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Podem elige una nueva portavoz parlamentaria en València tras otra crisis interna

La exsenadora Pilar Lima asume el cargo tras votar el Consejo Ciudadano la destitución de Naiara Davó, quién ha mostrado públicamente su descontento.

Pilar Lima.
Pilar Lima.

Pilar Lima pasará a la historia como la primera portavoz parlamentaria que se expresa en lenguaje de signos. Todo un hito para la visibilización y normalización de la población con discapacidades, pero que llega tras un cruento enfrentamiento interno que algunas voces no han dudado en calificar de “purga”.

Aunque por ahora parece que la opción de una escisión en Podem en el País Valencià no está sobre ninguna mesa, el cambio de portavoz parlamentario –el quinto desde 2015- es fácilmente legible como una muestra de la fragilidad interna de este proyecto político, que luce eternamente inestable.

Y más si se tienen en cuenta las circunstancias en que se ha producido. La misma Naiara Davó, portavoz del grupo parlamentario de Unides Podem hasta hoy mismo, calificaba su relevo el jueves pasado de “traición” y a la dirección del partido la describía como “una facción” que quería “expulsarla”. También anunciaba su intención de resistir a su cese para evitar que “Unides Podem en el País Valencià acabe como Podemos en Galicia”.

Esto no impidió que el Consell Ciutadà de Podem en el País Valencià –controlado por el equipo de Lima tras las primarias de junio de 2020- votase la sustitución de Davó por la misma Lima con veintisiete votos a favor y dos abstenciones. La decisión ha sido ratificada hoy mismo por la coalición entre Podem y Esquerra Unida –el acuerdo firmado entre ambas formaciones dispone que la portavocía del grupo será escogida a propuesta de los morados-, y ya solo queda una última formalidad, que es la designación de Lima en el cargo por parte de los diputados del grupo.

Este último paso podría ser –a primera instancia- más complejo para Lima-, ya que cuatro de los seis electos de Podem son más próximos a Davó, lo que les permitiría bloquear el relevo aún a pesar del voto de las dos diputadas de Esquerra Unida, proclives a aceptar la decisión de la dirección de Podem. Este movimiento implicaría, pero, la insubordinación abierta. Una posibilidad que parecía plausible tras las primeras reacciones de la misma Davó o de Rubén Martínez Dalmau, vicepresidente segundo y conseller de Vivienda, y por tanto principal peso político de Podem en el País Valencià. Martínez Dalmau, el mismo sábado, justo tras la reunón de la dirección del partido, definía la decisión como un “incumplimiento el mandato democrático de diferenciar entre la dirección del partido y la del grupo parlamentario”. Aun así, el vicepresidente acató la decisión con la bienvenida a Lima y un llamado al “diálogo y al consenso”.

Desde entonces, las voces que se habían manifestado abiertamente contra la elección de Lima, como la también diputada autonómica Beatriu Gascó o la propia Davó, han optado por el silencio. Las llamadas a la concordia y la reconciliación tampoco permiten augurar una revuelta frontal que tendría consecuencias mucho más allá del cambio de portavoz.

El futuro del Botànic

Aunque todas las partes enfrentadas repiten su apoyo sin fisuras a mantener el gobierno de coalición con el PSOE y Compromís, el refuerzo de Lima puede cambiar algunas cosas. Fuentes próximas a Podem recuerdan que la Coordinadora General quiere situar al partido claramente más a la izquierda de sus socios y que ha venido reclamando “una posición más dura” frente a los socialistas desde hace meses. Esta toma de posición se ha hecho notar, por ejemplo, en la exigencia pública de un confinamiento domiciliario de tres semanas para frenar la expansión de la pandemia –ahora mismo descontrolada en el País Valencià-, en contra de las posiciones defendidas por Davó en Les Corts o Martínez Dalmau en el Consell.

Así, si Davó ya podía parecer “blanda” por parte de los partidarios de Lima, en los ambientes internos de Podem, aún lo parece más Martínez Dalmau, al que se identifica como “demasiado fiel a Ximo Puig”. Por ahora el relevo del conseller parece improbable. No solo porque la misma Lima ya lo ha descartado, sino porque el recambio debería contar con el visto bueno del President, quien tiene la potestad de remover y nombrar a los miembros de su gobierno. Un movimiento de presión en esta dirección sí que tendría capacidad de estresar el Botànic hasta límites desconocidos por el momento.

Mala relación latente

La mala relación entre Davó y Lima se puede remontar, como mínimo, hasta junio de 2020, cuando ambas se enfrentaron por la dirección de Podem País Valencià en unas primarias. Lima –identificada con Pablo Iglesias- se impuso por la mínima en un territorio donde los errejonistas habían llegado a ser muy fuertes. La mínima diferencia, 2.206 votos a 2.168, permitió al equipo de Davó de hablar de “empate técnico”. El resultado pero no se reflejó en la dirección de la formación, que fue copada por los partidarios de Lima y sus aliados.

Desde entonces, aunque se consensuó que cada pata –partido, grupo parlamentario y partido- mantendría su propia autonomía, la relación entre ambos grupos ha ido deteriorándose, afectando incluso el funcionamiento político de Podem. “Es increíble que a pesar que se consigan cosas y se hagan trabajazos enormes, como el de Ferran Martínez en el tema del financiamiento, estos queden invisibilizados por las diferencias y la descoordinación entre facciones”, alertan desde el mismo partido.

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