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Violencia machista El movimiento feminista clama en las calles para que cese el terror machista

La ciudadanía dice "basta ya" a las violencias contra las mujeres después de unas horas trágicas en las que se halló sin vida el cuerpo de una de las niñas desaparecidas en Tenerife y se hayan confirmado dos asesinatos por violencia de género más.

Decenas de personas se concentran hoy viernes en la madrileña Puerta del Sol para condenar los últimos casos de violencia machista.
Decenas de personas se concentran este viernes en la madrileña Puerta del Sol para condenar los últimos casos de violencia machista. Juanjo Martín / EFE

El feminismo ha gritado en la noche de este viernes "basta ya". La barbarie machista ha teñido de dolor España y ese sentir se ha reflejado en las calles y plazas de muchas ciudades y localidades tras unas últimas horas negras. Este jueves se halló en el fondo del mar el cuerpo sin vida de la pequeña Olivia; la expareja de Rocío Caíz, la menor de 17 años desaparecida en Sevilla, confesó que la mató; y se confirmó que la muerte de la mujer arrojada por un balcón de un hotel de Ibiza es también un asesinato machista.

La convocatoria, surgida en las redes sociales, citaba a las 22.00 horas de este viernes a toda la ciudadanía para mostrar su rechazo y repulsa al terror machista que no cesa. Un total de 11 asesinatos por violencia de género en sólo un mes, entre el 9 de mayo y la primera semana de junio, han hecho saltar todas las alarmas. En pocos días se han concentrado más de la mitad de los 19 asesinatos registrados desde que comenzara el año. Los seis crímenes —cinco mujeres y un niño de siete años hijo de una de ellasque se produjeron entre el 17 y el 23 de mayo, ya pusieron en guardia al Gobierno y al movimiento feminista. Desde hacía más de un año no se encadenaban varios casos en pocos días.

El espejismo de reducción de violencia machista que había dejado el año pasado con 45 asesinadas, una de las cifras más bajas de toda la serie histórica, debido al confinamiento y la reducción de la movilidad para prevenir los contagios de la covid-19, lejos de hacer disminuir la violencia de género la incrementó. La disminución de denuncias y de asesinatos, explicaron diversos expertos, no se debía a una rebaja de esta violencia, sino a que el control que ejercían los maltratadores sobre sus víctimas hacía menos necesario el castigo físico.

En la Plaza del Sol de Madrid se han concentrado decenas de personas. Al inicio del acto, varias personas cercanas a la formación de ultraderecha Vox han tratado de reventar la convocatoria. Sin embargo, la Policía ha intervenido y los ha apartado de la zona. Los manifestantes han chillado "fuera" y han tapado el barullo a grito de "feministas y antifascistas". Además, las asistentes, vestidas de negro y equipadas con velas, han coreado lemas como el de "no estamos todas, faltan las asesinadas". También han pedido la libertad para Juana Rivas. A las 23.00 se ha celebrado un minuto de silencio por las víctimas de la violencia machista, que ha finalizado al grito de "aquí estamos las feministas".

Una madre que que lleva un año viviendo con una orden de alejamiento de su expareja tras haber sido amenzada, Verónica Saldaña, ha acudido a la concentración "aterrada por lo que ha ocurrido" esta semana. En declaraciones a Público, Saldaña ha denunciado que le sigan diciendo "que no se puede hacer nada" ante la inacción de la Justicia: "Un papel con una orden de protección no me protege, no es una vaya eléctrica", ha señalado. "Yo lo que necesito es que se proteja a mis hijos, que es por lo que no vivo, no duermo y no puedo hacer una vida normal", ha sentenciado. 

También ha habido actos de repulsa en Martín de la Jara, la localidad sevillana de la que es originaria Rocío Caíz. Cientos de vecinos han marchado desde sus barrios y hasta la plaza del Ayuntamiento del municipio al grito de "queremos justicia". En un manifiesto, el Consistorio ha expresado su más "rotunda condena sobre este crimen machista", para lamentar que "el desenlace ha sido el peor y el menos deseado por todos".

Decenas de personas se concentran este viernes en la madrileña Puerta del Sol para condenar los últimos casos de violencia machista. EFE / Juanjo Martín

En Tenerife las calles se han llenado de pancartas, proclamas y protestas ante lo que, aseguran no es "un hecho aislado", sino una muestra de la violencia más "terrorífica". En declaraciones a Efe, la portavoz de la Plataforma 8M, Ana Heránadez, ha recordado que negar la violencia de género contribuye a crear un clima social favorable a los asesinatos machistas. "Todas esas voces conservadoras son cómplices y si tuvieran vergüenza estarían escondiéndose debajo de las piedras", ha dicho.

En Granada se han concentrado unas 300 personas para mostrar su repulsa al encarcelamiento de Rivas, pero han hecho extensiva la protesta a todos los casos relacionados con la violencia machista. Bajo el lema "contra las violencias machistas hacia mujeres y menores", las asistentes han coreado consignas como "ni una menos, vivas nos queremos" o "el sistema judicial es machista y patriarcal". 

Simultáneamente, en Barcelona, unas 600 personas según la Guardia Urbana se han dado cita en la en la plaza Sant Jaume con una gran pancarta en la que se podía leer "basta de violencia machista y represión". En Mallorca también varias decenas de asistentes ha pedido en la plaza de Cort "tolerancia cero" ante "cualquier tipo de violencia contra la mujer", según recoge Europa Press.

Violencia institucional

En los últimos días no sólo los asesinatos han destapado la espita de la indignación. Al tiempo que aparecía asesinada la mayor de las hermanas de Tenerife, Irune Costumero sentaba en el banquillo a la cúpula de los Servicios Sociales de Bizkaia por haberle arrancado de forma violenta a su hija hace ya cuatro años, sin orden judicial y aplicando el inexistente síndrome de alienación parental. Este viernes, Juana Rivas ha entrado en prisión condenada por secuestrar a sus propios hijos a los que pretendía proteger de un padre maltratador. Violencias institucionales que culpabilizan a las madres protectoras cuando actúan por el bien de sus propios hijos.

El caso de Sara B. B. que perdió la custodia de sus hijas después de que la sanidad extremeña denunciara a su expareja por violencia de género y por presunto abuso de su hija, es otro de los casos que plagan este mapa de los horrores. Recientemente un grupo de 20 madres han denunciado a España ante la ONU por la violencia institucional al denunciar abusos sexuales hacia sus hijos e hijas.

Desde que hay estadísticas sobre los crímenes de violencia de género, definida como la que ejercen las parejas o exparejas de las mujeres, en España han sido asesinadas 1.095 mujeres, aunque los dos últimos crímenes están aún por ser reconocidos oficialmente, y 39 menores hijos de estas (las niñas de Tenerife aún no han entrado en las estadísticas). En total 1.135 víctimas que no han conseguido generar una revolución social que este viernes agita las calles de toda España.

El 016 atiende a todas las víctimas de violencia machista las 24 horas del día y en 51 idiomas diferentes. Los menores también pueden dirigirse al teléfono de la Fundación ANAR 900 20 20 10. Los ciudadanos que sean testigos de alguna agresión deben llamar al 112.

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