José Manuel Fernández Norniella, vicepresidente de Caja Madrid, mano derecha de Rodrigo Rato y exsecretario de Estado de Comercio con el PP.

“Norniella me dijo que ellos lo arreglaban todo con Hacienda”, ha revelado Cafranga. A ella le dijeron “que la podía gastar en cualquier cosa”. Expresidenta de la Fundación Caja Madrid, gastó en tarjeta black 175.200 euros. En el juzgado se ha quejado de “gran perjuicio” causado a su imagen y reputación. Es más, cuando fue a regularizar sus cargos de la tarjeta con Hacienda, el Banco de Santander le negó un aval “porque causaba mala imagen”.

Otro momento sorprendente ha sido la declaración de Enedina Álvarez, consejera de la Caja a propuesta del PSOE. Confirma que la tarjeta se la dio Norniella y era “de uso libre” con un límite de 25.000 euros anuales en su caso. Pensó que la entidad declaraba por ella.

Las tarjetas eran controladas desde la cúpula, según revela ella, quien ha puesto como ejemplo una ocasión que quiso devolver un aparato de gimnasia comprado con la tarjeta black. Llamó a la dirección general de Tarjetas, que le remitió al director financiero, Ildefonso Sánchez Barcoj, y éste a Fernández Norniella. Le pidió poder controlar los gastos por internet, pero no le dieron acceso.

El juez Andreu ha intervenido en este punto: “¿Devolvió el aparato de gimnasia para cargarlo a su cuenta personal?”

Enedina Álvarez: No, lo devolví porque no me servía.

Pero ella discriminaba, ha dicho, sus gastos personales de los de la tarjeta. A la tarjeta de Caja Madrid cargaba viajes, restaurantes…. Y sus compras, a su tarjeta personal.

A Luis Blasco Bosqued le pareció “normal” que le concedieran una tarjeta black, porque no le dieron “ni teléfono, ni secretaria, ni despacho”. Los consejeros tenían dietas por asistencia al consejo, pero no ha aludido a ellos.

Miembro de la comisión de control de Caja Madrid a propuesta del PP, y actual miembro de la Directiva del Real Madrid, Blasco hizo gastos personales porque era “de libre disposición” y entendió que Bankia declaraba por dichos cargos. El fiscal, Alejandro Luzón, tampoco ha pedido para él fianza solidaria porque ha hecho un depósito del dinero que gastó con la tarjeta.

Queja del Grupo Villarmir… que consiguió un crédito millonario

“Es evidente que he hecho algo mal”, “actué con un exceso de confianza”. El representante de la patronal CEIM, Javier López Madrid, ha declarado como imputado con humildad. Ha devuelto los 34.800 euros que gastó con la tarjeta black; “más no puedo hacer”.

López Madrid ha asegurado al juez que su grupo empresarial es de los que más han perdido con la salida a bolsa de Bankia. Y si hubiera sabido lo que ocurría, no solo devuelve la tarjeta sino que sale como consejero de la entidad.

Consejero delegado del Grupo Villar Mir (OHL), yerno de Juan Miguel Villar Mir y amigo íntimo del actual rey, López Madrid nada ha dicho de los créditos que consiguió para su grupo. Logró que Caja Madrid otorgara un crédito a favor de la empresa constructora por valor de 1.500.000 euros en plena crisis económica.

Tampoco se lo han preguntado. Los exconsejeros lograron más de 50 millones de euros en créditos a sus empresas y a sus familiares. Pero en la pieza separada del caso Bankia sólo se estudian los 15,2 millones de euros gastados en las tarjetas black.

El exdiputado socialista en la Asamblea de Madrid Jorge Gómez (98.200 euros en gastos de tarjeta black) nunca consideró el gasto en plástico como una retribución, sino como un gasto de representación. Es más, ha dicho, en octubre de 2012 viajó a Nueva York y él pagó su billete con la tarjeta black, pero los billetes de su mujer y de sus suegros los pagó con su tarjeta personal. El fiscal ha pedido para él que deposite una fianza por el importe que gastó con tarjeta.

Engaño o negligencia

El último exconsejero en declarar ha sido Antonio Romero, exvicesecretario general del Partido Socialista de Madrid (PSM). Era miembro de la Comisión de Retribuciones de Caja Madrid. Pero “en la Comisión de Retribuciones no se hablaba nunca de las retribuciones de los consejeros”, ha llegado a declarar ante el juez ante el que se ha presentado como víctima de un “engaño o negligencia” por estas tarjetas que han resultado opacas al fisco.

Los 27 exconsejeros que han declarado esta semana en la Audiencia Nacional están imputados por un delito de administración leal, que habrían cometido por autorizar el uso de las tarjetas black, y otro de apropiación indebida, que se podría atribuir a los 82 exdirectivos que los utilizaron. Los expresidentes de Caja Madrid Rodrigo Rato y Miguel Blesa y el exdirector financiero Ildefonso Sánchez Barcoj, están imputados por esta causa.

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