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Sanitarios de Atención Primaria de Madrid declinan hacerse los test de seroprevalencia por su poca fiabilidad

Muchos de ellos deciden no realizarse las pruebas por el método ofrecido desde la Consejería de Sanidad. Otros prefieren acudir a centros privados, donde sí ofertan las pruebas mediante procesos con mayor fiabilidad. Las asociaciones profesionales y sindicales reclaman que se trate por igual a los sanitarios hospitalarios y de Atención Primaria.

Realización de test rápidos de diagnóstico para el coronavirus. EFE/Rodrigo Jiménez
Realización de test rápidos de diagnóstico para el coronavirus. EFE/Rodrigo Jiménez

Las prisas no son buenas consejeras, en el sentido menos político de la palabra. Pese a ello, la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid está ofreciendo a los profesionales sanitarios de Atención Primaria realizarse test rápidos para comprobar si han superado o están afectados por coronavirus y poder comprobar el estado de seroprevalencia en este sector de la población. Como respuesta, muchos de ellos se han negado a someterse a estos análisis dada su baja fiabilidad, una tesis avalada desde el Colegio Oficial de Médicos de la capital: “Con un porcentaje de acierto del 64 por ciento en los casos positivos, si hoy han dado la baja a tres sanitarios, por probabilidad uno de ellos está sano, y son recursos que está perdiendo la sanidad pública”, alega Miguel Ángel Sánchez, presidente de la entidad colegiada, uno de los médicos que ha preferido no realizarse la prueba.

La idea de la Administración madrileña de capturar una fotografía fija del estado en el que se encuentran sus profesionales no tendrá los efectos esperados. En este sentido, desde el Colegio de Médicos, en un informe público, advierten que “las técnicas de referencia en la actualidad son ELISA o CLIA”, y no recomiendan “ningún otro método o prueba, ya que sus resultados no servirían para tomar decisiones clínicas”, algo que está sucediendo en la Atención Primaria de la Comunidad.

Antón Saiz ha declinado realizarse el test, al igual que la mitad de su centro de trabajo, según asegura, a la vez que la mayoría de la plantilla de su lugar de trabajo exige ser sometida a análisis fiables. “Los test rápidos no es que no sirvan para nada, sino que no están orientados a tomar las decisiones que pretenden adoptar en base a sus resultados”, explicita este médico de familia que presta servicios en Madrid. Su punto de vista se basa en tres críticas que argumenta concienzudamente. La primera de ellas encuentra su razón de ser en la poca eficacia de las pruebas, pues su sensibilidad, especificidad y valor predictivo únicamente responde a un acierto del 64% en los positivos y del 86% en los negativos. “La Comunidad alega que los test cumplen los valores mínimos, pero análisis independientes de los hospitales Gregorio Marañón, Santiago Ramón y Cajal y el Instituto de Salud Carlos III hablan de cifras inferiores a las establecidas”, recalca el sanitario.

Test fiables solo en hospitales

La segunda objeción que explicita se resume en que “estos test no están indicados para personal asintomático, sea sanitario o no”, en sus propios términos. Por último, añade que es fundamental el hecho de que sí existan pruebas que permiten conocer fehacientemente si el sistema inmunológico de una persona ha creado defensas para el coronavirus, como las ya mencionadas ELISA o CLIA, aunque sean más costosas en términos económicos. Pese a ello, estas pruebas ya se utilizan en los hospitales de la Comunidad, por lo que “el agravio comparativo entre profesionales hospitalarios y centros de salud es increíble”, recalca el propio Antón.

Alberto, profesional de la Atención Primaria que ejerce en la zona sureste de la Comunidad de Madrid, recalca que “si en los hospitales y centros de salud se están realizando pruebas diferentes, no serán comparables los resultados. Los datos deberían se homogéneos para que se tomen medidas en consecuencia, pero si esto no se corrige las cifras no se podrán cruzar”. Asimismo, también afirma que si alguien da positivo en IgM, el primer anticuerpo generado por el organismo para combatir un contagio o infección, por muy poca fiabilidad que tenga el test se tendrá que prescindir de ese profesional, “así que es alguien del que dejas de disponer como recurso en la sanidad”, comenta el facultativo.

“Si no hay fondos económicos suficientes para acceder a una gran cantidad de pruebas fiables, lo prioritario sería esperar, ya que se están autorizando bajas laborales y tomando decisiones clínicas basadas en criterios diagnósticos que no están acordes con la realidad”, explicita Sánchez, el presidente del Colegio de Médicos, antes de remarcar que “los resultados no aportan nada desde el punto de vista clínico”.

Sanitarios de la pública acuden a la privada

Esta tesitura ha hecho que muchos profesionales sanitarios no puedan esperar a que sean sus contratantes los que les proporcionen pruebas fiables debido a que en el ámbito de su privacidad tienen contacto con personas consideradas dentro de los grupos de riesgo. “Yo vivo solo, pero algunos compañeros tienen que cuidar de sus padres, viven con hijos pequeños o alguno de sus familiares ha fallecido, por lo que sus circunstancias personales legitiman el hecho de querer saber el estado de su sistema inmunológico, así que es totalmente entendible que acudan a la sanidad privada para que les hagan las pruebas mediante el método recomendado por las autoridades competentes”, aduce Saiz.

Él mismo reconoce que no acudirá a ninguna institución privada porque, independientemente del resultado que obtenga, no va a hacer que cambien sus condiciones de vida y las precauciones que ya toma en su día a día, además de que “es evidente que la empresa tiene que velar por la seguridad del trabajador”, incide el médico. Esta opinión también es defendida desde la entidad colegial madrileña, ya que “deberían ser las administraciones las responsables de la salud de sus trabajadores, sin distinguir entre pública o privada, llevando a cabo un testeo a su personal de riesgo: sanitarios, en este casos”, en los términos de Sánchez. Ante esta consideración, señala que aquellos profesionales que se queden en el limbo, es decir, todos los que se dedican a la sanidad privada de forma autónoma, tienen ofertada la prueba gratuita de seroprevalencia mediante ELISA o CLIA por parte del Colegio Oficial.

Estos análisis de seroprevalencia buscan cuantificar las personas que han superado la enfermedad midiendo los anticuerpos que ha generado su propio organismo. Ángel Navarro, portavoz del Sindicato Asambleario de Sanidad de Madrid (SAS), desde donde han denunciado la situación, referencia un estudio piloto que se está llevan a cabo en cinco grandes hospitales de la Comunidad de Madrid: “A los sanitarios escogidos primero se les realizó un test rápido y periódicamente se les extrae una muestra de sangre para que, mediante ELISA, valoren quiénes están inmunizados por la producción de anticuerpos, además de llegar a saber si esa carga de defensas se mantiene a lo largo del tiempo y en qué niveles lo hace”, según su testimonio.

Inacción desde la Consejería

Saiz también interpela a las autoridades competentes que en el corto y medio plazo adoptarán medidas basándose en las conclusiones de este tipo de análisis: “Creemos que cuanto más fiable sea el método de comprobación, más adecuadas serán las decisiones que se tomen en torno a sus resultados”. La parte más política de esta historia está protagonizada por la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, que no ha contestado a ninguno de los intentos por parte de Público para recabar su versión. Pese a ello, es notorio y público que esta Consejería tiene conocimiento de la situación.

Así lo ejemplifica esta carta abierta que enviaron al Consejero desde el SAS. En ella se recoge que “ya están disponibles comercialmente en España los reactivos de ELISA y CLIA y la gran mayoría de los hospitales de la Comunidad de Madrid disponen de la instrumentación necesaria para automatizar este tipo de técnicas”. Navarro describe los hechos: “No tiene ninguna lógica realizar unos análisis con un porcentaje de fallo tan alto sabiendo que sus resultados van a marcar la actuación política del futuro”.

“Los medios están disponibles, los reactivos están en la privada y en determinados hospitales, así que no tiene vuelta de hoja”, expresa el sindicalista. La Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (AMYTS) también se ha pronunciado al respecto. En una misiva  enviada a personalidades como Marta Sánchez Celaya, la directora gerente de Atención Primaria, y Yolanda Fuentes, antes de su reciente dimisión como directora general de Salud Pública, la entidad denuncia la discriminación que sufren los profesionales de la atención primeria respecto a los de la hospitalaria.

El abandono de la Atención Primaria

En sus propios términos: “No entendemos, por tanto, por qué a la Atención Primaria, protagonista muy importante de esta crisis, con desplazamiento de profesionales a IFEMA, con atención a pacientes altamente infectivos en domicilio, con una presión asistencial durante la crisis indescriptible, a la hora de la desescalada se le sigue pidiendo que sus profesionales se desplacen a realizar un test «rápido cualitativo» fuera de su lugar de trabajo para que, como ustedes reconocen al decir que «su sensibilidad y especificidad no siempre resultan óptimas», tengan que desplazarse una segunda vez a realizar con posterioridad una PCR”.

Tanto AMYTS como el SAS encuentran la potestad suficiente para hacer valer sus demandas en criterios únicamente técnicos, como el informe ya mencionado del Colegio Oficial de Médicos de Madrid, pero también las recomendaciones de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) del 27 de abril.

En una publicación, este organismo denominaba como los “más adecuados” a los métodos ELISA o CLIA, además de explicitar que estos los que “se están empleando actualmente para otros procesos infecciosos, permiten hacer un número superior de muestras a la vez y ya se han incorporado a sistemas automáticos de alto rendimiento”.

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