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El toque de queda: una restricción horaria que debería aplicarse por zonas y a partir de las 21 horas

El Gobierno está analizando el toque de queda con varias comunidades y podría aplicarse, cuando se apruebe el nuevo plan de Sanidad en el Consejo Interterritorial, en las zonas con más incidencia. Es una medida muy estricta pero que debe ir acompañada de otras como el teletrabajo o el refuerzo del rastreo y Atención Primaria.

La ministra de Hacienda y Portavoz del Gobierno, María Jesús Montero y el ministro de Sanidad, Salvador Illa. - EFE
La ministra de Hacienda y Portavoz del Gobierno, María Jesús Montero y el ministro de Sanidad, Salvador Illa. - EFE

La aplicación del toque de queda en toda España la puso sobre la mesa este martes el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero. El Gobierno está analizando esta posibilidad con varias comunidades autónomas que la han planteado. Entre las autoridades sanitarias no es nuevo porque se comenzó a estudiar cuando Francia anunció el toque de queda en París y en otras ocho ciudades. Sobre la mesa hay varias fórmulas, pero los expertos señalan el camino: debe aplicarse en las zonas con más incidencia junto a más medidas y a partir de las 21.00 o 22.00 horas.

Pese a que el toque de queda se ha convertido en el tema del día, poco se ha concretado sobre cómo se aplicaría en España. El único anuncio ha venido de parte del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso y ni siquiera con un plan definido. Según fuentes gubernamentales, la Consejería de Sanidad ha trabajado en una propuesta de toque de queda de las 24.00 a las 06.00 horas y de aplicación en toda España. Esta propuesta, en el momento en el que se anunció, no se había comunicado a las autoridades sanitarias de otras regiones. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha confirmado que es una opción pero ha indicado que será necesario el estado de alarma y el apoyo del PP para que se aplique.

Aunque el toque de queda llama la atención, sobre todo, por el tono belicista de la palabra, es una posibilidad que entraba ya dentro del borrador del Ministerio de Sanidad que se debatirá en el Consejo Interterritorial de este jueves. Este plan, que reconoce umbrales y medidas comunes, fija cuatro situaciones de riesgo. En la de riesgo máximo se contemplan "medidas excepcionales como la limitación de la movilidad, los cierres perimetrales u otras restricciones del movimiento".

Los expertos valoran de forma positiva la aplicación del estado de alarma, aunque hay muchos matices. El exsecretario del Ministerio de Sanidad y profesor de la Escuela de Salud Pública de Andalucía, José Martínez Olmos, destaca que lo "imprescindible" es definir los umbrales o indicadores comunes que establezcan las medidas que hay que tomar en unas situaciones u otra. "Muchos expertos llevamos pidiendo un plan que defina lo que hay que hacer desde abril. Ahora está el documento que se aprobará el jueves en el Consejo Interterritorial", comenta el experto sobre el primer paso fundamental para controlar el virus. 

Siguiendo el documento, llegaríamos a la fase de riesgo máximo, en la que se contempla el documento tanto el estado de alarma como las restricciones de movilidad. "En los niveles más altos de incidencia hay que restringir al máximo la movilidad. Se hacen necesarios los confinamientos: un cierre total o un toque de queda que es un confinamiento limitado en el tiempo", explica Martínez Olmos a Público. María Sainz, experta en Medicina Preventiva y Salud Pública y portavoz de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene (SEMPSPH), destaca lo mismo: "Son necesarias medidas similares para cada situación en todo el territorio nacional".

Los dos expertos insisten en que el toque de queda realmente es una restricción de movilidad que, por lo que se conoce, requiere del estado de alarma. "En las pandemias utilizamos palabras muy bélicas, pero en realidad es una restricción de movilidad. Es un estado de alarma con franjas horarias que requiere, para mantenerse, cierto apoyo parlamentario", comenta Sainz. Por otro lado, María Urtasun Lanza, enfermera e investigadora en salud pública y epidemiología, destaca también el simbolismo del concepto: "Aumenta una sensación de autoridad y el control. Transmite mayor gravedad".

El doctor Joan Caylà, miembro de la Sociedad Española de Epidemiología y presidente de la Fundación de la Unidad de Investigación en Tuberculosis, señala que en toda España la situación es alarmante porque sólo Canarias tiene una incidencia menor a los 100 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días y, según los baremos internacionales, hay que tomar medidas estrictas mucho antes. "En lugares como Madrid las UCI están llenas. Los médicos de Urgencias no paran de recordar la gravedad de muchos enfermos. En España la gente se reúne en casas o restaurantes con no convivientes sin mascarillas y sin distancia de seguridad por lo que hay que tomar otras medidas. El confinamiento funcionó y el toque de queda sería una medida intermedia", indica a este medio. 

Un toque de queda a partir de medianoche no tendría sentido

Pese a que los epidemiólogos coincidan en que las restricciones de movilidad son necesarias, también señalan que el toque de queda podría tener poca efectividad si no se aplica de forma adecuada. "Debería ser como en Francia, a las 21 horas. Se podría aceptar a las 22 horas, pero no puede ser a medianoche porque eso y nada sería lo mismo prácticamente", explica Caylà.

Sáinz lo explica de una forma aún más práctica. Lo oportuno para ella sería que la gente pudiera ir al teatro pero no a un bar con amigos (momentos en los que no se suele llevar la mascarilla ni mantener distancias) porque la mayoría de contagios se da en situaciones de ocio. E incide en llevar a cabo la medida como en Francia o en Bélgica: "Si intentamos disminuir la posibilidad de los contactos, no tendría sentido si no se adelanta el horario a las 21 o 22 horas. Lo mejor sería que la gente pueda ir a una actividad cultural y luego ya a casa".

Julia Díez, Doctora en Epidemiología y Salud Pública e investigadora en la Universidad de Alcalá, también considera que tendría poco sentido que se aprobara la propuesta en la que ha trabajado el Gobierno de Díaz Ayuso: "Solo se evitarían fiestas en casas privadas por la noche porque la hostelería cierra a las 23.00 horas. Realmente toda la actividad previa se mantendría".

Los toques de queda requieren de más medidas

Los expertos consultados coinciden, además, en que es necesario que un toque de queda se aplique junto a más medidas, como se hace en las ciudades europeas en las que ya se ha recurrido a esta medida. De hecho, Díez, aunque apoya la medida porque reducir interacciones sociales es "necesario", no entiende que no se desarrollen otras como fomentar el teletrabajo -que reduciría la movilidad- o cerrar el interior de la hostelería y mantener un aforo reducido en las terrazas -una medida menos excesiva-.

Urtasun coincide que en la Asociación Madrileña de Salud Pública (AMaSaP), asociación de la que es portavoz, ha surgido la duda sobre la aportación práctica de la medida en la Comunidad de Madrid: "Si fuera desde las 21.00 horas limitaría algo la actividad comercial pero si fuera más tarde tendría poca efectividad porque ya hay limitaciones en las reuniones sociales (seis personas) y la hostelería no atiende nuevos clientes a partir de las 22.00 horas. No vemos un aporte extra desde el punto de vista práctico y habría que buscar medidas más proporcionales y más efectivas". 

En este punto, y más allá del teletrabajo o fomentar el exterior, ambas expertas coinciden en la necesidad de mejorar la situación de Atención Primaria, reforzar el estudio de contactos y garantizar que se cumplen cuarentenas. "Seguir aplicando medidas restrictivas sin resolver los problemas estructurales es como poner parches en una herida que sigue sangrando. Si no se ha podido contener la hemorragia primero, tienes que trabajar en controlar los puntos de sangrado a la vez que vas poniendo parches para que la sangre no siga expandiéndose", reflexiona Urtasun.

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