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PdeCat Jordi Xuclà: "El dilema del PDeCAT es o dejarse laminar constantemente o hacerse respetar"

El exdiputado de PDeCAT atiende a 'Público' en pleno Consejo Nacional del partido, jornadas en las que se determina el rumbo de la formación. 

Imagen de archivo de Jordi Xuclà. EFE/Fernando Alvarado.

marta nebot

El día en el que se celebra el Consejo Nacional del PDeCAT, el máximo órgano entre congresos, en el peor momento de la historia de esta formación, Jordi Xuclà, exdiputado de la formación así como de CIU (19 años en total, como parlamentario), contesta a Público después de publicar un artículo en el Diari de Girona titulado JxCat ¿cátaros o reformistas? en el que ha lamentado que el actual grupo parlamentario esté dividido entre quienes provienen del PDeCAT, surgido tras la extinción de CDC, y quienes se distancian "e incluso repudian" el antiguo espacio convergente.

Además, reclama negociar activamente la investidura de Pedro Sánchez y recuperar el espíritu pactista de Convergència y las riendas del partido. Sus reflexiones han generado una gran expectación mediática.

¿Usted diría que queriendo o no, está liderando una rebelión pendiente que hasta ahora no se habían atrevido a hacer en el PDeCAT?

Yo no quiero ni tengo vocación de liderar nada, pero quiero quedarme en paz conmigo mismo diciendo lo que pienso; y si resulta que haciéndolo activo las voluntades de otra gente, pues que esta gente coja mucho impulso y tome decisiones. Parece ser que sí, que se ha activado el pensamiento de otras personas que lo ven parecido. Y, ahora, podría ser que a partir de este debate se puedan reconciliar esos dos espacios que cohabitaban, con una cierta indiferencia uno con otro, o podría ser que lleguemos a la conclusión de que son dos vías que cogen caminos distintos. Tenemos que clarificar si estas dos tradiciones pueden convivir, coordinarse mejor y llegar a un consenso y recuperar los órganos del partido. Llevamos mucho tiempo que los órganos del partido son muy irrelevantes en las tomas de decisiones. Lo que se ha discutido esta semana en Bruselas… Llevo 30 años militando en este partido. Las decisiones se discutían en los consejos políticos, en la ejecutiva nacional del partido y no de esta forma.

¿Y cómo han llegado a esto?

Ya en la primera lista, en las elecciones autonómicas después del 155, solo repitieron cuatro de los nuestros en una lista de 34. De repente, se desmanteló todo un equipo de parlamentarios de Catalunya y se abrió a gente con otra lógica, sin experiencia y que algunos de ellos han visto que dos años después no se han cumplido sus objetivos políticos programáticos, no personales. Llegaron en plan veréis cómo se hace la política. Dos años después creo que todos han llegado a la conclusión de que todo era un poquito más complicado de lo que parecía.

¿El PDeCAT ha cedido demasiado?

Creo que muchos votantes y militantes, ante un momento tan emocional, están más en eso que en entrar en los detalles sobre cómo se toman las decisiones, pero las personas que llevamos muchos años de militancia política y que creemos que los partidos son muy importantes para canalizar la voluntad de la ciudadanía y que una buena democracia necesita de buenos partidos abiertos a la sociedad, sí que constatamos que llevamos muchos meses, un par de años, con una avería muy importante del funcionamiento normal de un partido político. Y para poner un ejemplo y ser gráfico, que es mejor que poner muchos adjetivos: yo llevaba veinte años en política, estaba en retirada, pero las listas electorales del mes de abril y las del mes de noviembre, en el consejo de nuestro partido político se aprobaron con espacios vacíos.

Cuando salimos de la reunión y nos subimos en los coches nos enteramos de quiénes estaban en esos espacios por la radio del coche, por una rueda de prensa que se estaba dando en otra parte de Barcelona, por decisión de una sola persona. Esto no es muy normal, ¿no? Yo entiendo que vivimos en un tiempo muy excepcional y que a la gente le da igual si se han votado a unos o a otros para que vayan en la lista, pero en esas listas unos fueron votados y otros, no.

¿Cree que al independentismo le falta autocrítica?

Los catalanistas, evolucionados a soberanistas, tenemos que ser muy duros con los que se pasaron y abusaron en el tema policial, en las cargas del 1-O, en la intervención de la Generalitat del 155, pero también tiene que haber un punto de autocrítica porque declarar la independencia y después no desplegar ningún efecto, bien sea porque no había nada preparado o porque lo preparado no se aplicó... Esto expresa un grado de desconcierto muy importante.

¿Qué no está haciendo el PDeCAT que, en su opinión, debería estar haciendo?

En mayo y junio de 2018, aquellos ocho diputados jugamos un papel clave para la moción de censura. Hicimos política de pacto, de transacción y de convencer a los que no estaban convencidos. Ahora hay 8 diputados con otra retórica muy distinta: o todo o nada. Blanco o negro. Más maniqueo. Y ERC está haciendo en parte el papel político que históricamente había ejercido el PDeCAT y anteriormente CIU; y creo que esto provoca desconcierto entre los votantes. Nos han votado prácticamente la misma gente.

¿Usted cree que la investidura de Pedro Sánchez es una oportunidad?

"En Catalunya hay un espacio para un partido nacionalista, incluso eminentemente soberanista"

Sí, de negociar para cumplir el programa electoral. De hacer política. No veo que el grado de concreción en el que está entrando ERC sea el grado de concreción de Junts per Catalunya. Ellos [en Junts per Catalunya] dicen que decir que no a todo es otra forma de hacer política. A mí me cuesta mucho entenderlo por mi propia concepción de la política, como pacto y transacción. Creo que hay que entrar a negociar, que tienen una gran oportunidad, que pasa muy pocas veces en la vida que aritméticamente el soberanismo catalán es indispensable para la investidura, coordínense con ERC para poner condiciones juntos y te responden: decir que no a todo también es una forma de hacer política. Discrepo. Creo que decir que no a todo es una forma muy estéril de hacer política.

¿Qué tendría que pasar hoy para que el PDeCAT encuentre su acomodo dentro de Junts per Catalunya?

Bueno, recuperar nervio político, recuperar perímetro ideológico, recuperar perfil propio y discurso propio y saberse consciente y autorrespetarse como un partido continuador de una tradición política muy importante en Catalunya. El dilema del PDeCAT es o dejarse laminar constantemente o hacerse respetar y estamos llegando al punto de inflexión en el que hay que tomar decisiones.

¿Usted ve al PDeCAT dentro o fuera de Junts per Catalunya el año que viene? ¿La ve más dentro fuera?

Pues es que depende mucho de lo que ocurra este sábado y de quién lleve el peso de todo esto. Creo que en Catalunya hay un espacio para un partido nacionalista, incluso eminentemente soberanista, con vocación de intervenir en el detalle del buen gobierno de Catalunya, muy preocupado por el modelo de país, con voluntad de intervenir en la política española y europea en los espacios que le queden de negociación concreta y en la investidura, que es una oportunidad para entrar a negociar el cumplimiento del programa electoral.

¿Usted cree que hoy se decidirá el futuro del PdeCat?

Sí, yo creo que hoy es un día para clarificar mucho las posiciones.