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Feminismo "La palabra feminismo en la Guardia Civil produce, al igual que en el resto de la sociedad, aceptación y rechazo"

Silvia Gil Cerdá es Comandante de la Guardia Civil. Desde su ingreso en el Cuerpo, todo le ha costado el doble por el hecho de ser mujer. Por eso, se afana en allanar el camino de las más de 5.000 mujeres que como ella trabajan por amor a su trabajo allí. Y lo hace poniendo en práctica un valor tan necesario y básico como el de la igualdad real.

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Silvía Gil, Comandante de la Guardia Civil

Silvia Gil Cerdá vive su vida en color verde desde que a los 17 años le confesase a su madre Mayte que su sueño era ser oficial de la Guardia Civil. Una confidencia ante la que su primogénita le contestó: “¡Pero hija! ¿Sabes dónde te metes? Vas a tener que demostrar que vales más que tus compañeros varones. Te van a pedir las mismas pruebas”, y a la que ella, ni corta ni perezosa, respondió que “eso era lo que yo quería” y que nada se le iba a poner de por medio para conseguirlo. “Decidí que quería ser guardia civil cuando tenía ocho años, pero con 17 fue cuando cambié de colegio para poder apuntarme a la preparatoria de la oposición de acceso a la Academia de Oficiales de la Guardia Civil. Mi madre está muy orgullosa, aunque creo que ella prefería para mí una vida menos sacrificada. Creo que todas las mujeres que han abierto camino han sentido la presión del demostrar que sirven. A mí, me ha supuesto una auto exigencia bárbara”, reconoce a Público.

La mujer que abre y se abre paso

Y es que esta Comandante -como el resto de mujeres que forman parte de la Benemérita- es una excepción en un cuerpo que hace 30 años abrió sus puertas a la entrada de féminas , ya que hasta entonces solo se permitía la presencia de las que se denominaban “matronas”, y que en el que en la actualidad conforma un 7% de toda la plantilla. Es decir 5332 de las que 113 son oficiales (14 comandantes, 36 capitanes, 57 tenientes y 5 alféreces). Quizá por eso, por tener que demostrar que vale igual que un hombre y que lo suyo es pura vocación, Gil desayuna, come y cena autoperfección. “Me presiono bastante para hacer las cosas lo mejor posible. Es verdad que cuando he estado al frente de alguna unidad he tenido bastante presente el hecho de que al ser la excepción, posiblemente hubiera quienes estuvieran pendiente de mi desempeño profesional. Por eso, he sido especialmente cuidadosa, aunque no perfecta”, comenta con humildad.
Un esmero que le lleva a evocar momentos como los vividos cuando sus subordinados, al saber que iban a tener a una mujer como jefa, no paraban de hacerse preguntas del tipo: cómo sería la experiencia o si se adaptarían bien a su sistema de trabajo y a ella como jefa. “Según me ha confesado alguno después, les creaba mucha curiosidad. Pero la verdad es que he tenido un personal muy cualificado y que ha hecho que todo sea muy fácil”, añade esta comandante de espíritu conciliador.

¿Ser la primera en llegar a casi todo en su carrera profesional qué esfuerzo personal le ha supuesto?

No soy la primera en llegar a casi todo. He sido la primera en algunas cosas. No es un mérito porque antes de mí no hay sino seis mujeres oficiales más antiguas. Así que todas hemos sido primeras en algo. Es cierto que hacer todo aquello que me estimulaba, profesionalmente hablando, me ha supuesto muchos cambios de destino y muchos cambios de provincia. Esto que, cuando era más joven, era un aliciente, ahora me lo pienso más. De todas maneras creo que gran parte de quienes estudiamos en la Academia de Oficiales queremos estar al frente de una Comandancia, así que, de conseguirlo, volvería a moverme. Aún me quedan muchos años y, supongo, muchos cambios de residencia

Cuando mira hacia atrás y ve hasta dónde ha llegado ¿es consciente de la inspiración que supone para otras mujeres?

Me ruboriza que me digan algo así. Muchas gracias. Me encantaría que las mujeres no se autoimpusieran límites. Creo que el mundo sería más justo, estaría más equilibrado. Si mi ejemplo sirve para eso, bienvenido sea.

Un curso polémico pero necesario

Por ello Gil, que en estos momentos está desarrollando su carrera en el Gabinete Técnico de la Dirección General de la Guardia Civil, no solo es unas de las referentes en dicho cuerpo, la sociedad civil también le demuestra que su ejemplo y su tarea titánica de lograr la igualdad real, es más que necesaria. Por eso se le acumulan los premios y los reconocimientos como el de Mujer Líder 2018 de Aliter por su trayectoria profesional, calidad humana y compromiso con el bienestar de la sociedad española o el más reciente, el de ser candidata a ser una de las mujeres Top 100 de nuestro país. Y justo, en esa tarea diaria sobre la igualdad, esta mujer cercana y valiente, ha tenido que salir a los medios para explicar que el polémico curso “II Jornadas de Desarrollo Personal y Liderazgo”, dirigido a empoderar al colectivo femenino de la Benemérita no ha tenido la mejor comunicación, pero si la mejor intención.

¿Cómo se ha podido ver una acción bajo el patrocinio del Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades como la de empoderar a las mujeres como una acción sexista?

Creo que hace falta mucha formación en materia de igualdad. Además, el hecho de que la Guardia Civil sea pionera en realizar una acción positiva como esta, quizá no sea lo esperable, y hay quienes lo han interpretado en un sentido negativo.

¿Hubo algún tipo de polémica el pasado año cuando se celebró la primera edición?

Al contrario. Las evaluaciones de las guardias civiles asistentes fueron muy positivas. Yo misma estuve en el curso que se celebró en Valencia. Las profesoras Alicia Kauffman y Mercedes Bengoechea fueron las encargadas del desarrollo de las mismas. También estas jornadas fueron sufragadas por el Instituto de la Mujer para la Igualdad de Oportunidades.

¿Qué medidas son las que se necesitan poner en marcha para paliar las desigualdades existentes en el cuerpo?

Estamos en plena confección del Plan de Igualdad. Las medidas se decidirán una vez finalice este proceso. A favor de la Guardia Civil, hay que decir que es uno de los cuerpos de seguridad en los que, desde el ingreso de las mujeres, se permitió su acceso a todas las especialidades.

¿Qué produce la palabra feminismo en la Guardia Civil?

Creo que lo mismo que en el resto de la sociedad, porque, al fin y al cabo, formamos parte de ella. La palabra feminismo produce aceptación y rechazo. Por una parte están quienes saben lo que significa, evidentemente están a favor, y por otras quienes desconocen el para qué del feminismo, que creen que no es necesario.

¿La sororidad le ayuda a usted y a sus compañeras a superar las dificultades? ¿Cómo funciona?

Yo diría un rotundo sí. He tenido la suerte de coincidir con grandes mujeres, con grandes profesionales. Le pondría un ejemplo que es el grupo de whatsapp que compartimos, a través del cual llegan preguntas, que quien las sabe responder, se apresura a contestar o se facilita el contacto de quien puede saber la respuesta.

En su caso, ¿la capacidad de ayuda a otras mujeres y su permanente lucha por la verdadera igualdad es lo que le hace seguir trabajando con tanto ahínco?

Creo que me he implicado mucho siempre, en todos los destinos que he tenido. Lo que me lleva ello es mi firme convencimiento de que allá donde estemos trabajando, debemos hacer lo mejor que sepamos. Ahora, estoy encargada, junto a más personal, de las tareas de igualdad y trabajo para que nuestro personal sea consciente de la importancia de esta materia y por el empoderamiento de las mujeres. En todo caso, mi teléfono y mi puerta siempre están disponibles para quien precise ayuda, sea hombre o mujer.

¿Qué es lo que el liderazgo femenino está aportando al Cuerpo?

Mujeres y hombres no siempre tenemos la misma visión de las cosas. A veces sí, claro, pero en otras ocasiones tenemos otra forma de percibir. Por ejemplo, en materia de seguridad mujeres y hombres delincuentes no delinquen en la misma proporción ni cometen los mismos delitos. Como sujetos pasivos, como víctimas, tampoco lo son de los mismos delitos. Así que estas diferencias han de tenerse en cuenta. Sucede lo mismo a la hora de liderar. Si se da cuenta, muchas de las cualidades que se enumeran de los buenos líderes, las tienen las mujeres, bien de forma innata, bien como resultado de la socialización diferenciada.

¿La plena integración de la mujer en el Cuerpo, sin discriminación alguna y en igualdad, es un objetivo constante en la Dirección General?

Por supuesto. De ahí que la formación en igualdad sea parte de las materias que se imparten en todas las Academias de la Guardia Civil y que anualmente se lleven a cabo jornadas relacionadas con la igualdad, además de facilitar formación online, para quienes no pueden desplazarse a Madrid. Otra prueba de ello es la creación y funcionamiento del Comité para la Igualdad, que ha dado lugar a la creación de documentos como la Guía de Conciliación o la Guía de uso no sexista del lenguaje.

En cuanto al Comité para la Igualdad Efectiva entre mujeres y hombres de la Guardia Civil ¿cuáles son los datos que se extrapolan del mismo?

Las conclusiones más importantes que podríamos extraer son que, tras su creación, el interés del Cuerpo y su implicación en la igualdad se ha incrementado, y, por otro, que cada vez más personal se interesa por esta materia, haciendo propuestas por el cauce de este órgano.

¿Es suficiente el módulo que se imparte sobre diversidad en la enseñanza de formación para el ingreso en las diferentes escalas?

En materia de igualdad nunca es suficiente. Creo que quizá alcanzamos a crear interés en el asunto. Posteriormente se complementa con más formación. Así, en los cursos de perfeccionamiento se trata de incluir algún módulo de igualdad, además de lo ya señalado hasta ahora. Creo que una prueba fehaciente de que este tema es de interés, es la cantidad de personal, fundamentalmente hombres, que piden información sobre la situación de las mujeres en la Guardia Civil, para sus TFG, TFM o Doctorados.

Silvia Gil recibe el premio Aliger

Si tuviera que hacer un diagnóstico de la situación actual de la mujer en la Guardia Civil ¿cuál sería?

Creo que aún queda mucho por trabajar para conseguir una igualdad real y efectiva. Pero en eso estamos. Cuando hay un firme convencimiento de la necesidad y un apoyo claro de quienes están al frente del Cuerpo, solo queda ponerse manos a la obra.

¿Qué cambio implica que haya mujeres en la seguridad y en los puestos de mando de la Benemérita?

Creo que las mujeres ejercemos la autoridad de manera más próxima, en general y damos una visión que, a veces, puede ser divergente de la de los hombres, lo que hace que se enriquezcan los ámbitos en los que hay mujeres y hombres. Para mí, al igual que pasa en la empresa privada, donde los equipos mixtos son más productivos, sucede lo mismo en materia de seguridad interior. Creo que unas y otros nos esforzamos más por hacer mejor nuestro trabajo. Por otra parte, hay cosas que solo pueden hacer las mujeres, como puede ser cachear a otra mujer en los puntos de paso fronterizo.

El Rey Felipe ha recibido un diploma acreditativo del nombramiento de Guardia Civil Honorario y un sombrero de honor ¿No hay mujeres que se lo merezcan?

Claro que las hay. A mí se me ocurre más de una. Este premio reconoce la trayectoria de permanente apoyo al servicio que presta la Guardia Civil y a lo que representa la Institución. Este premio se creó hace ocho años. Es importante que haya mujeres que sean reconocidas con este galardón. Seguro que antes de lo que pensamos tenemos una nominada a “Guardia Civil Honoraria”.

El lenguaje es importante. Hace años se decía “guardia civil mujer” y ahora se dice “mujer guardia civil” ¿el orden de las palabras hasta dónde importa?

Parece que se le da más importancia al sustantivo que se escribe primero o esa es mi impresión. No se habla de guardia civil hombre ni de hombre guardia civil, por eso me chirría un poco cada vez que lo veo escrito.

¿Qué medidas de conciliación y corresponsabilidad hay en el Cuerpo?

La Guardia Civil cuenta con las medidas de conciliación de la Administración General del Estado y con algunas que se han creado por la propia Institución, vista la especial idiosincrasia de la misma y la presencia de endogamia. Tenemos una Guía de aplicación de medidas de conciliación en la Guardia Civil de más de 200 páginas.

Esta lucha le generó no pocos sinsabores, no pocos problemas. Fue incomprendida, incluso atacada desde diversas instancias, no obstante ella luchó y lucha por “sus” mujeres, ayudando y solucionando problemas que sólo con su concurso fue posible subsanar.

Creo que en este ámbito, todas somos fuertes. Y si he podido hacer algo para ayudar a quien lo haya necesitado, ha sido porque he estado en el lugar adecuado, en el momento preciso. No creo que solo yo hubiera podido hacerlo. De hecho, siempre necesito que otras personas me echen una mano.

¿La Guardia Civil es de techos de cristal, de suelos pegajosos o de ambos?

La Guardia Civil es una Institución que nació en 1844. Hace 30 años las mujeres se incorporaron a sus filas. Nuestra Institución está en constante evolución. El máximo empleo que ha alcanzado una mujer hasta ahora es Teniente Coronel, de hecho solo hay dos. Creo que es pronto para decir que hay techos de cristal o suelos pegajosos y, en cualquier caso, el diagnóstico de situación de la mujer en la Guardia Civil, documento previo al Plan de Igualdad, va a permitir que, en caso de detección de alguna desigualdad, se le ponga remedio. Yo diría que la Guardia Civil es una institución que vela por la igualdad en sus filas. Aunque en ese sentido, siempre queremos que todo vaya más rápido, se van afianzando muchos cambios positivos.

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