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La ómicron sacude las previsiones de negocio del sector de las ferias y congresos de Barcelona

Aunque el Mobile World Congress ha confirmado fechas y otros certámenes han pospuesto las suyas, en Fira de Barcelona se enfría la normalización, mientras los expertos abogan por una reorientación de los eventos, con actos menos masivos y actividades diversificadas.

Imatge de l'edició del saló ISE del 2020.
Imatge de l'edició del saló ISE del 2020. ISE

Cautela y flexibilidad son los dos conceptos que se han instalado en el sector de las ferias y congresos de Catalunya ante las perspectivas de actividad rasgadas por la irrupción de la variante ómicron de la covid-19, que comporta restricciones a los eventos públicos e, incluso, cancelaciones. Por el momento, se ha capeado la situación, revisando el calendario de enero y febrero y aplazando algunas citas. La Asociación Catalana de Empresas Organizadoras de Congresos y Reuniones (OPC) apela a la capacidad de adaptarse a la volatilidad del contexto actual.

Aunque el Mobile World Congress (MWC), el salón estrella de Barcelona, ha confirmado su compromiso con las fechas y su apuesta por una presencialidad creciente, ya se han producido algunos cambios en otros certámenes. La primera víctima ha sido el Integrated Systems Europe (ISE), el salón del audiovisual más importante del mundo, que se ha trasladado de febrero a mayo, concretamente del 10 al 13. El segundo es el de la Barcelona Wine Week , que de febrero ha pasado a principios de abril.

Además de estas citas, otras están en el aire, como el Saló de l'Ensenyament en marzo, y Hostelco y Alimentaria, de carácter bianual, en abril. El pasado diciembre, Fira de Barcelona tenía como previsión celebrar este año un total de 80 eventos, 20 más que en 2021. El presidente del consejo de administración de la entidad, Pau Relat, repasó 2021 asegurando que "antes que la rentabilidad hemos priorizado la celebración de salones, aunque de dimensiones más reducidas, y con la mirada de cautela propia de una situación todavía pandémica".

Para la Fira, el movimiento supone ganar competitividad, reforzar su posicionamiento internacional y realizar una gestión integral de los tres recintos de los que dispone

Relat aludía a "la importancia de la progresiva normalización de la movilidad internacional y del sector ferial". Fira de Barcelona prevé cerrar el año 2021 con unos ingresos de 60 millones de euros, un importe bajo, pero dado el momento excepcional, la institución cree que es un resultado que no puede compararse con el de otros ejercicios. El 2022 también será el año en el que la Fira incorporará a los 50 eventos y congresos que hasta ahora organizaba el Centro de Convenciones Internacional de Barcelona (CCIB), cuya gestión asumió la entidad el pasado noviembre. Para la Fira, el movimiento supone ganar competitividad, reforzar su posicionamiento internacional y realizar una gestión integral de los tres recintos de los que dispone.

El 1% del PIB de Catalunya

Si las condiciones de la pandemia lo permiten, Fira de Barcelona se ha propuesto alcanzar este año los 170 millones de euros de facturación, casi tres veces más que en el 2021. Antes de la covid-19, la entidad generaba un impacto económico anual de 4.710 millones de euros, con un Valor Añadido Bruto (VAB) equivalente al 1% del PIB de Catalunya, 35.000 puestos de trabajo y 971 millones de recaudación fiscal, según datos aportados por un estudio elaborado por el Instituto de Economía de Barcelona (IEB) de la Universitat de Barcelona (UB).

Para el Barcelona Covention Bureau (BCB), el sector, al que llama MICE (acrónimo en inglés de Mettings, Incentives, Congreses y Exhibitions), genera un impacto indirecto en otros ámbitos, como el transporte, el turismo o la seguridad. De hecho, según detallan, de cada 100 euros que produce recoge 180 para la economía catalana. Más allá de la repercusión económica, el BCB alerta de los peligros en la imagen internacional del territorio. En este sentido, recuerda que Barcelona se ha posicionado, con datos de 2019, como la primera ciudad en participación de número de delegados y delegadas internacionales y como la cuarta urbe organizadora de congresos globales.

Estas previsiones y balances están cuestionados por la realidad de la pandemia, no tanto por la fortaleza económica sino por el cambio de modelo y la reorientación que plantea el escenario actual a corto plazo. Así lo considera Eugeni Osácar, el director de investigación del CETT, el centro asociado de Hostelería y Turismo de la Universidad de Barcelona (UB). A pesar de la recuperación de cierta presencialidad desde la primavera de 2021, Osácar cree que "determinados congresos, eventos académicos y reuniones técnicas en formato híbrido han llegado para quedarse".

Una nueva forma de medir los eventos

El experto vaticina que este 2022 entre un 30 y un 40% de los actos que se celebren en Barcelona seguirán la tónica de combinar el formato presencial y el online. Con este supuesto, Osácar augura que se producirán efectos sobre sectores como el alojamiento, el transporte, el comercio, la restauración y el ocio nocturno, ahora cerrado. "Estas actividades paralelas no son sustituibles", asegura. La percepción hace que Osácar reivindique una nueva fórmula de medir el éxito de un evento o un congreso. "No podemos quedarnos como termómetro con las cifras de visitantes o cruceristas. El turismo no debe basarse en aumentar los indicadores, mostrando el incremento constante de cifras".

Este 2022 entre un 30 y un 40% de los actos que se celebren en Barcelona seguirán la tónica de combinar el formato presencial y el online

Ante esta tendencia, el director de investigación del CETT plantea apostar por la innovación, aprovechando la tecnología. La reorientación, según propone, implica cambiar el rumbo de un sector que aportaba un 20% de los turistas, que solían realizar un gasto un 50% superior al visitante residencial. La opción de Osácar supone mantener unos dos o tres grandes eventos masivos al año y celebrar otras reuniones, actos y ferias en formato más reducido. Para ello, insta a mirar atrás, cuando Barcelona era la capital de los encuentros del sector farmacéutico o del automóvil. Ahora, el ámbito de las tecnologías móviles podría ser el catalizador de estas necesidades.

Dado el contexto que se está dibujando, una hipótesis que defienden los expertos es que la aparición de la variante ómicron puede acelerar la necesidad de rediseñar el enfoque de las ferias, puesto que los cálculos más optimistas prevén que el año 2022 mantendrá el volumen de negocio del año pasado, lejos todavía del ansiado 2019.

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