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Cómo mejorar la calidad del aire de las ciudades: una guía hacia las cero emisiones

El informe 'Zonas de Bajas Emisiones' de Ecologistas en Acción analiza el impacto de medidas como Madrid Central y ofrece algunas pautas a seguir para que este tipo de restricciones al tráfico ayuden a descender los niveles de contaminación.

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El emblema de Madrid Central marca la restricción a los vehículos más contaminantes en la Gran Vía

Por las calles de las ciudades circulan multitud de vehículos de características diversas que contaminan la atmósfera. Es por ello que, en mitad de una crisis climática como la actual, los gobiernos locales de Europa comienzan a apostar por restricciones al transporte. El protocolo de Madrid Central se ha convertido en una medida pionera en España que sigue la estela de otras ciudades como Milán, Londres y Oslo, que han instaurado áreas calificadas como Zonas de Bajas Emisiones (ZBE).

Estas restricciones son, según el último informe de Ecologistas en Acción, la medida más eficaz para combatir la contaminación del aire en los espacios urbanos. El documento presentado esta semana, sin embargo, señala que estos planes tienen unas finalidades contradictorias que limitan la ambición ecológica. En ese sentido, desde la organización medioambientalista explican que las ZBE están orientadas de una manera equivocada ya que persiguen la renovación de la flota automovilística, bajo la premisa de que los coches modernos son menos contaminantes. Sin embargo, el dieselgate de Volkswagen es una muestra de que este planteamiento es equivocado. "Los vehículos que están en la calle, en el caso de los diésel, contaminan más de lo que deberían contaminar", explica Nuria Blázquez, responsable de Transportes de Ecologistas en Acción.

Esto, según el estudio, nos lleva a “las mentiras de las etiquetas” que se pueden ver en los últimos tiempos en las lunas de los vehículos que circulan por Europa. Estas pegatinas sirven, en teoría, para clasificar los vehículos y dejar fuera de la circulación de los espacios ZBE a los más contaminantes

Según la organización ecologista los distintivos de la norma Euro no refleja la contaminación real que emite cada vehículo, por lo que piden un protocolo de mediciones reales basado en la teledetección, que, a través de un aparato tecnológico, permite medir en tiempo real las emisiones de vehículo a la vez que identifica su matrícula cuando circula por la ciudad. "La estrategia sería establecer una red itinerante de sensores por la ciudad", añade Blázquez. Esta medida ya fue puesta en práctica en Londres, donde se pudo comprobar que los vehículos con el calificativo de Euro5 eran, en muchos casos, más contaminantes que los calificados como Euro4, que en teoría emiten menos partículas.

Peajes, ¿deben implantarse?

Aunque Madrid Central no cuenta con un sistema de peajes, existen otras ciudades europeas con Zonas de Bajas Emisiones que sí que han optado por esta medida. En el caso de Milán, estas iniciativas de pago han reducido el tráfico en un 35%, lo que se traduce a su vez una mejor calidad del aire. Este porcentaje es similar en otras ciudades como Londres u Oslo, que utiliza el dinero recaudado para impulsar mejoras en el transporte público de la ciudad.

"Bien diseñados, los peajes urbanos no van dirigidos a fomentar la renovación de la flota, sino a facilitar la movilidad por medios no motorizados y transporte público, además de disminuir el uso del vehículo privado", explica el texto del informe.

¿Vehículos de gas en zonas de bajas emisiones?

Ni Madrid, ni el resto de ciudades europeas que han implementado restricciones de circulación han establecido límites a los vehículos de Gas. Estos, junto a los híbridos, se clasifican dentro de los transportes con el distintivo Eco. Sin embargo, el estudio de Ecologistas detalla que las emisiones que generan son similares a las de los coches propulsados por gasolina. Tanto es así, que ambos emiten 56 miligramos de óxido de nitrógeno por kilómetro, según la media.

Por ello, desde la organización piensan que “no tiene sentido, ni climático ni por razones de emisiones contaminantes, dar un trato de favor a los vehículos propulsados por gas”. “Es un combustible fósil”, añade Blázquez. Cabe recordar que el componente principal de este carburante es el metano, un gas de efecto invernadero que es hasta 34 veces más potente que el CO2, según el IPCC.

Renovar el coche o reacondicionarlo

Como las denominadas Zonas de Bajas Emisiones no están sujetas a normas europeas, cada ciudad puede establecer sus propias restricciones. Esto es lo que explica que Madrid tenga restricciones al tráfico más ambiciosas que Londres o que, por ejemplo, Milán permita la entrada de coches que en teoría estaban restringidos, siempre y cuando hayan añadido un filtro de partículas.

Según la publicación del grupo ecologista, la alternativa de reacondicionar con filtros el vehículo para limitar sus emisiones tiene varias ventajas. Por un lado, permite que las personas con menos nivel adquisitivo no tengan que desembolsar dinero para comprar un nuevo transporte y, por otro, permite que se reduzca la huella ambiental de la industria automovilística, ya que se disminuiría la producción.

Además, según un experimento amparado por las instituciones europeas, la introducción de filtros de partículas permitió que se redujeran las emisiones de los vehículos diésel hasta un 80% en los bancos de pruebas.

Espacios socialmente justos

Los datos de la Agencia Europea para el Medio Ambiente revelan que las personas con menos recursos y los grupos sociales de mayor edad son los más vulnerables ante los efectos de una calidad del aire deficiente. Es por ello, que Madrid Central y sus planes homólogos en Europa deben estar adaptados para que estos grupos sociales "no se vean perjudicados" por los límites de tráfico.

En ese sentido, el trabajo coordinado por la ecologista Nuria Blázquez pone de manifiesto que la instauración de ZBE deben ir acompañadas de otras medidas como, por ejemplo, la oferta de transporte público gratuito durante etapas de contaminación o la aplicación de descuentos para las personas más desfavorecidas. Además, el informe recomienda que se potencie el sistema de alquiler de bicicletas, extendiéndolo más allá del centro de la urbe.

Por último, expone el texto, las restricciones al tráfico deben adquirir una perspectiva de género que de confianza a las mujeres a la hora de utilizar el transporte público. Para ello, se deben establecer mecanismos que ayuden a reducir el riesgo de acoso sexual en autobuses, metros y tranvías. En virtud de ello, se recuerdan medidas que se implantarán este 2019 en Madrid como la vídeo-vigilancia para denunciar acciones machistas en los autobuses de la ciudad.

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