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Entrevista Xosé Manuel Beiras: "El 'procés' catalán no tiene marcha atrás"

El político gallego se muestra favorable a la idea de una mesa de diálogo para crear "un clima diferente" y "que influya en la conciencia social de la ciudadanía no-catalana", y critica la evolución de Podemos.

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Xosé Manuel Beiras, en una imagen de archivo. / ALFREDO MATILLA

¿Quién no firmaría ahora mismo para estar en el mismo estado de salud física y mental que Xosé Manuel Beiras? A sus 83 años, el político gallego se encuentra en plena forma. Público entrevistó el antiguo dirigente del BNG a su paso por Barcelona, donde participó en el acto de homenaje al filósofo Antoni Domènech, celebrado en el CCCB. El histórico dirigente galleguista, hoy dirigente de Anova, responde a nuestras preguntas sobre Catalunya o el estado de la izquierda española, con la que se muestra muy crítico.

¿Cómo ve la situación en Catalunya?

La lucha armada, como se hizo en Euskal Herria, no vale, es inadmisible, pero un proyecto para avanzar dentro del marco constitucional, como era el mal llamado Plan Ibarretxe, lo dejaron plantado en el Congreso. En Catalunya el proceso ha sido absolutamente pacífico y democrático, y tampoco los vale. Estamos ante un problema muy grave. Este régimen político hace imposible encontrar una solución política a la realidad plurinacional del Estado. El problema radica en la articulación del sujeto político de la soberanía: reconocer que hay pueblos diferentes, con trayectorias diferentes, que incluso dispusieron de un aparato de estado propio.

"Este régimen político hace imposible encontrar una solución política a la realidad plurinacional del Estado"

El procés catalán está ahora mismo en una situación de bloqueo. Pero este bloqueo viene de antes: cuando el aparato judicial pasó por encima de los Parlamentos catalán y el español después de la reforma del Estatuto y el recurso presentado por el PP. Una tontería. Aplastado por el poder del Estado y la monarquía, del rey este, de Felipe VII, como la llamo yo ...

¿Y eso por qué?

Porque Felipe VI, para mí, fue Felipe González cuando se convirtió a la monarquía.

Aquí la gente se pregunta cómo salir de este callejón sin salida.

Lo veo muy difícil. La ampliación de la base ciudadana del soberanismo ha sido constante. Hay un porcentaje significativo de la población que, estoy convencido, apostaría por un estado federal propiamente dicho. No me refiero a la idea de un federalismo para arriba, de convertir las comunidades autónomas automáticamente en miembros de una federación, sin tener en cuenta el derecho a la autodeterminación. Esto no va así.

Pero no hay tal cosa como una 'monarquía federal'.

Y menos aún con una monarquía borbónica y bubónica, como yo lo llamo. No hay nada que hacer.

¿Entonces?

Habrá perspectivas si se consigue, aunque sea por el instinto de supervivencia de la cúpula actual del PSOE, que estos tengan que negociar un proceso de diálogo sin imponerse demasiado deprisa ni un calendario que les obligue a enfrentarse a situaciones que no podrán solucionar de inmediato, pero sí poner en marcha un proceso que vaya creando un clima diferente, y sobre todo que influya en la conciencia social de la ciudadanía no-catalana.

Esta parece que es un poco la idea de ERC.

Exacto. Es algo de lo que se está hablando ahora. Si esto cuaja, puede contribuir a que, como mínimo, haya otro clima. Pero de solución, no es a corto plazo. Quién sabe si me equivoco, pero me atrevo a decir que el procés catalán no tiene marcha atrás. Puede permanecer bloqueado durante un cierto tiempo, pero no tiene marcha atrás. El consenso es amplio. No, no tiene marcha atrás.

Desde el independentismo algunos temen que la tabla de negociación sea una manera de huir de estudio.

No hay alternativa a un proyecto de distensión. La alternativa es la confrontación y ya hemos visto hasta dónde se puede llegar. Pasa que hay que actuar para que esta tregua no desmovilice ni intoxique la conciencia nacional alcanzada entre los catalanes ni el derecho a ejercer su soberanía. Este es, creo yo, el papel que le corresponde ahora al independentismo. Seguir luchando, pero no en una confrontación directa si se abre una vía de diálogo con el Estado.

El 'procés' también ha tensado mucho el espacio de los comunes y Podemos.

La izquierda política virtualmente no existe en España. Hay una izquierda social que no está representada por una izquierda política

Pienso que aquí ha tenido mucha importancia ICV. A los comunes, el problema fundamental es ICV ... Mire, tal vez ahora le doy una respuesta demasiado radical, pero la izquierda política virtualmente no existe en España. Hay una izquierda social que no está representada por una izquierda política. Con muy pocas excepciones, y están allí, precisamente, donde hay un nacionalismo de izquierdas: el País Vasco, con EH Bildu, y en Catalunya, con la CUP.

¿Podemos no es de izquierdas, entonces?

No lo fue nunca. Recuerdo que, en verano de 2014, después de las europeas, le pregunté a Pablo Iglesias si sabía cuál era la composición social de su votante en Galicia. El 50% eran votantes procedentes del PSOE y del PP, y el 50% restante procedía de la abstención, el BNG y la izquierda galleguista. En otoño tenían una conferencia política y le pregunté cómo fidelizar aquel voto. Es imposible.

Además, ¿cuál es la matriz ideológica de Podemos? 'Los de arriba' y 'los de abajo', Ernesto Laclau, pero mal digerido, y la idea de un nuevo patriotismo. Esto no va a ninguna parte. Yo entiendo que un partido de izquierdas actual no puede seguir el patrón de los partidos de posguerra. De acuerdo. Pero otra cosa es su ideario, que es completamente difundido. O la concepción de la militancia. Lo que cualquiera que pase por allí puede votar... Una fuerza política necesita militantes, los militantes deben asumir un proyecto político, y pagar cuotas para el mantenimiento de la organización, si no, ¿de que deben vivir, los partidos de izquierdas? Una izquierda política, en el contexto actual, debe ser necesariamente rupturista. En el marco actual no se pueden abordar, y menos aún resolver, ninguno de los graves problemas de la ciudadanía.

Pues ahora mismo han firmado un preacuerdo con los socialistas para gobernar.

"Si entras a un gobierno hegemonizado por un partido como el PSOE, debes saber que no podrás abordar problemas graves, como la vivienda o el paro"

Se ha dicho que es la tesis de Iglesias, se ha comparado con el eurocomunismo, aquello de estar en la calle y al Gobierno... Todo esto está muy bien, pero lo que importa es que si entras a un gobierno hegemonizado por un partido como el PSOE, con sus líneas ideológicas y programáticas, y en el contexto de la Europa de la troika, debes saber que no podrás abordar problemas graves, como la vivienda o el paro. La gente se quedará con esto: con las renuncias que harán. Y en un gobierno hay una responsabilidad colegiada. No podrán evitar aparecer contaminados por estas renuncias ante su base social. Y, en consecuencia, perderán credibilidad.

¿Cuando empezaron a cambiar las cosas?

La ofensiva de Podemos para alterar la correlación de fuerzas de manera significativa en el Congreso fue derrotada otoño de 2016. Entonces empezaron a cambiar, poco a poco, y después por completo. Nuestras alianzas con ellos estaban establecidas sobre unas bases muy claras: En Marea, por ejemplo, obtuvo grupo parlamentario, cumplió todas las condiciones y no se respetaron. Podíamos haber hecho como Compromís y marchar al grupo mixto. No lo hicimos por lealtad. Entonces se creó un grupo confederal en el que había autonomía política. Todo papel mojado. A partir del año siguiente la izquierda empieza a claudicar y desintegrarse, ignorando la cuestión que torpedea la línea de flotación del régimen, que es la cuestión nacional y más concretamente el proceso en Catalunya.

¿Y habló, con Pablo Iglesias?

Sí, hasta el otoño de 2017.

¿Y por qué a partir de entonces no?

Lo dejé por imposible. Mire, me pidieron escribir un capítulo para un libro colectivo. Cuando lo publicaron, Beiras parecía estar en otro plano. Cuando lo presentaron en Madrid no me invitaron y en Galicia ni siquiera se presentó. Cuando vi su actitud entre el referéndum de octubre en Catalunya y las elecciones generales en diciembre insistí. "Escucha, ¿que está haciendo?", les pregunté, "no se puede mantener una actitud neutral, lo que pide es un brindis al sol". Con un estado ocupando Catalunya ... Si eres de izquierdas, demócrata, etcétera, debes saber que lo que se juega aquí son valores fundamentales, no importa que seas catalán o manchego. Una vez pasado todo esto me puse en contacto con él y le dije: "No sé por qué me pedisteis que escribiera aquel artículo para el libro, seguramente ni lo leísteis". A los dos días me envió una fotografía con el libro abierto, diciendo: "Sí que me la he leído". Bueno, si lo leyó, entonces no lo entendió.

Da igual, una vez perdida aquella oportunidad, en vez de hacer lo que le corresponde hacer a la izquierda, que es reflexionar qué ha pasado para volver con más fuerza, se replegaron, comenzaron a renunciar a una serie de cosas y se pusieron a buscar culpables entre ellos.

Algo que pasa bastante a menudo a la izquierda...

...cuando deja de ser izquierda.

El Gobierno español podría volver al PP aprovechando una mayor desmovilización de la izquierda.

Podría pasar.

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