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Transición ecológica Una salida verde de la crisis podría crear 1,13 millones de empleos nuevos en España

Un estudio del Observatorio para la Sostenibilidad plantea invertir parte del fondo europeo para la recuperación de la covid en la denominada transición ecológica. De los 140.000 millones, los expertos reclaman, al menos 42,8 mil millones destinados a la creación de infraestructuras verdes, plantaciones solares de autoconsumo o desarrollo de ganadería extensiva.

Un operario trabaja colocando paneles solares en un tejado de una vivienda.
Un operario trabaja colocando paneles solares en un tejado de una vivienda. Tim Wimborne / REUTERS

alejandro tena

El Green New Deal cobra fuerza. La emergencia del coronavirus ha puesto sobre la mesa la urgencia de reconvertir el sistema y reconciliar, en la medida de lo posible, la economía con la naturaleza. Así lo entienden desde el Observatorio para la Sostenibilidad (OS), organización que, en un ambicioso estudio, plantea invertir 42,8 mil millones de euros del fondo de reconstrucción europeo (dotado de 140.000 millones) para acabar con la petrodependencia energética, fomentar el autoconsumo de renovables, rehabilitar edificios, reforestar o mejorar la conexión ferroviaria del estado español. Todo ello, podría contribuir no sólo a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero de los diferentes sectores económicos, sino también a generar cerca de 1,13 millones de empleos potenciales en un año en España.

"Para cambiar la economía se necesitan inversiones públicas y las inversiones generan empleo. Es una idea sencilla que esperamos que pueda calar por fin", expone Álvaro Gaertner, principal autor del informe del OS. Aunque desde la organización reconocen que se requerirá de inversión privada para poder reestructurar el sector energético y facilitar la llegada de las renovables, recalcan que el planteamiento de este horizonte verde debe ir destinado a fomentar el autoconsumo, creando tejados solares frente a las grandes plantaciones fotovoltaicas, que pueden suponer una alteración para los ecosistemas.

De esta forma, se multiplicaría "por diez el número de empleos generados", expone Fernando Prieto, director del OS, ya que se estima que se podrían crear de manera directa e indirecta 114.741 empleos asociados a la promoción de este tipo de energías limpias enfocadas al autoconsumo, además de otros 16.545 trabajos adicionales vinculados a las inversiones estatales en redes eléctricas. "La duración de algunos de los empleos se ajustaría al periodo de inversión", agrega.

No en vano, existen otros puestos de trabajo más estables, que van asociados a la necesidad de generar infraestructuras verdes, las cuales permiten adaptar los ecosistemas a las consecuencias del cambio climático. Es decir, reforestación, regeneración de humedales para prevenir inundaciones y un largo etcétera. Se estima, en ese sentido, que se podrían generar 184.032 puestos de trabajo con una inversión de entre 3.000 y 3.500 euros por hectárea de naturaleza protegida, es decir, unos 6.000 millones de euros anuales.

La rehabilitación de edificios es uno de los retos cruciales a los que se enfrenta la sociedad europea ante los cambios en el clima provocados por el calentamiento del planeta. No sólo para adaptar los edificios a la nueva realidad meteorológica –marcada por olas de calor y de frío cada vez más intensas–, sino porque el sector residencial es el responsable del 8% del total de las emisiones de de CO2 de España, según los datos del Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco). Así, el reacondicionamiento de estas construcciones en términos de adaptación y eficiencia energética podría generar, según las estimaciones del OS, 194.515 empleos nuevos, que lejos de ser coyunturales, podrían ser estables, dada la necesidad de revisiones permanentes. Para ello, la organización reclama una inversión principal de 12.000 millones de euros, de los que 9.000 serían financiados por entidades privadas.

El sector transporte es en España el que más emisiones de gases de efecto invernadero vierte a la atmósfera (25% del total, según el Miteco). Por eso, la transformación del modelo de movilidad se presenta como un reto ineludible en términos ambientales y de salud pública. Las obras para implementar zonas de bajas emisiones, la creación de nuevos kilómetros de carriles bici, así como el acondicionamiento de las infraestructuras ferroviarias para mejorar las conexiones estatales y reducir el uso de los viajes en vehículo privado podría requerir de una inversión pública de 10.900 millones de euros. Una cifra que iría acompañada de 207.727 empleos nuevos, la mayoría de ellos enfocados al trabajo de obra y remodelamiento del entramado urbano, por lo que sería un empleo de carácter coyuntural.

A todo ello, se suman otros empleos derivados de la reconversión económica del campo, una propuesta del OS que pasa por la inversión pública en ganadería extensiva y que podría servir para luchar contra la despoblación rural. Así, según las cifras las proyecciones hablan de cerca de 150.000 empleos nuevos ligados al sector agropecuario que se podrían crear en los próximos diez años. Sin embargo, tal y como reconoce Prieto, todo depende de la nueva Política Agraria Común que se está debatiendo en las instituciones europeas. "El 66% de nuestro territorio nacional no es cultivable pero sí pastoreable en su inmensa mayoría. Tenemos oficialmente reconocidas 23 millones de hectáreas de pastos", detallan desde el OS. Aprovechar la tierra en esa línea permitiría generar, asimismo, empleos indirectos en el ámbito rural y podría favorecer la conservación de los ecosistemas, la regeneración de los pastos y la prevención de incendios forestales.

Los cuidados, una obligación tras la pandemia

Las estimaciones de generación de empleo realizadas por los técnicos del Observatorio para la Sostenibilidad podrían ser aún mayores, ya que no se han incluido los empleos asociados al trabajo de cuidados. La enfermera, la limpiadora, la geriatra, la reponedora..., puestos de trabajo que durante décadas han pasado desapercibidos, siendo incluso estigmatizados, pese a ser actividades esenciales en sociedades compuestas por individuos ecodependientes. "No es posible tener un planteamiento verde de protección absoluta, si no lo vinculamos a los cuidados porque somos una sociedad profundamente vulnerable", manifiesta Eva García Sempere, coordinadora del Área Federal de Medio Ambiente de Izquierda Unida, quien tilda de "esencial" que parte de los fondos de recuperación vayan destinados a la protección y la creación de nuevos puestos de trabajo del sector de los cuidados, así como del sector primario.

"La crisis ha dejado tan claro y tan evidente que somos una sociedad muy frágil, que es de justicia que se invirtiera en mejorar todos los empleos relacionados con cuidados", insiste la experta. No en vano, la idea de apostar por los cuidados como empleo verde pasa por la necesidad de reorientar los miles de empleos que se perderán por el decrecimiento inevitable de la economía como consecuencia del cambio climático, y la cada vez más evidente ausencia de recursos fósiles sobre los que, tradicionalmente, se ha asentado el modelo de crecimiento. 

El futuro, tras la covid, pasa por reconocer la importancia de estos empleos, potenciándolos y dándoles el valor que tienen dentro de la sociedad. Para ello, el antropólogo Emilio Santiago y el político Héctor Tejero abogan en su ensayo ¿Qué hacer en caso de incendio? por la "desfeminización" de los cuidados, que tradicionalmente se han dado en el ámbito privado a cargo de las mujeres, y su revalorización social, poniéndolos al mismo nivel social y económico que otros empleos verdes como los del sector energético, agrícola o transporte.

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