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Catalunya Dos años del 1-O: del triunfo de la voluntad popular al reto de recuperar el impulso perdido

Representantes de partidos políticos y algunos analistas abordan lo que supuso el referéndum de autodeterminación en un momento en el que hay división en el independentismo. El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, ha anunciado que su Ejecutivo "puede aplicar el 155 sin problemas" en Catalunya.

Una de las imágenes icónicas del 1-O, con un muro humano intentando  detener a los antidisturbios. EFE

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Han pasado dos años del referéndum del 1 de octubre. La jornada ha sido descrita como "una encrucijada" y "un punto y aparte" en la historia contemporánea de Catalunya. Pero si ha sido una encrucijada, ¿hacia dónde se ha dirigido el país? Si ha sido un punto y aparte, ¿qué sigue entonces a continuación? Público ha hablado con representantes de partidos políticos y sociólogos para intentar responder a estas preguntas en un momento en el que hay división en el independentismo.

La falta de consenso quedó patente en la manifestación del pasado 11 de septiembre con motivo de la Diada, donde ERC y JxCat mostraron una vez más sus diferencias al seguir el acto desde puntos diferentes pese a ser socios de Gobierno. Por su parte, ante la falta de estrategia conjunta, los líderes de las grandes entidades soberanistas Marcel Mauri, vicepresidente de Òmnium Cultural, y Elisenda Paluzie, presidenta de la ANC, aprovecharon la Diada para pedir unidad a los políticos. "Dos años más tarde, no solo no hemos avanzado, sino que hemos dado pasos hacia atrás”, criticó Paluzie. Este 1 de octubre, el presidente de la Generalitat Quim Torra se ha comprometido a "avanzar sin excusas para que la república catalana sea una realidad".

Por otro lado, este mismo martes, el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, ha anunciado que su Ejecutivo "puede aplicar el 155 sin problemas" en Catalunya. Sánchez, que ya se encuentra en precampaña, ha advertido al independentismo que "no juegue con fuego" en una entrevista en la Cadena SER. El PSOE endurece así su postura al hablar de la activación del 155 en Catalunya. Ha pasado de apoyar al PP en el 155 con Mariano Rajoy desde la oposición a plantear su activación abiertamente como presidente del Gobierno a pocos días de que comience la campaña electoral del día 10.

"Una ruptura republicana con España"

"El 1-O tiene para nosotros un significado invariable porque ese día, a pesar de la represión feroz del Estado español, el movimiento independentista ganó y la victoria nos hace depositarios del mandato popular surgido de las urnas", responden Isabel Ferrer y Aurora Madaula, de Acció per la República, la organización que reúne a los diputados independientes de JxCat. "Pero aceptamos", añaden a continuación, "que los objetivos de este encargo no se conseguirán de manera inmediata porque no sólo caminamos hacia la independencia de Catalunya sino que lo hacemos en contra del régimen del 78 que ha demostrado que la democracia todavía se debe construir ". Por ello, defienden, "nos llamamos herederos del 1-O y del espíritu que conjuró a las más de 2.200.000 personas que participaron". 

El PSOE endurece su postura al hablar de la activación del 155 en Catalunya

Para la portavoz y secretaria general adjunta de ERC, Marta Vilalta, "el 1-O marca un antes y un después en nuestro país". Ese día, recuerda, "mostramos nuestra determinación y soberanía como pueblo de Catalunya, ejercimos el derecho a la autodeterminación y vencimos al estado". "Desgraciadamente", añade, "la violencia física y la represión del estado español impidió poder materializar el resultado". 

La diputada de la CUP, Maria Sirvent, define el 1-O como "un ejercicio de autoorganización popular sin precedentes". Aquel día "pudimos ver cómo se desplegaban tres herramientas imprescindibles que hoy en día siguen teniendo un alto potencial rupturista y que son las que nos permitirán en un futuro ejercer con todas las garantías el derecho a la autodeterminación". Estas herramientas son "la desobediencia institucional combinada con la desobediencia civil, la movilización sostenida en el tiempo y en todo el territorio y la red de autoorganización popular autónoma que había fuera de las lógicas partidistas y que nos hicieron avanzar a la hora de hacer tambalear las bases del régimen 78". 

A David Companyon, dirigente de EUiA, el 1-O le evoca "la conciencia colectiva como pueblo, las movilizaciones de los días antes, la autoorganización en la defensa de los colegios y las urnas frente las brutales cargas policiales". "Siempre me vienen a la cabeza las palabras de Vicent Andrés Estellés: 'Lo que vale es la conciencia, de no ser nada sino se es pueblo’", recuerda. Además, considera que el 1-O fue "la derrota de España, es decir, de un estado y de todo su aparato represor y de un concepto de España basado en la imposición y la represión como forma de mantener el Régimen monárquico y la unidad territorial". 

Fuera de los partidos, el editor de Sin Permiso, Daniel Raventós, considera que el 1-O fue "por un lado, una de las manifestaciones de voluntad democrática más grandes de las últimas décadas, y una de las represiones más espectaculares contra el ejercicio pacífico del derecho a la autodeterminación". "Ambas no separadas", añade al señalar que "el Reino de España actual es heredero del franquismo (no se depuraron los cuerpos represivos, el ejército ni otros aparatos franquistas del estado) y una de las manifestaciones de esta realidad fue la brutalidad del 1-O". 

El sociólogo Daniel Escribano considera que el referéndum fue la jornada
"más importante de los últimos años en los países de nuestro entorno"

Finalmente, el sociólogo Daniel Escribano, autor de varios artículos de análisis en El Salto y otros medios de comunicación sobre el Procés, considera que el referéndum "se materializó gracias a la acción decidida de los CDR, con la ocupación de los colegios electorales días antes", lo que "dio lugar a la jornada de desobediencia institucional y, sobre todo, civil colectiva más importante de los últimos años en los países de nuestro entorno, y ha sido el único acto verdaderamente unilateral en el proceso soberanista catalán" . "Pienso que no es casual que, en este único acto unilateral del proceso, la autoorganización popular haya sido tan decisiva", reflexiona.


Asistentes a la manifestación de la ANC de este 11 de septiembre. EFE / Enric Fontcuberta

El reto de ganar apoyo social

Después del 1-O hay un elevado consenso en la sociedad catalana que el independentismo ha perdido la iniciativa política que tuvo hasta entonces, en parte como consecuencia de la represión. En este sentido, numerosas voces apuestan porque la respuesta a la sentencia del juicio del 1-O sirva de estímulo para recuperar esta iniciativa. Para Marta Vilalta (ERC), justamente debe servir para esto y también para "seguir acumulando fuerzas, apelando al 80% de la gente que rechaza la represión y está de acuerdo en decidir el futuro de forma colectiva". "Tenemos que seguir preparándonos para generar las condiciones para hacer un nuevo referéndum, priorizando la vía del diálogo para conseguirlo, sabiendo que habrá que forzarlo con la movilización constante, la confrontación democrática y la persistencia", añade. 

Aurora Madaula e Isabel Ferrer (JxCat) también opinan que la sentencia "debe marcar un cambio de etapa, debe significar el fin del llanto y el duelo y dar inicio a un nuevo ciclo donde los tempos los marquemos los independentistas", ya que "la represión no se detendrá". La agenda política, resumen, "debe combinar el mantenimiento de las instituciones del país con la ruptura republicana con España y la defensa de los derechos civiles y políticos con la denuncia internacional".
David Companyon también cita la represión como un elemento que explica la actual desorientación soberanista, pero añade que "es cierto que ha faltado en el movimiento soberanista capacidad de reconocer los errores y ha sobrado prisa". Pero la razón principal estaría sobre todo "en las diferentes estrategias dentro del mundo convergente, de Puigdemont, de ERC y la CUP, las acusaciones veladas de la ANC, etcétera". Además, lamenta que en el Procés han "faltado espacios de construcción colectiva ". 

Aurora Madaula e Isabel Ferrer (JxCat) opinan que "la represión no se detendrá"

Finalmente, Daniel Escribano identifica como principal reto del independentismo "aumentar el apoyo social a la independencia, empezando por superar el 50% de los votantes en un referéndum de autodeterminación o en unas elecciones planteadas como plebiscito". Para conseguir este objetivo, "es necesario que el independentismo defienda y las instituciones catalanas apliquen políticas que aumenten el bienestar de la mayoría de la población, para lo cual es necesaria una reforma fiscal progresiva, a la que, sin embargo, se han negado reiteradamente desde el gobierno los que ahora hablan de ensanchar la base".

Votantes en un colegio electoral el 1-O. AFP

Una respuesta "larga" a la sentencia del Supremo

Pero más a corto plazo, ¿cuál debe ser la respuesta sentencia? La cupaire Maria Sirvent considera que "tiene que pasar necesariamente por un acuerdo nacional para la autodeterminación, las libertades y la defensa de los derechos civiles y sociales". El acuerdo debería incluir al Govern y "a todos los actores políticos, sociales y culturales de los Països Catalans" y "debería partir de la premisa de que la construcción de una República independiente es un objetivo legítimo". Finalmente, añade que "también tendría que pasar por una amnistía total y la anulación de todas las causas judiciales de las personas que hayan sido procesadas, juzgadas, detenidas o encarceladas por defender los derechos políticos, sociales y civiles, desde el derecho a la autodeterminación hasta el derecho de huelga". 

Para David Companyon la "sentencia lo es contra toda la gente que hizo posible el 1 de octubre" y que será "la versión actualizada de lo que 'hay que bombardear Barcelona cada 50 años’". La respuesta, insiste, "debe tener como protagonista la movilización popular y debe ser sostenida en el tiempo: debe tener mirada larga, reunir a todas las fuerzas republicanas y encontrar los mínimos comunes como la amnistía y autodeterminación".

Madula y Ferrer creen que la respuesta "debe desarrollarse de manera sostenida, basada en acciones pacíficas y cívicas"

Madaula y Ferrer están convencidas de que la sentencia "será una condena firme de los anhelos de libertad y del progreso, será la condena de los derechos y de la democracia" y, por tanto, "no sólo tenemos que esperar la respuesta del independentismo exclusivamente sino de cualquier persona que quiera preservar la democracia y se sienta interpelada por la injusticia y el recorte de derechos". Y añaden que la respuesta "debe desarrollarse de manera sostenida, basada en acciones pacíficas y cívicas, en el ejercicio de la desobediencia civil, la lucha no violenta y en la confrontación democrática". 

Para Marta Vilalta (ERC) debería ser "una respuesta que sea también una propuesta, y que pase por cuatro niveles: la respuesta social y movilizadora, la respuesta institucional y política, la respuesta jurídica y la respuesta internacional". Además, debería contar con "un hilo conductor común: la apelación al diálogo y a la política para construir una solución democrática que se sostenga en los pilares de la autodeterminación y la amnistía". Para ella, la mejor respuesta será aquella "que genere el máximo consenso y la que nos fortalezca para seguir avanzando". 

Daniel Raventós, profesor de la UB considera que la respuesta a la sentencia "no puede ser otra que la movilización popular"

Daniel Raventós, también profesor de la Universidad de Barcelona (UB), considera que la respuesta a la sentencia "no puede ser otra que la movilización popular", "pero una movilización que debe prepararse para ser de larga duración y constante". Y es que Raventós opina que los "custodios" del régimen del 78 "muy difícilmente pueden otorgar una amnistía a los presos políticos y exiliados catalanes sino es mediante una movilización larga y continuada". Y por eso opina que "deben buscarse alianzas con fuerzas políticas españolas que defienden, aunque sea con la boca pequeña, el derecho de autodeterminación". 

Como última aportación, Daniel Escribano sostiene que "la movilización antirepresiva es la única vía capaz de conseguir la libertad de los presos políticos y el sobreseimiento del resto de procesos políticos en curso". Se muestra crítico con algunas estrategias encaminadas a pedir el indulto, pero tampoco ve como una opción correcta apelar a la amnistía, porque "es una institución jurídica pensada para extinguir la responsabilidad penal para delitos políticos, pero, en el caso de la causa especial 20907/2017 no hay delito, ni político ni de ningún otro tipo, por lo que lo que hay que hacer es denunciar que las acusaciones se han hecho vulnerando el principio de legalidad penal".

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