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Aborto, eutanasia, homosexualidad y memoria histórica: las 'perlas' de Luis Argüello, el nuevo jefe de los obispos

El nuevo presidente de la Conferencia Episcopal representa al ala más conservadora dentro de la Iglesia española en contraposición a otras corrientes y figuras como José Cobo, que será su vicepresidente.

Luis Argüello, actual arzobispo de Valladolid
Luis Argüello da una rueda de prensa este pasado martes tras haber sido elegido nuevo presidente de la Conferencia Episcopal Española. Chema Moya / EFE

Luis Argüello, arzobispo de Valladolid, fue elegido este pasado martes presidente de la Conferencia Episcopal Española. Como suele ser habitual en estos casos, el nuevo jefe de los obispos ha sido recibido con elogios por parte de sus correligionarios: todos destacan de él que está a llamado ser "el rostro" de la Iglesia española; un rostro más "social", dicen.

En la mayoría de los perfiles que se han escrito sobre Argüello se destaca "su sólida formación académica, su palabra llana pero firme y su mano tendida".  Sin embargo, Argüello también exhibe un rasgo muy característico de su personalidad que no se ha publicitado tanto: su claro perfil conservador.

El nuevo presidente de la Conferencia Episcopal representa al ala más conservadora dentro de la Iglesia española en contraposición a otras corrientes y figuras como José Cobo, que será su vicepresidente.

Prueba de esas diferencias entre los dos máximos mandatarios de la Iglesia es que mientras Cobo defiende una visión más aperturista y se muestra más cercano a la corriente liderada por el papa Francisco, Argüello se alinea más con el sector más crítico hacia el prelado de Roma.

En la carta de presentación de Argüello está subrayado en rojo un reto: gestionar el escándalo de los abusos sexuales a menores en el seno de la Iglesia. Argüello siempre ha criticado que se ponga el foco únicamente en la Iglesia y no en otros sectores de la sociedad, en un claro intento de minimizar la gravedad del asunto. El pasado mes de septiembre incluso reclamó "no juzgar con la mentalidad de hoy" los abusos sexuales perpetrados "hace 40 años".

Muy activo en las redes sociales, las publicaciones de Argüello en la red X y sus declaraciones han generado polémica y controversia. Por ejemplo, en 2018, al poco de ser nombrado secretario general de la Conferencia Episcopal española, Argüello dijo que la Iglesia tenía derecho a poder seleccionar sus candidatos y que debían ser "enteramente varones y, por tanto, heterosexuales". Argüello tuvo que pedir disculpas por ello.

En 2020, en plena polémica por la censura parental propuesta por Vox en Murcia, Argüello se alineó claramente con las posiciones de la ultraderecha

A través de sus redes sociales, el nuevo jefe de los obispos también ha expresado su rechazo al aborto, a la eutanasia y al colectivo LGTBI. 

Los ejemplos abundan en ese sentido. Argüello considera el aborto  "un drama" en múltiples dimensiones y siempre ha defendido las protestas ultracatólicas frente a las clínicas que practican abortos.

Sobre la eutanasia ha dicho que es "una enfermedad espiritual" y ha propuesto la oración y el ayuno como formas para combatirla, además de invocar la "objeción de conciencia".

Su discurso más agresivo, sin embargo, ha sido contra el colectivo  LGTBI, especialmente contra las personas trans, haciendo gala de una postura conservadora en temas de identidad de género y sexualidad.

Argüello llegó a manifestar su acuerdo con las terapias para el acompañamiento a homosexuales, según publicó el diario El País en 2019. Aunque en esa ocasión Argüello advirtió de que la cuestión médica no era competencia de la Iglesia, sí dijo que lo era la "orientación" para "aquellas personas que, teniendo cuerpo de varón o de mujer, tengan una orientación que en principio no les parece que vaya acorde con su propia corporalidad y lo vivan con preocupación o malestar". 

Argüello tampoco se reservó su opinión en 2019 cuando la exhumación del dictador Francisco Franco del Valle de Cuelgamuros copaba la agenda mediática. Aunque entonces habló en nombre de la Conferencia Episcopal en su condición de secretario general, Argüello mostró el rechazo de la Iglesia Católica española al uso de la Ley de Memoria Histórica para "reabrir heridas entre los españoles" o como "un instrumento con el que se haga bandera política". "¿No les parece que es hora de mirar hacia adelante? ¿De sellar la reconciliación? ¿De no hacer un uso ideológico y menos partidista en campañas electorales de este asunto tan doloroso?", se preguntó el obispo en clara oposición a la exhumación del dictador

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