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'Mira lo que has hecho' Berto vuelve a contarnos, medio en serio medio en broma, cómo es ser padres 

Hoy se estrena en Movistar+ la segunda temporada de ‘Mira lo que has hecho’. Humor y un poco más de drama para contar cómo es eso de ser padres más allá de los tópicos publicitarios.

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Votos: 4

Imagen de 'Mira lo que has hecho'

Berto y Sandra, los padres de Lucas, están de vuelta con una segunda temporada en la que la crisis de pareja y el peso de la paternidad conforman el eje central de una serie que se ha propuesto, consiguiéndolo, mostrar cómo es realmente eso de tener hijos. Gratificante, sí. Divertido muchas veces, también. Pero tremendamente agotador la mayor parte del tiempo.

Con el estreno de Mira lo que has hecho hace un año, Berto Romero se propuso, junto con los también guionistas Rafel Barceló y Enric Pardo, desmitificar para el espectador el hecho de ser padre. Acabar con esa imagen idealizada que durante décadas han vendido la publicidad y la sociedad para contar, con su serie, cómo es realmente eso de la paternidad. “Un marrón”, como dice Jordi Aguilar, el hermano díscolo e inmaduro de Romero en la ficción. Este viernes todos ellos regresan a la carga con una nueva dosis de realidad que va un poco más allá y se adentra en el desgaste de una pareja que lleva dos años haciendo malabares para conciliar y para la que la llegada de dos bebés más supone un evento para el que no están preparados. ¿Quién lo está?

En esta nueva temporada, la que llega hoy a Movistar+ y que también consta de seis episodios que se hacen cortos, se aborda un tema tan complejo como una crisis de pareja. Eso hace que en algunos momentos el tono tire más al drama que a la comedia, pero sin que se pierda la esencia de lo que es esta serie y el universo que ha creado en torno a la familia formada por Berto y Sandra. “Creo que es una evolución de la primera y tiene que ser así, porque si de repente vuelves a ver lo mismo que ya has visto te va a decepcionar. El reto era este, cómo hacer una segunda parte que te ofreciera algo distinto, pero que a la vez no traicionara”, explica Berto Romero en su entrevista con Público.

En ese sentido, lo que hace Mira lo que has hecho es avanzar, dar un paso más en mostrar esa cara menos de anuncio de colonia para bebés. Para Javier Ruiz Caldera, director de esta nueva tanda de episodios, “en la primera ya se contó que tener un hijo es un marrón, ahora había que contar otras cosas. Había que contar cómo eso influye a tu vida personal, laboral y a tu entorno de amistades. Una de las cosas que tiene esta temporada es que ha evolucionado y ha añadido muchas capas de lectura”.

Escena de 'Mira lo que has hecho'

En esas capas se incluyen referencias a la realidad y a la actualidad del momento en el que ha sido escrita que no dejarán indiferente al espectador. Unas píldoras que le aportan un plus de diversión, de interés y que son parte de ese compromiso adquirido por Berto Romero con su público. A modo de ejemplo, la escenas del análisis de los universos Marvel y DC y del referéndum en la guardería de Lucas son auténticas joyas. No son las únicas. “Nos gusta plantear temas y no resolver ninguno, pero enseñar un montón de cosas. Las reuniones de los colegios de los padres son alucinantes. La gente sale con unos temas que son ideas de bombero, paranoias rarísimas de cada uno. Lo que se ve en la serie es light comparado con lo que se vive de verdad. Puedes acabar discutiendo, con discusiones filosóficas…”, comenta el actor y guionista, que ya en la primera temporada le dedicó una capítulo delirante a las historias de los grupos de WhatsApp de padres.

Uno de los aspectos más llamativos y positivos de esta segunda temporada es ese equilibro entre el drama y la comedia. Tras verla completa puede quedar la sensación de que ha habido menos risas, cierto, pero todo tiene su porqué. Para Eva Urgarte, quien da vida a Sandra en la pantalla, está relacionado con ese mayor tono de madurez. Para Romero, guionista junto a Barceló y Pardo, es algo que “viene desde la escritura. Esta temporada cada risa viene acompañada de su correspondiente patada en la boca. Eso hace que el visionado te vaya llevando dando tumbos todo el rato. De la misma manera que en la primera temporada queríamos desmitificar, abordar algo que ocurre -que es que cuando se tiene un hijo no todo son flores y no todo es maravilla, que también hay un lado oscuro y cómo la familia y la sociedad se pueden convertir en un grupo de presión y en un enemigo-, hay algo de lo que no se habla nunca de las familias que tienen hijos, y es cómo sufre esa pareja cuando se enfrenta a ese desgaste”.

Romero reconoce que aunque no es algo que les haya pasado a él y a su mujer es cierto que en los últimos años ha visto cómo muchas personas de su alrededor se divorciaban y eso le ha ido calando a la hora de la escritura del guion. “Cuando los niños van un poco solos la gente despierta como de un sueño y dice, a ver cómo está nuestra relación. Y esto es lo que hemos querido contar”, concluye en su análisis de lo que se aborda en los seis episodios que desde hoy están disponibles en Movistar+.

La figura de la madre como eje central

Algo que ya ocurría antes en Mira lo que has hecho y que se mantiene es que, pese a ser una serie que mezcla realidad y ficción y la primera parte está tomada de la propia vida de su protagonista, no se trata de ‘la serie de Berto Romero’. No es solo eso y no todo es él. A su alrededor figuran una serie de secundarios muy bien construidos y, sobre todo, cuenta con una protagonista femenina que se sitúa al mismo nivel de importancia o incluso mayor que el del cómico/actor que es padre. De hecho, para el propio Romero, todo orbita en torno al personaje de Sandra.

“Ella es a través de la que todo gira, en la que todo recae. Es algo muy obvio. Siempre he pensado que cuando una pareja tienen un hijo, por mucho que él se implique, la que pringa es ella. Para empezar, lo hace ella. Durante el siguiente año, cuando el niño nace, este es una extensión de la madre y a mí eso me llama mucho la atención. No es que quiera reivindicarlo, porque yo no vengo a reivindicar nada, pero evidentemente en la escritura aparece algo de eso”, concreta. La sensación que reconoce tener el actor, que habla desde su propia experiencia como padre y de la de su entorno, es que “los padres nos podemos escapar a veces, tenemos huecos. Las madres tienen menos. Los pueden encontrar, pero tienen menos”.

Por su parte, y siguiendo con la idea abierta por su compañero de rodaje y pareja en la ficción, Ugarte es más de la opinión de que existe un equilibrio entre ambos personajes en cuanto a la parte del peso de la historia que recae sobre cada uno de ellos al tiempo que declara su admiración por Sandra. “No es sentar cátedra de nada. Es hablar de que tiene su trabajo, tiene a los niños y encima está embarazada. No es venir aquí a quejare de esto, es hablar de una realidad”, matiza.

Y es que ambos argumentos sintetizan muy bien lo que plasma esta temporada de Mira lo que has hecho. Berto, envuelto en el rodaje de una serie sobre la paternidad en la que Belén Cuesta hace de su mujer, ha encontrado su forma de ‘descansar’ de su familia real a través del trabajo. Está estresado, no llega a todo y se pasa seis capítulos corriendo de un lado a otro. Sin embargo quien realmente carga con el peso y la responsabilidad de que todo marche es su mujer. Se hace cargo de la casa en reformas, de pelear con los ‘terribles dos’ años de Lucas, de su trabajo y, además, se encuentra en la recta final de un embarazo doble con un padre ausente por razones laborales.

Sandra cada vez asume más y más responsabilidad intentando alcanzar ese “perfeccionismo de su padre de ‘puedo hacerlo yo todo sola’” que tanto le sacaba de quicio y “dando los consejos que se quejaba de recibir en la primera temporada”. Porque la experiencia, dicen, es un grado y ella, agobiada como está con todo, encuentra en su amiga Bego, que va a ser madre soltera, el blanco perfecto para volcar todo eso que le gustaría decirse a sí misma y que necesita expresar en voz alta.

Así es como lo ve Nuria Gago, quien define a su personaje como alguien fuerte y con las ideas muy clara para quien “el único problema que tiene es que no le dejan disfrutar de eso porque todo el rato le están dando instrucciones”. Lo hacen desde el amor, sí, pero eso le impide a ella saborear el momento. Sobre su relación con Sandra, cree que la segunda “infantiliza” a la primera y “llega un momento en el que soy su hija de alguna manera. Soy su hija embarazada. Y tiene que transmitirme el legado de alguna manera”. Al final, como añade Jordi Aguilar, “todo el mundo opina y todo el mundo sabe más que tú”. Algo que pasa mucho cuando se tiene un hijo.

La presión externa que no cesa

Una de las palabras que más sale a colación cuando se habla de Mira lo que has hecho es presión. En la primera tanda de episodios era la que instituciones como la familia, la iglesia o la educación ejercen sobre los padres. En este caso, al ser una trama algo más de dentro, más intimista en algunos momentos, como analiza Berto Romero, la presión es la que ejerce la paternidad sobre la pareja, el peso de la conciliación, del agotamiento, del día a día y de intentar ser padre, pareja, amigo, hijo y hermano sin olvidarse de ser persona.

En el equipo de Mira lo que has hecho no todos son padres o madres. Algunos no tienen hijos y, como Nuria Gago, ponen de manifiesto esa presión social que existe, en especial hacia las mujeres, de tener que procrear. Ella, que se encuentra en el dilema de si quiere dar o no el paso, reconoce que se lo ha planteado más veces de lo que lo haría por el simple hecho de que gente que no conoces de nada te lo pregunte constantemente. Cuenta que incluso casi desconocidos le han interrogado sobre si ha congelado óvulos, no vaya a ser que quiera hijos en un futuro y no pueda tenerlos. “Cuando alguien te pregunta algo así de directo…no saben si no puedes. Igual la respuesta es ‘no quiero’ o ‘no puedo’ o igual es el drama de esa persona”.

Una presión que, como explica Jordi Aguilar, en realidad no acaba nunca. Porque casi nada más nacer el primero ya hay quien pregunta cuándo tendrás otro. Como sentencia Aguilar, es algo que les pasa a los hombres, pero aún más a las mujeres.