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Elecciones 10N El dilema de cómo gestionar las energías renovables, el transporte limpio o la defensa del bienestar animal

En 'Público' hemos recogido las propuestas más significativas, las mejores y las peores, para tratar de resumir las posturas ecologistas de cada uno de los partidos que aspiran a tener representación en las instituciones.

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Efectos de la sequía en un embalse de Vigo.

La pugna del voto vuelve a entrar en la escena mediática después de que este viernes volviera a arrancar una nueva campaña electoral, la tercera en lo que va de año. Aunque sólo han pasado seis meses desde las últimas elecciones generales de abril, el escenario se presenta, en cierta medida, bastante cambiado. En este tablero, las propuestas medioambientales se presentan como un elemento importante para captar al electorado, si se tiene en cuenta la creciente concienciación ecologista de la ciudadanía española.

En ese sentido, la mayoría de los partidos han mantenido los ejes programáticos presentados en los anteriores comicios, de tal manera que los compromisos climáticos establecen una gran diferenciación entre el bloque de izquierdas y el de las derechas. Mientras los partidos más escorados a la izquierda apuestan por un Green New Deal y un mayor control en los puntos cruciales de la economía verde, las formaciones liberales dan un mayor protagonismo a la tecnología y la innovación como elementos capaces de frenar la crisis climática sin alterar el crecimiento económico del capitalismo financiero.

Este podría ser el resumen general de las propuestas. No obstante, en Público hemos recogido las propuestas más significativas para tratar de resumir las posturas ecologistas de los principales partidos que, a nivel nacional, aspiran a tener representación en las instituciones. 

Energía

Las políticas en este ámbito son fundamentales para entender los compromisos de cada formación con el medio ambiente, en tanto que el sector energético se presta indispensable dentro de las sociedades modernas, sea para el calentamiento de los hogares, para la movilidad o para el desarrollo de la industria. El camino del sector pasa, a grandes rasgos, por permitir que las renovables ganen un mayor espacio en detrimento de las energías fósiles, pero también por la reducción del consumo a nivel nacional. Estas son algunas de las principales propuestas, que apenas muestran variaciones respecto a los programas presentados para los comicios del 28 de abril.

Planta solar fotovoltaica en Rioja (Almería). EFE

PSOE. El partido de Pedro Sánchez es, quizá, el que más ha tocado su programa electoral en todos los ámbitos. Sin embargo, apenas hay novedades respecto a las propuestas políticas de abril. Los socialistas apuestan por dar mayor peso a las renovables en todos los ámbitos de una forma progresiva, en tanto que prometen alcanzar en 2030 un porcentaje del 74% del total de la producción energética limpia. Todo ello, con un cierre progresivo de las centrales nucleares y las plantas de carbón “sin un aumento de los precios del mercado”. No obstante, no se ofrecen detalles de cómo conseguirán controlar los precios sin aumentar el poder del Estado en el sector, algo que es descartado en su reforma del mercado eléctrico.

PP. Pablo Casado y el Partido Popular, por su parte, abordan de manera particular el problema energético de España. Desde la formación conservadora proponen un Plan Nacional de Energía y Clima y establecer un mix energético para los próximos cuarenta años. Asimismo, el PP se suma al clamor por las renovables, aunque lo hace de una manera ambigua, ya que lo hará "sin renunciar" a otras tecnologías.

Unidas Podemos. La formación morada recicla su “horizonte verde” presentado en las anteriores elecciones. Entre las propuestas, destaca la idea de cerrar las plantas nucleares a partir de 2025 y las de carbón a partir de 2024. Todo ello, en pro de un mayor peso de las renovables, que alcanzaría el 100% de la producción en 2040. En ese sentido, desde la coalición de izquierdas son conscientes del problema laboral que puede suponer el cierre radical de esta industria, por lo que “garantizan” dos puestos de trabajo verdes por cada uno que se cree. Estos nuevos escenarios laborales van ligados a las nuevas tecnologías, pero también a los trabajos de cuidados. Por otro lado, apuestan por la creación de una empresa estatal de energía que se encargue de regular los precios del mercado y recortar el poder de los “oligopolios”. La eficiencia es otro pilar fundamental para conseguir, según informa el partido, un ahorro anual de 400 euros a las familias. Para ello, la formación promete activar un programa de rehabilitación de viviendas que consiga mejorar cerca de 500.000 hogares al año.

Ciudadanos. La formación naranja apuesta, precisamente, por todo lo contrario a la regulación. Tanto es así, que prometen eliminar impuestos en el sector e “impulsar” la competencia. Por otro lado prometen reducir el coste de la tarifa “premiando” la eficiencia en el consumo para reducir su precio.

Vox. La ultraderecha menciona de manera escueta un “Plan de la Energía” que permita la autosuficiencia “sobre las bases de una energía barata, sostenible, eficiente y limpia”. No obstante, no establece plazos, objetivos concretos, ni detalla el papel del Estado o las empresas en este aspecto que genera tantas emisiones y del que dependen tantas familias.

Más País. El nuevo partido de Íñigo Errejón ha dedicado grandes esfuerzos a este apartado del programa, que tampoco dista mucho de las propuestas de sus excompañeros de Unidas Podemos. Así, la formación ofrece un camino pleno hacia las renovables que culmine, al igual que la formación morada, con el 100% de la producción limpia para 2040. Asimismo, el grupo político, en coalición con Equo, apuesta también por una reducción del consumo energético del 20% para 2030. Entre las medidas más destacadas, la reforma de la ley orgánica de Estabilidad Presupuestaria para que los Ayuntamientos que dispongan de presupuestos saneados puedan invertir, superando el umbral del PIB, en políticas de eficiencia energética.

Movilidad

El sector del transporte es uno de los más importantes dentro de las políticas verdes. Tanto es así, que su aporte al conjunto de las emisiones de CO2 de España es del 25%. En virtud de ello, las propuestas giran en torno a la promoción de los vehículos eléctricos y al fomento del transporte público como mecanismo de acción. 

Coche eléctrico cargándose. / EUROPA PRESS

PSOE. Las políticas de movilidad propuestas por el Partido Socialista pasan, en primer lugar, por una ley de Movilidad Sostenible que, además de fomentar la transición hacía vehículos privados limpios, consiga mejorar el transporte público a nivel nacional. “Adoptaremos un nuevo enfoque de política de infraestructuras para garantizar el derecho a la movilidad de forma segura y sostenible”, explica el programa electoral. De esta forma se pretende mejorar las conexiones entre todos los territorios de España, tanto en las zonas urbanas como en las rurales. Asimismo, la formación de Pedro Sánchez promete reformas que obliguen a los municipios de más de 50.000 habitantes a crear zonas de bajas emisiones que restrinjan el acceso a los vehículos más contaminantes.

PP. El problema de la movilidad para el PP tiene un enfoque más económico que climático, ya que su propuesta habla de generar incentivos económicos y ayudas fiscales que permitan renovar el parque móvil privado de España. En el programa de las anteriores elecciones, además, hablaban de manera manifiesta de eliminar las restricciones al diésel, a pesar de las advertencias científicas que indican que este tipo de carburantes son más contaminantes que el resto. Además, la formación conservadora apoya una digitalización del transporte, en tanto que hablan de medidas que vayan hacia la regulación de los transportes autónomos.

Unidas Podemos. Desde la coalición apuestan por aumentar el número de vehículos eléctricos privados en un 25% de cara a 2030. Para ello, promete ayudas a la compra de este tipo de transportes que cubran "entre el 15% y el 20% del precio de adquisición". A ello, debemos sumar sus intenciones de habilitar las infraestructuras con la creación de puntos de carga que permitan que la transición sea más fácil. El transporte público también cobra un papel importante dentro del paquete de propuestas ecologistas de la formación liderada por Iglesias. Tanto, que Podemos anuncia una mejora de las comunicaciones ferroviarias para paliar la desigualdad territorial.

Ciudadanos. El partido de Albert Rivera, por su parte, apuesta por inversión en i+d+i para que España consiga ser líder en el desarrollo de baterías eléctricas. La idea de la formación liberal es conseguir baterías que aumenten la autonomía de los vehículos eléctricos, uno de los principales escollos en la industria del automóvil a la hora de vender este tipo de coches privados. Aunque también apuestan por mejorar los transportes públicos, también apuestan por los vehículos VTC y apuestan por un marco regulatorio común entre este tipo de empresas privadas y el sector tradicional del taxi.

Vox. No hay referencias.

Más País. El partido errejonista habla, por su parte, de una transición hacia los vehículos eléctricos en todos los ámbitos. Tanto es así, que señalan una “estrategia de impulso” al vehículo eléctrico industrial, que, en cierta medida, es uno de los grandes retos de la transición ecológica en el sector de los transportes. En cualquier caso, dicha transición pasa, según el documento presentado por la recién nacida formación, por el fomento del transporte público y colectivo.

Agua

El cambio climático está aumentando las temperaturas y reduciendo las etapas de lluvia en la península ibérica, lo cual se traduce en un aumento de los riesgos de sequía y la aridez. En ese sentido, las políticas del agua se vuelven imprescindibles para intentar garantizar que este bien común pueda llegar a toda la ciudadanía. Tanto es así, que todos los partidos incluyen medidas hidrológicas en sus programas.

Sequía. EFE

PSOE. Las políticas giran en torno a la creación de Pacto Nacional del Agua que funcione de una manera acorde con las normativas que componen las directivas europeas del agua. De esta forma se busca evitar el despilfarro, prevenir sequías y reavivar las cuencas que estén en peores condiciones.

PP. El Partido Popular habla también de un Pacto Nacional por el Agua para tratar de mitigar los efectos de la crisis climática en un territorio condenado a la aridez. Sin embargo, la formación de Pablo Casado apuesta dentro de este plan por una política de trasvases, unas políticas que han dominado durante los últimos años, dejando consecuencias graves en la geografía española.

Unidas Podemos. El partido, entre las medidas más destacadas, propone en su punto 7 del Horizonte Verde, prohibir el comercio del agua. “La compraventa de derechos concesionales es la manera moderna de convertir un derecho humano como el agua en un producto financiero. Por eso impediremos por ley el tráfico con este bien común, vinculado a las grandes obras del agua que solo benefician a las grandes constructoras y a los fondos de inversión”, explica la coalición. Además, el partido habla de dejar atrás el antiguo modelo franquista de pantanos y embalses en pro de una gestión de la demanda basada en la eficiencia.

Ciudadanos. El partido de Rivera habla de un Plan Hidrológico que permita rescatar las cuencas contaminadas. Para ello, establece un plan de ayudas que permita que, a través de la tecnología, se pueda mejorar la calidad de los caudales más deficientes por las políticas de trasvases que han imperado durante las últimas décadas.

Vox. El partido de Abascal, sin entrar en detalles, propone un Plan Hidrológico Nacional.

Más País. Las políticas de agua son ambiciosas en cuanto a regulación y al control de las empresas industriales. Tanto es así, que el partido propone que las empresas hagan un reporte obligatorio de la “huella de carbono e hidráulica” que hay detrás de su producción. Además, apuestan por políticas fiscales que permitan dejar atrás el sistema de regadío intensivo en favor de otras formas de agricultura más sostenibles y acordes con la coyuntura climática.

Derechos de los animales

La caza, la tauromaquía y el maltrato animal también entran en escena en esta carrera electoral. Si bien es cierto que hay formaciones que apuestan por endurecer las penas contra la violencia hacia los animales, hay otros que convierten las actividades cinegéticas y los toros en banderas cruciales dentro de sus programas. 

Un toro es embolado en la provincia de Castellón.- EFE

PSOE. Al igual que en los anteriores comicios, la formación de Pedro Sánchez propone una “Ley de Bienestar Animal” que garantice una relación respetuosa hacia los seres vivos. No hay mención a la caza ni a la tauromaquia. 

PP. Los conservadores cuentan con planes para tratar de revitalizar la tauromaquia, que cada vez cuenta con menos apoyos dentro de la sociedad tal y como lo demuestran los últimos datos del Ministerio de Cultura. Para ello, proponen reformar el Plan Nacional de Tauromaquioa (PENTAURO), con la intención de que se potencien las actividades taurinas en todo el territorio nacional.

Unidas Podemos. Desde el partido morado plantean una ley de bienestar que reconozca a los animales como seres capaces de sentir, además de una bajada del IVA en las actividades veterinarias y en los productos de alimentación. Por último, el punto 42 de su programa habla de eliminar “las ayudas y subvenciones relacionadas con la tauromaquia” y de prohibir “los espectáculos que impliquen maltrato animal”. No obstante, no hay mención alguna a la caza.

Ciudadanos. Los liberales prometen endurecer las penas contra aquellas personas que maltraten animales y reclaman que los animales de compañía tengan una categoría especial dentro del código penal. Por otro lado, proponen una ley de caza y pesca para tratar de garantizar que estas dos actividades se conviertan en el motor principal del mundo rural. Por lo que se refiere a la tauromaquia, los de Rivera no ofrecen ninguna medida al respecto. 

Vox. La formación de ultraderecha defiende en su programa la caza, a la que dará “protección” como actividad “necesaria y tradicional”. De esta forma, el partido de Abascal propone una “licencia única” de caza a nivel nacional y suprimir el actual sistema autonómico. Además, abogan por hacer que la tauromaquia sea parte del patrimonio cultural español y ofrecen una ley que proteja estas prácticas. 

Más País. El nuevo partido propone fomentar formas de producción que no atenten contra las leyes de bienestar animal y, para ello, dan un mayor peso a los pequeños productores en contra de los sistemas intensivos. En cualquier caso, esta es la única referencia que se puede encontrar dentro del programa.

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