Publicado: 09.03.2016 14:16 |Actualizado: 09.03.2016 18:02

Los países balcánicos cierran la ruta de refugiados y dejan a decenas de
miles de personas atrapadas 

Eslovenia, Croacia y Serbia aumentan las restricciones fronterizas y sólo dejarán pasar a migrantes con pasaportes y visados validos para la zona Schengen o solicitantes de asilo por razones humanitarias. Macedonia también anuncia el cierre total de su frontera.

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Refugiados y migrantes guardan cola bajo la lluvia para recibir una taza de café o té mientras esperan en un campo de refugiados cerca de Idomeni (Grecia). - EFE

Refugiados y migrantes guardan cola bajo la lluvia para recibir una taza de café o té mientras esperan en un campo de refugiados cerca de Idomeni (Grecia). - EFE

MADRID.- Los países balcánicos han endurecido, aún más, sus políticas migratorias y este miércoles han comenzado a aplicar mayores restricciones fronterizas para frenar la llegada de refugiados después de que se restaurara esta medianoche la normativa Schengen. Las medidas suponen el cierre de la ruta de los Balcanes, la principal vía utilizada por las miles de personas que se han visto obligadas a huir de los conflictos en Oriente Próximo para llegar a la Unión Europea.

Como en ocasiones anteriores, la decisión de un país, está vez Eslovenia, ha causado una reacción en cadena que ha derivado en el cierre de la ruta a través de Croacia, Serbia y Macedonia, países que aunque no están en la zona Schengen, de libre circulación comunitarias, han aplicado las mismas reglas. Este paso no ha sido una medida unilateral sino que ha sido acordado en la cumbre europea de esta semana sobre refugiados, según ha declarado el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

Sólo en Grecia, hay 36.000 migrantes atrapados, según datos del Gobierno heleno

Desde el pasado otoño cientos de miles de refugiados llegados desde Turquía a las costas griegas seguían su viaje por Macedonia, Serbia, Croacia y Eslovenia hasta Austria, Alemania y otros países del norte de Europa. Según informan los medios locales, las medidas no han supuesto ninguna alteración en las fronteras de estos países ya que, según destaca la prensa, los refugiados llegan a cuentagotas tras, eso sí, el endurecimiento de los controles.

Lo cierto es que el cierre paulatino de las fronteras en los Balcanes ha dejado atrapados a decenas de miles de personas. Sólo en Grecia, hay 36.000 migrantes varados, según datos del Gobierno. La mayoría se encuentra en el lado griego de la frontera con Macedonia, mientras que más personas permanecen atrapadas en un campamento del lado macedonio de la frontera con Serbia. Asimismo, cientos de personas se han quedado en tierra de nadie entre Serbia y Macedonia.



"A partir de la medianoche ya no existe como hasta ahora la migración a través de la ruta de los Balcanes", indicó anoche el Ministerio esloveno del Interior en un comunicado. De esta forma, estos países ya no permitirán el paso de grandes contingentes de refugiados en tren o autobús, como sucedió en los últimos meses, y cada persona será sometida a un control individual.

Macedonia, que de facto ya había cerrado su frontera con Grecia a finales de febrero, ha anunciado este miércoles de forma oficial el cierre total de sus pasos fronterizos.  "Macedonia actuará acorde con las decisiones adoptadas por otros países en la ruta con los Balcanes", ha indicado un portavoz del Ministerio del Interior. En el caso de Eslovenia, sólo podrán acceder al país "los extranjeros que cumplan los requisitos para entrar en el país", es decir, aquellos con pasaportes y visados validos para la zona Schengen. Además, podrán entrar personas que tengan la intención de pedir asilo y otras que, en función de una investigación individual, se les permita el paso por razones humanitarias, precisa el comunicado.

Otros países como Bulgaria y Hungría han anunciado que tomarán "todas las medidas necesarias" para evitar
que una nueva ruta de refugiados pueda
atravesar su territorio

Croacia, que no forma parte de Schengen pero sí de la UE, ha seguido el ejemplo de Eslovenia y denegará el tránsito a quien no tenga la documentación apropiada. También Serbia ha introducido las restricciones después de que Eslovenia le informara de que iba a restaurar la normativa Schengen. De hecho, a Serbia no ha entrado ningún refugiado desde la vecina Macedonia en las últimas 48 horas, según ha informado la televisión pública Serbia RTS. Belgrado sólo dejará pasar por su territorio a las personas con documentos de viaje válidos y a quienes expresen el deseo de pedir protección internacional en el país.

Por otro lado, otros países como Bulgaria y Hungría han anunciado que tomarán "todas las medidas necesarias" para evitar que una nueva ruta de refugiados pueda atravesar su territorio. El Ejército y la Policía búlgaras realizaron el pasado fin de semana unas maniobras conjuntas para preparar la protección, e incluso el cierre, de la frontera con Grecia en el caso de que la ruta que siguen los refugiados hacia el norte de Europa se desvíe hacia su territorio.

Hungría, por su parte, declaró el "estado de crisis por inmigración" en todo el país y reforzará con militares y policías las fronteras en el sur del país, con Croacia y Serbia. "No sabemos cómo reaccionarán los inmigrantes" que todavía están en los países balcánicos que han cerrado sus fronteras, resumió el ministro de Interior, Sándor Pintér.