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María Eugenia R. Palop "Frente a la política de los muros, las mujeres alzamos la política de los cuerpos"

Más de medio centenar de personas acudieron este lunes a la presentación del libro 'Revolución feminista y políticas de lo común frente a la extrema derecha', de María Eugenia R. Palop. La autora y la directora de Público, Ana Pardo de Vera, debatieron sobre el feminismo, su transversalidad y de las propias divisiones que surgen dentro del propio movimiento. 

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El Espacio Ecoo de Madrid contó con la presencia de más de medio centenar de personas en la presentación del libro 'Revolución feminista y políticas de lo común frente a la extrema derecha'. /NOELIA TABANERA

El 8M ya ha pasado pero el feminismo continúa. El desarraigo, la desintegración social, la violencia institucionalizada, el crecimiento de las desigualdades, la vulnerabilidad y la dependencia pueden servir o bien para armar a la extrema derecha o bien para ir en la dirección contraria de la mano del feminismo. Y esta fue la cuestión que ayer reunió a más de medio centenar de personas en el Espacio Ecoo, en el madrileño barrio de Lavapiés, para escuchar y formar parte del debate entre la jurista y profesora María Eugenia R. Palop, autora de Revolución feminista y políticas de lo común frente a la extrema derecha, y la directora de Público, Ana Pardo de Vera

No hay mejor antídoto para combatir a la extrema derecha que el feminismo y la política común. "Frente a la política de los muros las mujeres alzamos la política de los cuerpos. La fragilidad de un cuerpo puede ser el motor de la izquierda", aseguró la autora en la presentación del libro. Ante la violencia sistémica, la escasez real de recursos y la concentración de éstos en pocas manos surge la ultra derecha como salida, pero también el feminismo como alternativa. "La extrema derecha aparece en Europa frente a las oligarquías políticas, percibe la violencia que también detecta el feminismo, pero ofrece xenofobia, miedo al otro y negacionismo de los vínculos". Por otro lado, el feminismo aporta todo lo contrario. "Usamos ese mismo material humano para orientarlo en una dirección distinta, a un imaginario de lo común diferente", manifiesta la autora.

"La extrema derecha aparece en Europa frente a las oligarquías políticas, percibe la violencia que también detecta el feminismo, pero ofrece xenofobia, medio al otro y negacionismo de los vínculos"

En este camino alternativo que propone Palop quedan muchos muros que romper. Pero derribarlos es tarea difícil cuando la extrema derecha está incrustada en las instituciones. "Toda revolución lleva consigo una contrarrevolución y esta es que encima goza de un respaldo económico", apuntó Pardo de Vera. "Se nos contó que con la incorporación al mercado laboral lo teníamos todo, y ahora encima tenemos eso, más trabajar fuera de casa —insistió la directora de este diario—. Queremos las mismas condiciones de los hombres, que la conciliación y los cuidados no solo sean cosas de mujeres". Y es que más allá de la violencia machista, "son muchos privilegios a los que tienen que renegar aquellos que sean contrarios al feminismo". 

Para la autora de Revolución feminista y políticas de lo común frente a la extrema derecha, la forma que las mujeres tienen de hacer política es a través de sus vivencias y vulnerabilidad compartida. "No hacemos ideología de género porque no funcionamos en abstracto, sino a partir de lo concreto, de lo vivido", insiste. Y el feminismo que ha salido a la calle ha sido para poner el cuerpo "como campo de batalla y como fuente de subjetividad" que les proporciona a las mujeres una identidad. "Tenemos que poner nuestro cuerpo como objeto de cuidado, de ahí nuestro deber de cuidar y derecho de ser cuidado. Esto pone en el centro a las mujeres y más a las migrantes", explica Palop. 

El cuerpo femenino como empresa

"Hoy no hay ningún partido que rechace el feminismo, a excepción de Vox", afirma Palop. "Veremos a ver cuanto sobreviven, sufrirán un transformismo hacia el lado conservador, no les quedará mas remedio", añade. Por el contrario, otros partidos ya han sufrido esa transformación y usan su propia versión. "El decálogo de Ciudadanos dice que hay que combinar la familia y el trabajo...¡Pues claro!" -ironizó Palop- pero para ello tendrá que articular unos mecanismos mínimos imprescindibles para que sea posible". 

"Esa visión de que mi cuerpo es mío no es lo mismo que decir mi cuerpo soy yo, la mercantilizalición es una disociación entre la identidad y el cuerpo"

Es el 'feminismo liberal' de Ciudadanos (el que la propia Palop insiste en entrecomillar) el que abre la puerta a la mercantilización del cuerpo femenino con propuestas como los vientres de alquiler o la legalización de la prostitución. "No creo en el feminismo del autoemprendimiento, el de convertir mi cuerpo en una empresa", explicó. "Esa visión de que mi cuerpo es mío no es lo mismo que decir mi cuerpo soy yo, soy indisociable de mi cuerpo, por lo que la mercantilizalición es una disociación entre la identidad y el cuerpo. Se puede discutir, pero yo no asumo", apuntó. 

Otra de las cuestiones que se debate en los círculos feministas es la legalización o no de la prostitución. "Estoy en contra de la regulación como una profesión", señaló Palop, ya que considera que no se puede prohibir por la vía sancionatoria, sino como un trabajo por cuenta ajena. El horizonte sería la abolición absoluta, pero la cuestión es el camino que se articula para conseguir este objetivo. "Hay que llevar a cabo otro tipo de políticas públicas. Nunca defenderé que sea un trabajo, el trabajo no libera a nadie ni es una fuente de derechos", aseveró. 

¿Por qué el feminismo se divide?

En este sentido, una de las preguntas que surgió entre los asistentes fue por qué resulta tan complicado hablar de estas cuestiones entre la feministas y aparecen tantas posturas diferentes. Palop achacó esta cuestión al concepto de libertad que manejan los diferentes feminismos. "Hay algún 'feminismo' que piensa que tiene consentimiento y tiene un concepto descontextualizado como ocurre con los vientres de alquiler, que parece que solo se trata de firmar un contrato", explicó la profesora. Para la escritora, el consentimiento no es fiable. "Si una persona trabaja de sol a sol por un euro no pienso que es porque quiere, sino que desconfió de ese consentimiento", puso como ejemplo. 

Palop insistió en que las mujeres deben reivindicarse "como las muchas frente a lo uno". "Si no, el feminismo será objeto de partidización y una herramienta en las campañas electorales que nos destruirá"

En cada caso lo importante es el contexto, pero parece que "el único espacio auténtico de libertad es el de la prostitución o los vientres de alquiler y que en todos los demás la gente es totalmente libre", apostilló. "No creo en una autonomía como autosuficiencia, creo en una autonomía relacional, somos en relación a lo que nos rodea", explica Palop. 

En cualquier caso, Palop insistió en que las mujeres deben reivindicarse "como las muchas frente a lo uno". "Si no, el feminismo será objeto de partidización y una herramienta en las campañas electorales que nos destruirá". 

¿Transversalidad?

El feminismo es transversal, es decir, no debe basarse en la distinción entre la izquierda y la derecha. Pero aun así, cada partido lo entiende de una manera y la lucha la lleva a cabo de un modo diferente. Incluso el líder del PP, Pablo Casado, subrayó que no iba a aceptar "ninguna lección" del "feminismo de izquierdas" que, a su juicio, se apropió" de la marcha del 8M y que busca "enfrentar" a los hombres contra las mujeres. 

Pardo de Vera hizo referencia a un manifiesto redactado por mujeres del PP en el que pedían que el feminismo se alejara del victivismo. "Decían que ellas habían podido estudiar, que su vida no se diferenciaba de la de los hombres. Aquellas mujeres que han gozado de privilegios y solo se fijan en ellas y en el entorno en el que viven. No en las aberraciones que sufren otras. Es el síndrome de la abeja reina", explicó la periodista. 

En este sentido, Palop criticó las desigualdades del mercado, tanto en cuestiones de género como raciales, y la "falsa idea del mérito". "¿Por qué es más meritorio saber matemáticas que tocar el violín? Porque una te abre mas espacios que la otra, es una construcción que ha generado el propio mercado, un mercado estructurado por la desigualdad", apuntó. 

Ambas ponentes bromearon con la idea de crear un partido feminista, pero la conclusión fue la necesidad de la transversalidad de este movimiento. 

'Revolución feminista y políticas de lo común frente a la extrema derecha', de María Eugenia R. Palop. / N.T.

Mujeres frente a dictaduras y autoritarismos

La presentación del libro Revolución feminista y políticas de lo común frente a la extrema derecha coincidió con el décimo quinto aniversario del 11M, y María Eugenia R. Palop quiso señalar esta fecha. Aunque podría no tener relación con la revolución feminista y la extrema derecha, sí que la tiene", dijo. 

"Tuve como referencia a una mujer, una madre, que convirtió su dolor en la política del cuidado. Es Pilar Manjón. La extrema derecha la ha maltratado y representó una lucha que identifico con las mujeres, madres, cuidadores, migrantes… resistir y convertir el dolor, el cuerpo, la vulnerabilidad en una fuente de fortaleza, en un caballo de Troya contra las dictaduras y el autoritarismo", concluyó. 

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