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Partidos políticos Las izquierdas afrontan un nuevo ciclo político en busca de un nuevo liderazgo y definiendo su relación con el PSOE

Yolanda Díaz se piensa si será candidata a la presidencia en las próximas generales por Unidas Podemos, pero tiene claro que quiere participar en la reconfiguración de las izquierdas para ampliar el espacio. Un espacio en el cual han surgido nuevos actores, como Más Madrid, Compromís o el andalucismo de Teresa Rodríguez y que ha de entenderse con ERC, EH Bildu o BNG 

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, seguido por la vicepresidenta tercera y ministra de Trabajo, Yolanda Diaz, salen para posar en la foto de familia del nuevo Ejecutivo, tras los cambios por la salida de Pablo Iglesias en marzo. — Eduardo Parra / EUROPA PRESS

MADRID, Actualizado:

"Hago un llamamiento claro. Le pido a los trabajadores y trabajadoras de Madrid que se movilicen, que vayan a votar masivamente el 4 de mayo, a defender sus derechos. Pido a los sindicatos, a Comisiones, a UGT, a la CGT que organicen a la gente trabajadora. Le digo a los jóvenes que vayan a votar, y a las mujeres". Hay momentos simbólicos en la carrera política de una dirigente. El pasado 24 de abril, en un acto de la campaña madrileña de Unidas Podemos, la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, pronunciaba estas palabras. Pedía el voto para Pablo Iglesias y, simbólicamente, pronunciando estas frases, apelando a sindicatos y a mayorías sociales, parecía dar un paso al frente, coger el relevo.

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Los resultados no fueron muy halagüeños. El PP de Isabel Díaz Ayuso arrasó y la ultraderecha de Vox sacó buenos números, más de un 9%. El PSOE se desplomó y le adelantó Más Madrid. UP mejoró algo con respecto a dos años atrás, pero se quedó tan solo con el 7,2% de sufragios. La noche electoral fue la despedida de Iglesias. Dimitía como secretario general de Podemos y no recogería el acta de diputado autonómico. Antes, el 15 de marzo, al anunciar que dejaba el Gobierno para ser candidato en Madrid, ya había señalado a Díaz como futura presidenciable de Unidas Podemos.

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"Los espacios tienen que ser dinámicos, deben tener audacia, ser útiles a la gente, estar a la altura de las necesidades de su país, deben tener debates honestos, profundos…", Díaz, en una entrevista con Público, se expresaba así sobre cómo debería ser el espacio de las izquierdas para el nuevo ciclo político que llega. La vicepresidenta todavía no ha dado el paso públicamente, ni ha decidido que vaya a ser la candidata a presidenta del Gobierno en unos próximos comicios ni que vaya a liderar el proyecto de Unidas Podemos. En este sentido, reivindica una feminización de la política que no imponga unos ritmos feroces a las personas. Sin embargo, sí que quiere estar en la reconstrucción de un espacio político que se ha dejado a mucha gente fuera durante los últimos años.

Los retos a los que se enfrentan las izquierdas son ingentes. Dar una respuesta coherente a los principales problemas que asolan a la ciudadanía, que está viendo durante la pandemia las estrecheces del estado de bienestar y ya ha podido comprobar de primera mano las consecuencias de la emergencia climática en la que está sumido el mundo en plena recomposición geopolítica. Una nueva crisis hace necesaria una respuesta que asegure unas condiciones materiales dignas a la gente. Las izquierdas llevan medio siglo sin construir una alternativa al paradigma neoliberal y en el último lustro ve cómo las ultraderechas avanzan posiciones en todo el mundo.

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En el Estado español, tras la victoria de Díaz Ayuso del pasado mayo, las derechas y ultraderechas han tomado la delantera en la mayoría de las encuestas. El efecto Ayuso parece extenderse por sondeos que implican a todo el territorio. El Gobierno de coalición tiene la esperanza de que avanzando con el plan de vacunación, para que la vida no se vea tan coartada por el peligro del coronavirus, y con la llegada de los fondos europeos se podrá desarrollar una agenda social y generar, en los más de dos años que quedan de legislatura, un clima positivo en la ciudadanía que valore la acción de gobierno y dé la vuelta a las encuestas. En este contexto, el espacio de las izquierdas al PSOE tiene muchos retos a los que hacer frente.

Relación con el PSOE y desgaste en el Gobierno

La siempre complicada relación del PSOE con los partidos a su izquierda ha mutado desde que se instauró el Gobierno de coalición en enero del 2020. Están condenados a entenderse pues, de lo contrario, la alternativa es que gobierne un PP radicalizado con Vox. Además, otras izquierdas más allá de Unidas Podemos son necesarias para sostener el Gobierno. El Ejecutivo no se entendería sin la mayoría parlamentaria, de carácter progresista y plurinacional, que lo sustenta desde el Congreso. "El PSOE no hace, al PSOE se le obliga a hacer" es una frase repetida por el portavoz parlamentario de ERC, Gabriel Rufián. Los socialistas necesitan de esta mayoría de la investidura para seguir en el Gobierno, la conformada por PSOE, Unidas Podemos, ERC, PNV, EH Bildu, Más País, Nueva Canarias, BNG y Teruel Existe. A esta se le pueden sumar los diputados nacionalistas catalanes, tal y como sucedió el año pasado para aprobar los presupuestos.

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30/06/2021.- El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, durante una intervención en la Cámara Baja en junio de 2021. — E. Parra / Europa Press

Aunque el PSOE está obligado a negociar, los socios parlamentarios se quejan regularmente de que actúa como si tuvieran mayoría absoluta. El socio minoritario del Gobierno trabaja constantemente para engrasar la relación con estos socios. Iglesias consideraba prioritario que las medidas importantes se aprobaran con el apoyo de las izquierdas, frenando la tendencia socialista de mirar hacia Ciudadanos. Antes del parón vacacional, tras la retirada de Iglesias, la propia Díaz reestablecía los contactos con esta mayoría parlamentaria y se reunió con algunos de estos grupos para iniciar la negociación de las cuentas del 2022.

Así, socios de Gobierno y de investidura trabajan para darle la vuelta a las encuestas. La mayoría de ellas reflejan un desgaste tras la gestión de más de año y medio de pandemia y de oposición feroz de las derechas y ultraderechas que han atacado por tierra, mar y aire la acción del Ejecutivo. Según el último sondeo de Key Data publicado por este periódico, PP y Vox rozarían la mayoría absoluta junto con el único diputado de Ciudadanos. PSOE y Unidas Podemos, a la baja. Ferraz se dejaría 18 diputados desde los comicios del 10 de noviembre de 2019, de 120 a 102. El espacio confederal, 10, de 35 a 25. Ni siquiera la profunda remodelación gubernamental llevada a cabo por Sánchez el mes pasado estaría dando aún resultados demoscópicos.

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Este desgaste tiene unas peculiaridades concretas en el caso de Unidas Podemos, que por primera vez se enfrenta a la contradicción desde el gobierno de lo posible, lo urgente y lo importante. ¿Se pueden cambiar las cosas desde el Consejo de Ministros o gobernar cambia las aspiraciones de las izquierdas? Hay banderas programáticas de Unidas Podemos que se recogían en el acuerdo signado entre Sánchez e Iglesias para conformar el Ejecutivo que no están materializándose, un disgusto para las bases moradas. Hasta ahora, desde Podemos se subrayan las diferencias con el PSOE para responsabilizar a este partido de que no se llegue más lejos en la agenda social, sin embargo, forman parte del mismo Gobierno y se les critica que, en ocasiones, usan un lenguaje como si estuvieran en la oposición.

Una nueva subida del SMI este año, algo que parece que será una realidad, podrá ser vendida como una nueva victoria del espacio confederal. Sin embargo, otros temas, como una ley de vivienda que regule los abusivos precios del alquiler en algunas zonas, asunto de especial trascendencia para Unidas Podemos, no se están llevando a cabo. La vicepresidenta Díaz se comprometió a sacar adelante la reforma laboral este año, tiene tres meses para ello. Por otro lado, los disparatados precios de la luz de estos meses suponen un problema para unas izquierdas que siempre hicieron bandera de confrontar contra las energéticas. Temas, junto con otros polémicos como la postura sobre la monarquía y los escándalos de Juan Carlos I o sobre el conflicto del Sáhara y la relación con Marruecos, que pueden seguir desgastando a Unidas Podemos.

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Definición del liderazgo

En este contexto, hay nerviosismo en parte de las filas de Unidas Podemos sobre qué hará la vicepresidenta Díaz. ¿Dará el paso para liderar una candidatura de las izquierdas en las próximas generales? Fuentes próximas a la política gallega aseguran que esa decisión no está tomada, otras fuentes en Unidas Podemos lo dan por hecho y creen que está esperando al momento más propicio para anunciarlo y así dar un empujón a las encuestas. Y es que Díaz es de las ministras mejor valoradas según el CIS y la valoración es muy alta incluso en el electorado socialista. Algo que ven con frialdad en Ferraz: puede quitarle votantes al PSOE, pero es necesario que Unidas Podemos consiga unos buenos resultados para mantener el Gobierno de izquierdas, explican en el entorno socialista.

La marcha de Iglesias, líder indiscutible hasta mayo del otrora llamado espacio del cambio, y las dudas de Díaz hace que las quinielas miren hacia otras caras. Las ministras Ione Belarra, de Derechos Sociales y Agenda 2030, e Irene Montero, de Igualdad son las principales dirigentes de Podemos. Belarra es desde junio la secretaria general de la formación morada y tiene una estrecha relación política con el secretario general del PCE, Enrique Santiago, secretario de estado para la Agenda 2030, formación que aporta importantes cuadros y organización al espacio de Unidas Podemos.

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Otro ministro, Alberto Garzón, de Consumo, lidera IU, segunda formación del espacio. Por otro lado, hay voces que señalan a Ada Colau, la alcaldesa de Barcelona y líder, junto con Jéssica Albiach, de En Comú Podem, como posible candidata en unas generales si Díaz no diera el paso. La alcaldesa ha desmentido en entrevistas en radios catalanas una información que decía que estaba interesada en incorporarse al Consejo de Ministros. Las especulaciones y las quinielas son constantes, por eso también surgen críticas a la lentitud de Díaz en desojar la margarita. Estas voces creen que vale la pena resolver el enigma cuanto antes y no dar pábulo a más comentarios.

Reconstrucción del espacio político

Pero la vicepresidenta no tiene prisa y prioriza, antes de poner su nombre en la papeleta, la reconstrucción de un espacio político que ha dejado a mucha gente por el camino. Las peleas internas y escisiones han sido constantes desde que en las generales de 2015 Podemos e IU, que concurrieron por separado, obtuvieran 6 millones de votos, incluso más que el PSOE aunque menos escaños. Era el ciclo de las confluencias que también lograron algunos de los principales ayuntamientos del país. 'Confluencias', palabra que puede ser importante en el vocabulario de Díaz de los próximos meses. Confluencias con otras fuerzas políticas e incorporación de personas independientes que, sin militar en algún partido concreto, puedan sumar al espacio de las izquierdas.

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El ministro de Consumo, Alberto Garzón, en una entrevista con 'Público'. — Fernando Sánchez

En la misma línea que Díaz se mostraba el ministro de Consumo, Garzón, en una entrevista con Público. "Los espacios políticos son identidades vivas que tienen que ir mutando y cambiando. Unidas Podemos tiene que aspirar a llegar a muchísima más gente. Algunas de esas personas formaron parte de nuestro espacio en el pasado y se marcharon por las razones que fueran", declaraba Garzón. Sin embargo, mucho ha llovido desde aquel 2015 en el que las izquierdas superaron las barreras identitarias para construir candidaturas que apelaban a importantes mayorías.

Las dos escisiones más dolorosas para Podemos en los últimos años, la del entorno de Íñigo Errejón y la de Anticapitalistas, están políticamente y emocionalmente muy distanciados de los morados. Errejón vuelca sus expectativas en la construcción de un espacio político verde a semejanza de otros países de Europa y no quiere oír hablar de pactos con sus excompañeros. Algo que, según fuentes próximas, la dirección de Podemos encabezada por Belarra tampoco.

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La construcción de espacio político del diputado de Más País pasa por el entendimiento con fuerzas de izquierdas regionales, tales como la Chunta Aragonesista o Compromís, y significarse con los verdes europeos. Sin embargo, los buenos resultados de Mónica García con Más Madrid en las autonómicas de mayo la sitúan como verdadera líder de un espacio que podría establecer diálogo con el proyecto de Díaz. García es la líder de la oposición a Díaz Ayuso en Madrid.

Compromís es, a su vez, una coalición de partidos valencianos. La cara más visible es la de Mònica Oltra, vicepresidenta de la Generalitat Valenciana. Hay buena sintonía de Oltra con Díaz. Sin embargo, el partido mayoritario dentro de Compromís es el Bloc Nacionalista Valencià, cuyo nombre actual es Més-Compromís. La secretaria general del partido, Àgueda Micó, advertía en una entrevista con este diario que no está en sus planes confluir de nuevo con Unidas Podemos. "Confluir con Podemos no fue buena experiencia, quisieron cooptar el trabajo de Compromís", aseguraba. Desde la actual dirección apuestan por alianzas con otros partidos de cara a unas futuras generales, pero con fuerzas políticas que no se presenten por el País Valencià, tal y como hicieron en 2019 con Errejón.

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Por otro lado, en Anticapitalistas son muy críticos con que Unidas Podemos esté en el Gobierno de coalición. Políticamente están en contra de cogobernar con el PSOE, sobre todo siendo la pata menor de la coalición. El partido se escindió de Podemos y la guerra en Andalucía ha sido muy dura. Adelante Andalucía, nombre de la coalición que lideró Teresa Rodríguez y el exlíder de IU Andalucía, Antonio Maíllo, en las autonómicas del 2018, ha acabado como el rosario de la aurora. Ahora, Rodríguez está en el grupo mixto expulsada del grupo junto a la mayoría de los diputados que sacó la coalición en aquellos comicios. La gaditana ya no es secretaria general de Podemos, salió de la formación morada e impulsa una fuerza política andalucista, también Adelante Andalucía, con fuerzas como Primavera Andaluza o Izquierda Andalucista.

Una nueva dirección de Estado

El coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, en una imagen de archivo. — Nagore Iraola / EUROPA PRESS

Iglesias había teorizado desde antes de entrar al Gobierno sobre cómo se estaba consolidando un nuevo bloque histórico en la política española. Este incluía desde el PSOE hasta Unidas Podemos, incorporando nacionalistas y soberanistas periféricos, tales como ERC, PNV y, también, EH Bildu, incluso Más País o Compromís. Para el exdirigente, este bloque político tiene la oportunidad de consolidar una dirección de Estado contraria a la otra mayoría posible, la de las derechas y ultraderechas nacionalistas españolas conformada por PP y Vox, antes también por Ciudadanos.

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Esa nueva dirección de Estado se representa en el actual Parlamento y en la mayoría de la investidura o la que dio sustento a los presupuestos de este año, una mayoría con dos características principales. Por un lado, de carácter progresista, aunque incluya a algunas derechas como PNV o el espacio posconvergente. Por otro lado, una concepción nacional alejada a la de las derechas nacionalistas españolas, una tendencia a la plurinacionalidad.

Entre las fuerzas que la componen, cabe destacar a ERC y EH Bildu, dos fuerzas de izquierdas que han leído el momento político y han decidido facilitar la gobernabilidad del Estado pese a que sus proyectos apuestan por la independencia del mismo. La presencia de Unidas Podemos en el Gobierno es relevante en relación a la consolidación de este bloque que colabora en el Congreso intentando sacar adelante una agenda social pese a las resistencias, en muchas ocasiones, del propio PSOE. Como contraparte, será necesario que desde el Gobierno se avance en la cuestión nacional y territorial o estas fuerzas tendrán, con el paso del tiempo, cada vez más difícil justificar ante sus electorados el apoyo al Gobierno.

Llama la atención la colaboración política que llevan a cabo ERC, EH Bildu y BNG. Las tres fuerzas por ejemplo se presentaron conjuntamente a las europeas del 2019 en la candidatura de Ahora Repúblicas, toda una declaración de intenciones, también suelen coordinar su actividad en el Congreso. Tres formaciones que en los últimos años han mejorado mucho sus marcas en sus respectivos territorios. Así, ERC es la segunda fuerza política catalana, por detrás del PSC, y la primera del independentismo con más de 600.000 votos. Actualmente vuelve a presidir el Govern de la Generalitat después de casi 80 años, de la mano de Pere Aragonès. La izquierda independentista vasca liderada por Arnaldo Otegi se consolida como segunda fuerza en Euskadi tras el PNV. También lidera la oposición, en esta ocasión al PP de Alberto Núñez Feijóo, el BNG de Ana Pontón

Tanto en Euskadi como en Galicia las izquierdas independentistas obtuvieron muy buenos resultados en los comicios del verano del 2020 y esto, en buena medida, fue por recuperar un voto que se había llevado el espacio de Unidas Podemos tras su irrupción. Y es que el espacio confederal tiene problemas en aquellos territorios en los que se presentan formaciones de izquierdas específicas del lugar, también pasa en el País Valencià, con Compromís, o en Madrid, con Más Madrid, y está por ver si también en Andalucía con la nueva formación de Rodríguez. La reconfiguración de las izquierdas también tendrá que tener en cuenta estas peculiaridades nacionales, y más teniendo en cuenta este votante frontera entre un espacio estatal y los soberanismos periféricos.

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