Público
Público

Una losa grabada y olvidada en Bretaña resulta ser el primer mapa en relieve europeo

La representación cartográfica de hace unos 4.000 años fue redescubierta en el sótano de un castillo y estudiada con técnicas modernas.

La losa de Saint-Bélec
La losa de Saint-Bélec. Museo de Antigüedades Nacionales (MAN)

El Odet, un encantador río de la Bretaña francesa apenas ha cambiado su curso, al menos en parte, desde hace unos 4.000 años, cuando fue representado en lo que parece ahora ser el primer mapa en relieve conocido en Europa e indudablemente uno de los más antiguos del continente. Grabado en la primera época de la Edad de Bronce sobre una gran losa de piedra local, esta representación cartográfica se ha podido identificar gracias a técnicas modernas, porque la losa lleva más de 100 años formando parte del patrimonio arqueológico francés pero estaba olvidada en el sótano de un castillo junto a otras muchas piezas. Allí mismo se ha estudiado durante los últimos años y los investigadores están ya seguros de que es la representación cartográfica más antigua de un territorio conocido.

La losa de Saint-Bélec, como es conocida, tiene forma irregular, está incompleta y mide 2,2 metros de largo por 1,5 metros de ancho. Según los resultados del estudio representaría una zona de 30 por 21 kilómetros, en dirección Este Noreste − Oeste Suroeste en el valle del río Odet. El elemento grabado del centro, que se interpreta como un recinto, se identifica con un centro de poder situado en el nacimiento de tres ríos, entre ellos el Odet, y podría corresponder a los restos de aquella época de Castel Ruffel y Roudouallec. Las proporciones no son exactas, como sucede en los mapas antiguos y este representaría el conocimiento cartográfico de las sociedades prehistóricas, que en esta área dejaron numerosas huellas, como los famosos túmulos funerarios armoricanos. En Armórica, como se llamaba entonces la región, se sitúa, por cierto, la aldea de Astérix y se han encontrado también numerosos menhires.

En Armórica se sitúa, por cierto, la aldea de Astérix y se han encontrado también numerosos menhires

La losa ahora estudiada se halló en Leuhan formando parte de la pared lateral de un túmulo, uno especialmente grande, y con la cara grabada hacia dentro, por lo que estuvo claro desde su descubrimiento en 1900 que había sido reutilizada, aunque el grabado entonces no era muy antiguo porque sería de la temprana Edad de Bronce (Bronce antiguo), que abarca en esa zona de 2150 a 1600 AC y el túmulo está datado hacia su final. Su descubridor, el famoso arqueólogo Paul du Chatellier, la incorporó a su museo privado en el castillo de Kernuz, cuyo contenido fue donado en gran parte por los herederos al Museo de Antigüedades Nacionales (MAN), que está en otro castillo, en Saint-Germain-en-Laye. En su sótano se ha redescubierto (nunca fue inventariada oficialmente) para su estudio con técnicas modernas, informa el INRAP, el instituto francés de arqueología que ha participado en la investigación. Los resultados se han publicado en el Bulletin de la Société préhistorique française.

En gris, el mapa ahora descifrado sobre una cartografía de los túmulos principescos hallados y la teórica división territorial en Bretaña en la Edad de Bronce. Museo de Antigüedades Nacionales

Los arqueólogos Clement Nicolas y Yvan Paillier, que han coordinado los trabajos, recuerdan ahora que Chatellier dijo, con muy buen criterio, de su descubrimiento. "Describir este curioso monumento con sus marcas, sus cavidades y sus diversas figuras (...) es una cosa difícil. No nos dejemos llevar por la fantasía, dejémoselo a un Champollion que quizás un día aparecerá y nos proporcionará su interpretación". Se refería al famoso egiptólogo francés del siglo XIX.

Las proporciones no son exactas y representaría el conocimiento cartográfico de las sociedades prehistóricas

El mapa pétreo fue grabado con varias técnicas, como las de percusión y de incisión, bien conocidas por los arqueólogos, para representar el relieve del valle y detalles como vías, afluentes y posiblemente túmulos, minas y recintos. Ahora se ha estudiado con fotogrametría y varios escáneres para obtener un modelo en tres dimensiones y muy alta resolución que ha permitido incluso recuperar los grabados en zonas dañadas. Para interpretar la similitud de las marcas con rasgos topográficos de la zona y con edificios de la época, como túmulos y recintos, se ha recurrido a las geomatemáticas, explican los investigadores. "Son elementos que debieron ser importantes para la persona que encargó la confección del mapa", señala Pailler. Se trataría de una autoridad de uno de los muchos principados o jefaturas que surgieron entonces, al principio de la Edad de Bronce, y duraron algunos siglos. "Es entonces cuando se empieza a ver con fuerza la huella del hombre, tanto en el aspecto funerario como en el mundo doméstico, con pueblos conservados y zonas parceladas muy amplias", recuerda Pailler.

"La mayor parte de la red viaria antigua se remonta de hecho a la edad de Bronce", explica Nicolas. "Hay túmulos a todo lo largo de estas vías, especialmente en los cruces. En las vías principales encontramos las tumbas principescas". Por esto, una de las líneas grabadas podría ser una vía, la de Tronoën-Trégueux, que antes se consideraba romana y ahora se cree que es más antigua.

El mapa más conocido antiguo es el grabado rupestre de Bedolina, de la Edad de Hierro, en el norte de Italia, pero, aunque presenta características parecidas a las de Saint-Bélec, no está identificado el territorio que representaría. Mucho más antiguo, de hace unos 10.000 años, sin embargo, es el mapa de Abauntz, hallado en una cueva en Navarra y grabado a buril en varios cantos rodados, cuyos investigadores aseguraron en el año 2000 que representaba un paisaje real del entorno, con un río y sus afluentes, además de muchas figuras.