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Debate sobre el 40 aniversario de la Constitucion González y Aznar, barones del régimen del 78

Ambos mantienen una amplia conversación sobre el aniversario de la Constitución, discrepando en la necesidad de reformarla, aunque plenamente de acuerdo en parar la actitud del secesionismo catalán. "Si siguen así están más cerca de perder autonomía, que  de ganar la independencia", afirmó el presidente socialista con el respaldo del popular.

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Los expresidentes del Gobierno Felipe González (i) y José María Aznar, junto a la presidenta de El País, Soledad Gallego-Díaz, durante un acto sobre el 40 aniversario de la Constitución organizado por El País y la Cadena SER. EFE/ J.P.Gandul

Fue un debate de guante blanco y de muchas coincidencias, que haría inconcebible para cualquiera reconocer que eran las mismas personas que protagonizaron aquellas durísimas disputas parlamentarias entre 1993 y 1996, y que no ocultaban el odio que se tenían.

En el acto organizado por El País entre los ex presidentes Felipe González y José María Aznar para hablar del 40 aniversario de la Constitución ambos presentaron su cara amable, sin puyas, como “hombres de Estado” e incondicionales defensores de la unidad España, y no dudaron en presumir de que, a mucha honra, “se sienten del régimen de 1978”.

La reforma de la Constitución y Catalunya ocupó gran parte del debate, dirigido por la directora del periódico, Soledad Gallego; y hubo matices en los enfoques pero una amplia coincidencia en lo esencial, como si quisiera emular el consenso que hubo hace cuarenta años.

Ambos coincidieron en que los problemas del país no son culpa de la Constitución, pero para González es necesario reformarla, mientras que Aznar indicó que no cree que se den las condiciones políticas para ello.

González, sin tapujos, afirmó que “desea” que se abra el debate para reformar la Constitución y, como dice su partido, desde un modelo federal. Y abogó por una amplia reforma, “desde lo menor hasta el Título VIII de la Constitución. Yo no tengo ningún temor, porque sólo se avanza caminando”. Eso sí, no para seguir avanzando en la centrifugación de España.

El ex presidente del PP sólo le aceptó a González que es necesario abrir una reflexión estratégica sobre dicha reforma, pero no en el actual escenario político, “yo sigo creyendo en la vigencia de la Constitución”, afirmó.

Todo el tiempo defendieron los éxitos de la transición y González reflexionó de que no se valora más lo conseguido “porque le falta sentido épico, ya que se hizo sin revolución ni guerra, por fortuna. Pero el sentido épico de la Transición son los cuarenta años de mayor prosperidad de España”; afirmó.

Aznar se mostró de acuerdo y rechazó tajantemente quienes ahora la cuestionan, así como la Carta Magna, “porque los populismo no son un alternativa razonable al sistema constitucional de España”, dijo,

En cuanto a Catalunya, ambos ex presidentes coincidieron en que el secesionismo es un grave problema para España que hay que afrontar, y que cualquier solución pasa por “exigir lealtad institucional con la nación española”, repitieron ambos en varias ocasiones.

Tanto González como Aznar denunciaron como inadmisible la vulneración de la legalidad, del Estatut y de la Constitución por parte de la Generalitat, y el ex presidente socialista lanzó un aviso: “Si mantienen esa actitud están más cerca de perder autonomía que de ganar la independencia”, con el que se mostró plenamente de acuerdo el presidente del PP:

Para Aznar, es imprescindible mantener la ley y el orden constitucional y, después, no cerró la puerta a poder a hablar de otras cosas siempre dejando claro que la soberanía está el pueblo español y que no se discute la idea de España como nación-Estado.

Hubo algún chascarrillo sobre la placa que hay a la entrada de La Moncloa en la que se recuerda que el dictador Francisco Franco hizo las obras de remodelación del Complejo, y dijo que en los 14 años que estuvo González y los ocho que estuvo él se mantuvo la placa y no pasó nada, intentando entrar en la polémica de la retirada de símbolos franquistas. González no entró al trapo porque se ciñó al guión y evitó cualquier tema de actualidad. Lo que no hizo Aznar, que pidió sin venir a cuento a la ministra de Hacienda, que asistió al debate, que no subiera los impuestos.

La conversación dio poco más de sí, y no hubo grandes titulares ni grandes cambios de posicionamiento sobre lo que ya se sabe que piensa cada uno. Lo que quedó claro es que ambos se creen barones del “régimen de 1978”,

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