Público
Público

La monogamia o por qué importa con quién folla Santi Millán

La filtración de imágenes personales de Santi Millán y las declaraciones, a posteriori, de Rosa Olucha, su pareja, han visibilizado otras maneras de vivir el amor y las relaciones sexoafectivas. El feminismo apuesta por dinamitar la idea tradicional de pareja sin dejar de prestar atención a los cuidados.

El actor Santi Millán.
El actor Santi Millán. Mediaset

Prefieren que no diga cómo se llaman porque "ni quita ni pone" y ellos prefieren vivir tranquilitos. Llevan seis años juntos, pero han abierto la relación hace poco. Esa es la expresión más habitual para hablar de un cambio de paradigma y de un reto para muchas parejas. Abrir la relación es también romper con las lógicas de la monogamia y tratar de vivir de otra manera. En algunos entornos es una opción popular, pero en otros es probable que se hayan enterado ahora —a raíz de la filtración de imágenes de Santi Millán— de que hay otras maneras de hacer pactos en una pareja, otras maneras de vivir el amor y los vínculos.

S. y J. —tampoco creen que haga falta que me invite un pseudónimo— decidieron abrir su relación tras varios años juntos. Ya no follaban tanto y aquello parecía empezar a desgastarse. Les ha sentado bien, sí, pero ha sido llegar a acuerdos. Viven juntos y eso, a priori, podría complicarlo, pero, precisamente por eso, son muy firmes con sus pactos.

Nunca llevan a nadie a la casa común, no se enrollan con nadie que les conozca a los dos, no repiten más de tres veces con la misma persona, sus amantes siempre saben que tienen pareja, prohibido tontear por WhatsApp. Su modelo se enmarca en una manera de entender las relaciones abiertas que se centran específicamente en la posibilidad de mantener relaciones sexuales con otras personas pero sin establecer vínculos afectivos. Tienen un proyecto de vida en común y todo lo demás es secundario.

Testimonios y experiencias las hay de todos los tipos. E. tiene 40 años y dos criaturas. Ella y su pareja empiezan a pensar en explorar la posibilidad de estar con otras personas. No tiene miedo ni se siente insegura porque, dice, se siente elegida por su novio cada día como compañera de vida. Apuesta por un modelo que, como el de S. y J., jerarquiza las distintas relaciones y hay una de ellas que toma la categoría de "principal". El resto serán encuentros esporádicos, pero todavía no han pactado los términos.

Alternativas a la pareja tradicional

La pareja tradicional es el símbolo por antonomasia de una sociedad heteropatriarcal y capitalista

Hay modelos más jerárquicos o modelos más horizontales; de dos, de tres, de más personas. Tantos modelos como personas que se atreven a poner en cuestión la pareja tradicional, el símbolo por antonomasia de una sociedad heteropatriarcal y capitalista.

Hay alternativas: la anarquía relacional propone establecer distintos vínculos sin que ninguno de ellos tenga más relevancia que otros. La agamia, por ejemplo, es otra propuesta que explora la posibilidad de vincularse sin llegar nunca a formar parejas.

Nuestra sociedad se construye pensando siempre en dos: los viajes, los precios de los alquileres, la construcción de una familia, las ofertas. En los últimos años son muchos los autores y las autoras que han tratado de desgranar todos los términos para cuestionar las dinámicas. Ética promiscua de Dossie Easton y Janet W. Hardy es, probablemente, uno de los libros de cabecera para quienes deciden explorar otras formas de vivir el amor. Es una obra en construcción, que ha ido adaptándose a nuevos modelos en sus distintas ediciones. Es una apuesta por las relaciones abiertas, sí, pero también le meten mano a la asexualidad, al trabajo sexual, a las comunidades poliamorosas, a todas las alternativas al modelo tradicional estén o no estén incluidas más de dos personas en la ecuación.

Cada una en su casa o mejor con las amigas

Hay muchas maneras de vivir el amor que no necesariamente tienen que incluir la ruptura con la monogamia. Cada vez es más habitual que las parejas decidan no vivir juntas, no ir de vacaciones juntas, no entablar vínculos con la familia extensa. Romper con algunas lógicas puede ayudar a establecer relaciones más saludables, pero no todas se lo pueden permitir.

El precio de la vivienda y la precariedad laboral en la que hay que hacer equilibrios a veces impide que puedan desarrollarse relaciones más libres. Sandra Bravo, autora de Todo eso que no sé cómo explicarle a mi madre. (Poli)amor, sexo y feminismo, llama a desmontar la monogamia atendiendo a otros mecanismos en los que se sostiene: "Aunque el sistema monógamo se sustenta, en parte, gracias al capitalismo, entiendo que también lo hace gracias al sistema patriarcal, al capacitistismo, a la heteronormartividad o al racismo", asegura en una entrevista a Pikara Magazine.

Hay autoras feministas que llevan años dándole vueltas al amor. Las críticas al amor romántico han abierto la puerta a poner sobre la mesa otros modelos, pero también esos han sido cuestionados.

No, no basta con incluir a más personas en la ecuación si lo que se pretende es cambiar las dinámicas. La escritora Brigitte Vasallo es una de las autoras de referencia. Su libro Pensamiento monógamo, terror poliamoroso es el resultado de una investigación histórica sobre la monogamia en la que se analizan los mecanismos del pensamiento monógamo y, sí, analiza su influencia en las parejas, pero también en el activismo y en la propia construcción de la idea de Estado.

"Estamos muy acostumbradas a la dinámica de que la persona con la que follamos es quien nos sostiene de verdad"

En una entrevista para la agencia de noticias Presentes asegura que la manera en la que ella define "el sistema monógamo no está en el hecho de tener una pareja de un tipo concreto o con exclusividad sexual" sino que entiende que se trata de una "forma de organización social en la que el centro de la sociedad es la pareja, y en la que un cierto poliamor no rompe esa jerarquía sino que lo que hace es agrandar la cantidad de gente que estará en ese centro que es la pareja". Tanto ella como otras autoras llaman también a la responsabilidad. Establecer más vínculos implica cuidar a más personas.

La activista y escritora Tatiana Romero también está pensando en esa línea. Habla de soltería radical, de dinamitar la pareja como concepto. Eso no se consigue solo acostándote con más personas, sino cambiando de lugar el foco. Tenemos que pensar más en las amigas, en las redes, en esas otras formas de organización social que dinamiten el modelo imperante.

Ella diferencia entre la monogamia y las relaciones sexoafectivas no exclusivas porque es perfectamente compatible vivir un modelo de relación en el que no se pacta la exclusividad sexual y, sin embargo, seguir reproduciendo las mismas lógicas: "Aunque tú intentes relacionarte desde espacios no monógamos, si estás en pareja acabas reproduciendo las dinámicas de parejocracia de toda la vida. La persona con la que construyes intimidad acaba siendo la que más te sostiene. Desde los feminismos estamos intentando que sean las amigas las que nos sostengan buscando no solo no poner en el centro a una persona, sino no tener un centro definido, las redes no acaban de sostenernos del todo. Estamos muy acostumbradas a la dinámica de que la persona con la que follamos y tenemos intimidad sexual, que está muy relacionada con la intimidad afectiva, es quien nos sostiene de verdad. Me parece que la soltería radical y la promiscuidad ética acaban pueden acabar con esto".

Más noticias