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Los procesos de paz a nivel global enfrentaron graves dificultades a las puertas de la escalada bélica en Ucrania

El anuario de la Escola de Cultura de Pau establece que de los 32 conflictos activos en 2021, el 44% tenían asociados
procesos de paz. Cinco de los casos más graves, todos ellos en África, seguían sin negociaciones de estas características.

Niña en Kabul
Una niña aguarda entre la multitud de mujeres afganas que esperan recibir pan en Kabul, Afganistán, el 31 de enero de 2022. Ali Khara / REUTERS

No corren buenos tiempos para la paz. Antes de que los misiles empezaran a caer sobre Ucrania, los procesos en torno a la resolución de conflictos en distintas partes del mundo acusaban dificultades y mostraban incluso retrocesos. A lo largo de 2021, las vías hacia la no-guerra aparecieron endiabladas en varios lugares de la tierra.

Los datos que atraviesan el mundo llegan desde la Universidad Autónoma de Barcelona. La Escola de Cultura de Pau acaba de publicar el anuario sobre negociaciones de paz, en el que detalla las tendencias y escenarios que afrontan los principales conflictos abiertos en el planeta, al tiempo que describe las trabas y dificultades experimentadas.

"La mayoría de procesos de paz en 2021 afrontaron serias dificultades, con grave
involución en casos como Afganistán y Myanmar", subraya el estudio, que permite conocer el número exacto de escenarios en el ámbito internacional: durante 2021 se registraron 37 procesos y negociaciones de paz en todo el mundo. 12 de ellos tuvieron lugar en África, 10 en Asia, siete en Europa, cinco en Oriente Medio y tres en América.  

Estas cifras suponen "una disminución moderada del número de procesos y negociaciones analizados a nivel mundial" frente a los 40 casos registrados en 2020. En cualquier caso, se trata de un descenso menor al que se produjo entre 2019 y 2020, cuando se pasó de 50 a 40 procesos.

El  anuario señala que 2021 se registraron 32 conflictos armados activos en 2021, de los cuales el 44% (14 casos) no tenían asociados procesos de paz. La situación es especialmente grave en cinco casos situados en la categoría de "conflictos armados de alta intensidad". Se trata en concreto de Etiopía (Tigré), la región Lago Chad (Boko Haram), Sahel Occidental –con la particularidad de Malí, que se mantuvo como escenario de negociación. 

Contextos de tensión

Del mismo modo, en aquellos escenarios donde se produjeron negociaciones tampoco se han visto exentos de "crisis sociopolíticas de diversa intensidad". Según destaca la Escola de Cultura de Pau, en el continente africano se detectaron cuatro procesos de paz que abordaban "contextos de tensión sociopolítica", entre los que cita Eritrea-Etiopía, Mozambique y Sudán-Sudán del Sur.

En Asia, casi la mitad de los procesos de paz (cuatro casos) "eran relativos a situaciones de tensión": Corea del Norte-Corea del Sur por un lado y Corea del Norte-EEUU por otro, así como las regiones de Assam y Nagalandia en la India.

Mientras tanto, en el continente americano las miradas apuntan hacia Venezuela, donde la crisis "también era abordada en un proceso negociador". En cuanto a Colombia, destaca que el Gobierno de Iván Duque "anunció que había llevado a cabo contactos indirectos con el ELN a través de la Iglesia Católica y Naciones Unidas, pero descartó la reanudación del diálogo directo con la guerrilla". Destaca además el "balance desigual" sobre la implantación del acuerdo de paz entre el Gobierno de Colombia y las FARC.

En el caso de Europa, cinco de los siete procesos de paz abiertos eran referidos a "tensiones de diversa intensidad" que tenían como protagonistas a Armenia-Azerbaiyán, Chipre, Georgia, Moldova y Serbia-Kosovo. En Oriente Medio, dos de los cinco procesos "abarcaban tensiones de diversa índole e intensidad": el documento se refiere en concreto a la "tensión internacional en torno al programa nuclear de Irán" y la "disputa intrapalestina entre Hamás y Fatah".

Víctimas Boko Haram
Una mujer sostiene los folletos que recibió en un taller de formación de seguridad para las víctimas de Boko Haram en el campamento de Gubio en Maiduguri, Nigeria, el 6 de mayo de 2022. Afolabi Sotunde / REUTERS

El informe subraya que en Afganistán, la toma de poder por parte de los talibanes "supuso el fin abrupto del proceso negociador y un grave retroceso de los derechos humanos de la población civil y, específicamente, de las mujeres y niñas, con grave riesgo de seguridad para mujeres políticas y mujeres activistas y defensoras de derechos humanos".

En cuanto a los procesos de negociación abiertos, el anuario señala que en el 89% de los casos "contaban con la participación de terceras partes", particularmente de Naciones Unidas, representantes de distintos Estados, miembros de organizaciones regionales o actores no gubernamentales.

Los temas recurrentes en las agendas de negociación han sido las "treguas, altos el fuego y cese de hostilidades", así como el "desarme, desmovilización y reintegración de combatientes". Las negociaciones también suelen abordar aspectos de gobernabilidad, lo que incluye "elecciones, reformas constitucionales, transición política, reparto del poder político" o transformaciones de diversa índole. 

Repercusión de la pandemia

El coronavirus también ha repercutido en este tipo de procesos de diversas maneras. Por una parte, "las dinámicas entrecruzadas de la pandemia y de la
conflictividad armada agudizaron situaciones de crisis y necesidades humanitarias y los déficits en seguridad humana de la población civil en numerosos contextos, poniendo de manifiesto la urgente necesidad de
intensificar los esfuerzos para la resolución noviolenta y negociada de los conflictos".

Por otro lado, el contexto sanitario afectó también al transcurso de las negociaciones de paz, "así como a la aplicación efectiva de algunos acuerdos de paz ya alcanzados y, a su vez, la gestión de la pandemia estuvo presente en algunas de las agendas negociadoras".

El foco vuelve a dirigirse a varios escenarios convulsos del continente africano, donde medidas tales como los estados de alarma y excepción han sido instrumentalizados por la clase dominante "con el objetivo de perpetuarse en el poder", algo que –sumado a los "retos y déficits de gobernabilidad previos"– también afectó a la "evolución de diferentes negociaciones e iniciativas de paz".

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