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Fortunas de origen incierto, huidas y otros escándalos de la monarquía por los que el CIS no pregunta desde hace siete años

La última valoración de la monarquía en los estudios del CIS se produjo en abril de 2015. Desde entonces, la Corona española ha protagonizado numerosos escándalos que podrían haber afectado a la percepción ciudadana sobre la Casa Real.

Juan Carlos I llega a La Zarzuela para reunirse con su hijo Felipe VI
Juan Carlos I en una imagen de archivo durante su última estancia en España.

El 3 de agosto de 2020 Juan Carlos I huyó de España con destino a Abu Dabi tras meses de escándalos que afectaban al origen de la fortuna de la familia real y que indicaban supuestas irregularidades fiscales por parte del rey emérito durante sus últimos años de reinado y tras su abdicación en el año 2014.

En mayo de este año, el monarca decidió volver a España durante unos días para ver unas regatas en Sanxenxo, una vez que vio despejadas las causas judiciales que mantenía abiertas contra él en España y en Suiza. Ni los escándalos en torno a su fortuna, ni su huida a Emiratos Árabes, ni su regreso a España, ni tampoco cómo ha afectado toda esta situación a la Casa Real y a Felipe VI han sido objeto de estudio para el Centro de Investigaciones Sociológicas.

No es que el CIS haya evitado preguntar por la situación de Juan Carlos I, es que el organismo lleva sin incluir una valoración ciudadana de la monarquía en sus barómetros desde abril de 2015, es decir, desde hace más de siete años. 

La última vez que lo hizo, Felipe VI llevaba un año siendo rey, tras abdicar su padre; en ese estudio el actual jefe del Estado suspendía a ojos de la ciudadanía (obtuvo una nota de 4,34 sobre 10). En este sentido, la única vez que la población española ha opinado sobre el monarca ha optado por suspenderlo, en un momento en el que todavía no habían salido a a luz todos los escándalos que han afectado a la fortuna de la familia real en los últimos años.

El presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas, José Félix Tezanos, ha explicado en varias ocasiones por qué el organismo no incluye una valoración concreta de la ciudadanía acerca de la monarquía, durante algunas de las comparecencias que ha protagonizado en el Congreso de los Diputados.

En sus estudios el organismo incluye a la Corona en sus encuestas en una categoría de "problemas" para la ciudadanía, un bloque en el que se la ubica en función del impacto negativo que tiene en la vida de los encuestados, junto a asuntos como el paro, la economía o, en los últimos años, la pandemia del coronavirus o la factura de la luz.

El "clima volátil" de 2015

Para Tezanos, que no se incluya una valoración de la monarquía en las encuestas del CIS se explica por dos cuestiones: la primera es, precisamente, el hecho de que la ciudadanía no incluye a la Corona como uno de sus "principales problemas" en los estudios del organismo; la segunda es que, a su juicio, ya existe información sobre la percepción ciudadana de la monarquía "fuera" del CIS: "Tenemos esa información", apuntó el sociólogo en una de sus comparecencias en la Cámara Baja.

Además, el presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas también dio a entender que el suspenso de Felipe VI en la primera y última encuesta en la que se pregunto por el actual rey se debió al "clima volátil" que existía en 2015 en un contexto de desaprobación ciudadana de todas las instituciones.

"No bajaba solo la valoración de la monarquía, sino de todas las instituciones, también de los partidos, de los sindicatos o de los medios de comunicación. Esas oscilaciones llevaron a pensar que eran coyunturales, que el clima era volátil y que no ofrecía una información muy útil", aseguró Tezanos.

Ante la ausencia de valoraciones ciudadanas acerca de la monarquía en el CIS, 16 medios independientes entre los que figuraba Público impulsaron dos estudios realizados por el instituto demoscópico 40dB, en los meses de octubre de 2020 y de 2021. En ambas encuestas se preguntó por la preferencia ciudadana entre la monarquía y la república, y en ambas esta segunda opción fue la preferida por los encuestados, que se posicionaron a favor de cambiar la forma de Estado en un 40%.

Los estudios también reflejaron una importante división de los ciudadanos en torno a esta cuestión, y los "indecisos" o "no alineados" llegaron al 30% en la encuesta de 2020 y al 24% en la de 2021.

Felipe VI logró el aprobado en los dos estudios, pero la mayoría de los encuestados ubicaron al monarca en la derecha política, identificándolo como un rey conservador. Además, alrededor del 80% de los consultados consideró que Felipe VI debería poder ser juzgado por sus actuaciones durante su reinado, de manera que rechazaron la inmunidad de la que goza en la actualidad.

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