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Las inhabilitaciones de Torra y Junqueras tensan el debate de investidura más apretado y atípico de la historia reciente

El Pleno arranca este sábado, continuará el domingo (víspera de Reyes) y, previsiblemente, concluirá el martes. En el debate intervienen representantes de hasta 10 grupos políticos, y la presidenta de la Cámara tratará de evitar una investidura excesivamente larga. La últimas decisiones de la JEC complican el debate y provocan movimientos de última hora en las filas independentistas.

El candidato socialista, Pedro Sánchez, en el Congreso durante la investidura fallida de junio / EFE

El debate de investidura que arranca este sábado va camino de convertirse en una de las sesiones plenarias más ajustadas y apretadas de la historia reciente. Tanto los tiempos del debate como el calendario escogido para celebrarlo conducen a una de las investiduras más complejas que se recuerdan, una situación que la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, tratará de simplificar a la hora de ordenar el Pleno. Pero, por si fuera poco, las inhabilitaciones de Quim Torra y de Oriol Junqueras emitidas por la Junta Electoral Central este viernes obstaculizan más el camino de Pedro Sánchez.

El calendario y la aritmética del Parlamento se retroalimentan y juegan un papel fundamental en la investidura. El debate arranca este sábado (día 4), continúa el domingo (jornada en la que se celebrará una primera votación) y, si Pedro Sánchez no logra una mayoría absoluta (que en este momento está prácticamente descartada), debe concluir el martes, día 7; con un 'intermedio' que tendría lugar el día de Reyes.

En el calendario fijado hay varios elementos atípicos a la hora de comparar esta sesión de investidura con otras. El debate tiene lugar durante un fin de semana completo (sábado y domingo). Existe un precedente reciente en este sentido: Mariano Rajoy fue investido en 2016 en sábado, concretamente el 29 de octubre de ese año.

Sin embargo, hay varias diferencias respecto a la sesión de investidura de Sánchez. El entonces presidente del PP fue investido por mayoría simple en segunda votación, por lo que el Pleno arrancó el miércoles 26 de octubre y la primera votación tuvo lugar el jueves 27, pero no se prolongó durante un fin de semana al completo, sino que el fracaso en la primera votación alargó el debate desde el miércoles hasta el sábado.

Además, este domingo no solo es parte de un fin de semana, sino que se corresponde con la víspera de Reyes, un día antes de la festividad del día 6 de enero. Y es aquí donde entra en juego el primer 'obstáculo' relacionado con la aritmética parlamentaria.

El Congreso surgido de las elecciones del 10 de noviembre es el más plural y complejo de los últimos años, y las negociaciones para poner en marcha los distintos órganos de la Cámara han dejado un total de 10 grupos parlamentarios. Sus representantes disponen del derecho a intervenir en los debates de investidura con un tiempo establecido en función de la jornada de la sesión plenaria (no es el mismo en el arranque del Pleno que antes de la primera votación o de la segunda, si finalmente se produce).

El gran número de grupos y portavoces podría dar lugar a un Pleno excesivamente tedioso, marcado por largos debates y numerosas intervenciones y réplicas por parte de los diputados.

Objetivo: una votación temprana en la víspera de Reyes

La Presidencia de la Cámara tratará de evitar en la medida de lo posible que el debate que comienza el sábado lleve la votación del domingo hasta altas horas de la tarde en plena víspera de Reyes. De hecho, fuentes parlamentarias apuntan a que la intención es votar entre las 15.00 y las 16.00 horas.

El Reglamento de la Cámara fija que una eventual segunda votación no podría producirse hasta, al menos, 48 horas después de la primera, es decir, a partir de las 15.00 o las 16.00 horas del martes, si se cumple con el pronóstico. Precisamente con el fin de votar lo antes posible el domingo, el Pleno se iniciará el sábado a las 9.00 horas (las sesiones plenarias de investidura suelen arrancar su primera jornada a las 12.00 horas).

El debate lo abre el candidato a la investidura, Pedro Sánchez, que dispone del tiempo que considere para exponer su programa de Gobierno. Tras su intervención habrá un receso (cuyo tiempo estima la presidenta y que, en este caso, podría ser de aproximadamente una hora y media), y, tras este receso, se reanudará la sesión.

Los representantes de los grupos intervendrán de mayor a menor y cada grupo dispondrá de 30 minutos (Unidas Podemos, el Grupo Plural y el Grupo Mixto repartirán este tiempo entre varios portavoces). El candidato podrá contestar individualmente a cada diputado o a todos a la vez, cuando hayan terminado las intervenciones. Los representantes de los grupos dispondrán de 10 minutos para replicar las respuestas del candidato.

Tras la primera votación, el domingo, se producirá un 'intermedio' durante todo el lunes, día de Reyes en que se celebra la Pascua Militar

Por orden, contestarán a Sánchez los representantes de PP, Vox, Unidas Podemos, Grupo Plural, ERC, Ciudadanos, PNV, Bildu y Grupo Mixto, y cerrará las intervenciones la portavoz del PSOE en el Congreso. La intención es que el sábado se produzcan el mayor número posible de intervenciones (por lo menos, hasta Ciudadanos o, incluso, el PNV) para que el domingo pueda arrancar cuanto antes la votación.

En esta primera votación el candidato necesita una mayoría absoluta de 176 diputados, un número que el PSOE ve bastante alejado en la actualidad (cuenta, de momento, con 166 votos favorables); si fracasa el domingo, se producirá una nueva votación 48 horas después, con un 'intermedio' el lunes 6 que coincide con el día de Reyes y la Pascua Militar.

Antes de proceder a esta votación, Sánchez podrá intervenir por tiempo máximo de diez minutos y los grupos parlamentarios por cinco minutos cada uno para fijar su posición. Pero además de los aspectos más técnicos de una sesión parlamentaria ajustada en los tiempos, este viernes la Junta Electoral Central (JEC) ha tensado las últimas horas previas a la investidura.

El máximo órgano de administración electoral ha emitido dos polémicas resoluciones en las que, admitiendo recursos de PP, Vox y Ciudadanos, ha decidido inhabilitar a Quim Torra y retirarle el acta de diputado del Parlament de Catalunya (lo que, de cosumarse, apartaría al líder independentista de la Presidencia de la Generalitat), y resolver que Oriol Junqueras no puede ser eurodiputado.

ERC y JxCat evitan precipitarse

Con estas decisiones, la JEC ha forzado movimientos tanto dentro de JxCat como de ERC que podrían acabar afectando a la investidura. Después de conocer la resolución del órgano, Torra organizó una reunión urgente con los miembros del Govern, tras lo que pidió convocar un pleno extraordinario del Parlament este sábado –que finalmente se celebrará a las 17 h– para que los grupos catalanes se posicionen sobre las decisiones del órgano de administración electoral. "Mientras el Parlament no diga lo contrario, continuaré siendo diputado y president, y ejerciendo las funciones de mi cargo", advirtió.

Mientras en el Congreso se debatirá la idoneidad de Sánchez como candidato, en el Parlament los partidos marcarán sus posiciones respecto a las inhabilitaciones de los líderes soberanistas. Pero el de Torra no es el único movimiento que podría ser determinante a las puertas de la primera votación de la investidura y a apenas unos días de la segunda y definitiva.

ERC reunirá también este sábado a su ejecutiva para "valorar las consecuencias en el calendario político inmediato" de las decisiones de la JEC. Desde la formación catalana no quieren precipitarse y descartan avanzar sus movimientos antes de su reunión; sobre todo después de haber alcanzado un acuerdo con el PSOE en el que se acepta un debate sin líneas rojas, siempre que esté dentro del ordenamiento jurídico.

También son conscientes de que las resoluciones del órgano electoral no están exentas de polémica y no son definitivas. Las defensas de ambos políticos pueden solicitar una medida denominada cautelarísima ante el Tribunal Supremo para que suspenda estas decisiones de la JEC hasta que el alto tribunal resuelva sobre el fondo del asunto.

Esta cautelarísima se justifica en base a que si el Supremo finalmente ampara a Torra o Junqueras, el daño a ambos políticos y a sus electores sería irreversible de no suspenderse la medida de la JEC. La Junta Electoral Central es un órgano administrativo, compuesto por partidos, jueces y juristas, que vela por el correcto funcionamiento de los procesos electorales, pero en España las ejecuciones de las sentencias sólo las puede ordenar el órgano juzgador.

La Sala del Tribunal Supremo que condenó a Junqueras es la que tiene que tramitar ante el Parlamento Europeo el levantamiento de su inhabilitación, no la JEC. De ahí que varios juristas hayan expresado su asombro por la decisión de este órgano mixto y que desde los partidos independentistas no quieran precipitar sus decisiones.

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