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Ciudadanos Un confiado Rivera busca ser decisivo en la formación de Gobierno: protagonizar o morir

El candidato de Ciudadanos quiere dejar claro quién lleva la iniciativa entre los partidos de la oposición para dibujar una alternativa a Sánchez y se ve legitimado tras los debates y la interpretación posterior en los medios más conservadores.

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El candidato de Ciudadanos a la presidencia del Gobierno, Albert Rivera, interviene en un acto de campaña en Barcelona.EFE/Alejandro García

Albert Rivera sale reforzado tras estas dos semanas de campaña. No tanto por los mítines -los actos de Ciudadanos son, habitualmente, los que menos público congregan de los cinco partidos grandes, incluyendo a Vox- sino por la visibilidad del candidato naranja tras los debates electorales. Con unas encuestas a la baja desde mayo del pasado año, el sorpasso al PP había desaparecido de su vocabulario. Sin embargo, desde la formación consideran que en ambas citas televisivas -tanto en RTVE como en Atresmedia- Rivera cobró el protagonismo que necesitaba para volver a situarse en el foco mediático, tras una campaña sin demasiada trascendencia.

Con la derecha más dividida que nunca, con PP, Ciudadanos y Vox luchando por conquistar un espacio político similar, Rivera pelea por movilizar el voto abstencionista y busca dar un golpe sobre la mesa para dejar de ser considerado "partido bisagra" del bipartidismo. Además, el objetivo prioritario de Ciudadanos tras estas elecciones es ser relevantes en la formación de Gobierno. La mayoría de encuestas publicadas les encumbran a la tercera posición por detrás de socialistas y populares, sin la fuerza necesaria para acercarse a ninguno de ellos, con Unidas Podemos y Vox muy cerca.

Rivera ha perdido esa imagen de líder centrista al escorarse a la derecha, pero lo hace con un objetivo claro: gobernar o, en todo caso, influir en el Gobierno. El líder de Ciudadanos tratará de demostrar, una vez adquiera el poder necesario, cuáles son sus políticas y qué representa el espacio de centro. Para ello necesita ganar popularidad y personalidad. No obstante, desde el partido reconocen que únicamente llevan tres años compitiendo a nivel nacional y que su apuesta es a largo plazo.

"El 28 de abril solo hay dos alternativas: nosotros o Pedro Sánchez con los populistas"

La estrategia de Rivera en los debates y durante las dos semanas en las que se pide el voto de manera oficial ha sido confrontar, cara a cara, con el líder del PP, Pablo Casado, al que al mismo tiempo reivindica como socio. No obstante, en el último mitin de campaña no hizo alusión alguna al candidato de conservador y se erigió como única opción para “echar a Sánchez de la Moncloa”, a quien atacó duramente: "El 28 de abril solo hay dos alternativas: nosotros o Pedro Sánchez con los populistas”.

El candidato naranja quiere dejar claro quién lleva la iniciativa entre los partidos de la oposición para dibujar una alternativa de gobierno y se ve legitimado tras los debates y la interpretación posterior en los medios más conservadores. En su interés de consolidar su posición en el espacio de la derecha, ha establecido un "tú a tú" con el partido dominante en ese espacio, el PP, evitando ser percibido solamente como un partido bisagra y reafirmando su voluntad de establecer la mayor distancia posible con Pedro Sánchez.

Las encuestas internas que maneja la formación les sitúan -tras los debates- en torno al 17%. Apuntan desde la dirección del partido que mientras el PP va en caída libre, goteando hacia abajo, Ciudadanos crece.También señalan que en campañas tan polarizadas, en las que “el centro tiende a desaparecer”, aguantar datos de un 17% es todo un logro. Reconocen, de hecho, que esperaban una campaña más complicada dada la situación del partido y que están haciendo todo un “sprint” final. Auguran una gran movilización en el votante del PSOE, no tanta en el del PP -con un suelo del 17% /18%- y aseguran que esta última semana ha sido decisiva para su votante.

La incógnita de estos comicios: Vox

Se prevé que Vox irrumpa con fuerza en el Congreso tras estas elecciones. Su resultado en el Parlamento de Andalucía (donde cosechó 12 diputados) fue clave para desbancar a Susana Díaz de la Junta y para facilitar la formación de un Gobierno alternativo. La formación de extrema derecha votó a favor de la investidura de Juanma Moreno, el candidato del PP, que actualmente dirige la región de la mano de Juan Marín. Tras una campaña más llena de retórica que contenido, con polémicos candidatos entre sus filas y salidas de tono, Vox puede ser decisivo para sumar.

Desde el PP y Ciudadanos defienden que esta formación no tiene mucho voto oculto y alegan que quien acude a los mítines de Abascal, lo hace henchido de orgullo. Hay encuestas que les sitúan desde el 9% al 13%. Todo dependerá de la repartición de escaños; la Ley d’Hont -que se aplica a nivel de circunscripciones- castiga en el espacio altamente disputado. Ocurrió con el PSOE y Unidos Podemos en 2016 y se prevé que, en esta ocasión, ocurra lo mismo pero a la inversa.

Ciudadanos considera muy relevante superar la frontera del 15%. Alegan que en las circunscripciones pequeñas se jugará el voto y que están mucho más fuertes que Vox y Unidas Podemos en las Castillas, Andalucía y sobre todo Aragón. Le conceden especial relevancia a este tercer escaño. Durante esta campaña, Rivera ha visitado once provincias de ocho comunidades: Madrid, Segovia, Valladolid, Málaga, Sevilla, Guipúzcoa, Albacete, Murcia, Alicante, Valencia y Barcelona. Por su parte, la portavoz nacional y candidata por Barcelona, Inés Arrimdas, ha acudido, en solitario, a Salamanca, León, Cádiz, Huelva y Girona.​

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