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Series Los mejores y los peores títulos de las series vistas en 2018

Un buen puñado de series que destacaron por su calidad, uno más pequeño de las que se diluyeron y, como colofón, la menos buena del año. Este es el resumen de lo mejor y lo peor de 2018 en la ficción televisiva.

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Media: 3.50
Votos: 6

Imágenes de las series más destacadas de 2018.

Termina 2018 y toca hacer repaso, como cada mes de diciembre, de qué ha sido lo mejor y lo peor que ha dejado el año en cuanto a series se refiere. La que ahora se cierra ha sido una buena añada.

Elaborar la lista no ha sido fácil y el resultado final es que no están todas las que son, buenas o malas. Es decir, que muchas grandes series se han quedado fuera, pero en algún momento había que cortar.

¿Cuáles? Por ejemplo, todas estas: Fariña, Counterpart, The Haunting of Hill House, Arde Madrid, Bodyguard, La Peste, Better Call Saul, The City and The City, Félix, A Very English Scandal, Westworld, Todo es una mierda, La amiga estupenda y, seguramente, alguna más. Demasiadas.

Eso en cuanto a las vistas, porque doce meses no dan para ver todo lo que se estrena. Las que sí están son diez de las mejores, pero también cinco más que decepcionaron por distintas razones y una que ha destacado por encima de todas en el capítulo de las peores.

‘El día de mañana’ (Movistar+)

El día de mañana ha sido la gran sorpresa del año y Justo Gil uno de los personajes más interesantes de 2018. Una de las series de Movistar+ que menos ruido había hecho en cuanto ha promoción previa y que ha resultado ser la de mayor calidad de las estrenadas hasta el momento.

Ambientada en la recta final del franquismo en Barcelona, no es tanto una historia sobre España como la de un tipo con mucha ambición que pierde su brújula moral. Su camino hacia la destrucción se convierte en el empuje de una miniserie de seis episodios que cuenta con unos Oriol Pla y Aura Garrido inmensos y la habilidad de Mariano Barroso para narrar historias.

‘Daredevil’ (Netflix)

La cancelación de Daredevil no ha tenido nada que ver con la calidad de su última temporada, sobresaliente. Tras el impacto de la primera y los tumbos que dio por momentos la segunda, la tercera aventura del Diablo de Hell’s Kitchen superó cualquier tipo de expectativa. Como era obvio, Matt Murdock sobrevivió al derrumbe del edificio al final de The Defenders y regresa más oscuro y taciturno que nunca.

Durante sus últimos 13 episodios la serie se atrevió, a través de su protagonista, a cuestionar a Dios y sus designios. Además de la lucha moral del personaje y su crisis de fe, el regreso de Fisk (Vincent D’Onofrio) y la aparición de personajes tan potentes como los agentes Nadeem (Jay Ali) y Poindexter (Wilson Bethel) elevaron la calidad final. La hermana Maggie (Joanne Whalley) y su forma de abordar la depresión postparto fueron una muestra más de que Daredevil no ha sido una más del género. Se la va a echar de menos en el panorama superheroico ‘seriéfilo’.

‘Heridas abiertas’ (HBO)

Una serie de las que hay que ver semana a semana, no apta para maratones por su ritmo pausado y en la que los silencios de su protagonista dicen más que sus palabras. Dirigida por Jean-Marc Vallé, antes de su estreno se quiso ver en ella algo así como la nueva Big Little Lies. Sin embargo, más allá de compartir director y una trama con varias mujeres en primera línea basada en una novela no tienen nada en común.

Heridas abiertas es una historia oscura, la de una reportera alcohólica que debe volver a una casa y un pueblo de los que salió traumatizada. Amy Adams lo es (casi) todo en esta ficción, pero también lo son la matriarca de la familia, Adora -esa madre controladora y fría interpretada por Patricia Clarkson- y su hija pequeña, la inquietante Amma (Eliza Scanlen). En Wind Gap, Missouri, nadie está libre de unos traumas envueltos en la humedad asfixiante del ambiente.

‘Patrick Melrose’ (SKY)

Que tardase meses en llegar y que lo hiciese en una plataforma que aún no tiene el peso de sus predecesoras ha jugado en su contra, pero Patrick Melrose es, sin duda, una de las mejores series merced a Benedict Cumberbatch. El británico es la estrella dominante de una ficción con nombre propio para mayor gloria suya. Se mete en la piel de un adicto a todo con tendencias suicidas y trauma infantil no superado que tuvo la desgracia de nacer en el seno de una familia con dos padres incompetentes a los que dan vida Hugo Weaving y Jennifer Jason Leigh.

Pese a ser un drama de principio a fin, en Patrick Melrose hay mucho de humor negro, ironía y sarcasmo. Todo junto. Está basada en las novelas semiautobiográficas firmadas por Edward St. Aubyn, y a Cumberbatch su actuación le ha valido una nominación al Emmy y otra a los Globos de Oro.

‘El cuento de la criada’ (HBO)

La segunda temporada de El cuento de la criada fue terrorífica y real. Ambos adjetivos están íntimamente relacionados. Porque si la primera nos pareció brutal, la segunda la ha superado con menos violencia física en el guion. El terror que infunde esta tanda de episodios -que caminó libre sin las ataduras de la novela pero siéndole fiel al universo de Gilead- se basa en lo real que es todo lo que se cuenta.

Sí, es una distopía, pero los temas que aborda son parte del día a día de muchas mujeres. Todo sin necesidad de viajar a otros continentes, ni siquiera a otros países, para encontrar ejemplos. El final, que para muchos pudo resultar frustrante y un ‘otra vez estamos igual’, en realidad era el mejor que se le podría haber dado a la temporada. Coherente de principio a fin.

‘Homecoming’ (Amazon Prime Video)

Con el gran atractivo de contar con Julia Roberts, Homecoming se ha destapado como una serie tremendamente adictiva y un thriller de misterio con giros de guion muy bien manejados. Ambientada hoy en día pero con un mobiliario de décadas atrás, la acción transcurre en dos escenarios. Por un lado, el centro al que acuden soldados vueltos del campo de batalla en el que pasan un tiempo preparándose para su regreso a la vida civil. Por otro, ese pueblo en el que Heidi ha acabado trabajando como camarera.

La historia va y viene de ese pasado como terapeuta de su protagonista y su relación con uno de los soldados (Stephan James) y el jefe del proyecto (Bobby Cannavale) a cómo una investigación en el presente le obliga a reconectar con lo que allí ocurrió. Creada por Sam Esmail, tiene ese toque de adicción que hizo destacar a la primera temporada de Mr. Robot. Suma a su favor que, al ser capítulos de media hora de duración, se ve casi de un tirón.

‘Mira lo que has hecho’ (Movistar+)

Este año ha sido muy bueno para la comedia nacional. Cada espectador tendrá su favorita, aquella con la que se haya reído más. De todas, quizá la más universal sea la de Berto Romero. Porque aborda un tema tan universal como ser padres. Lo particular y lo más interesante de Mira lo que has hecho es que lo hace desde una perspectiva actual, la de una generación a la que, como decía Romero con motivo del estreno, no le valen los discursos anteriores. Ahora la maternidad y la paternidad se viven y sufren -sí, eso también- de otra manera.

Instituciones como la Iglesia, la escuela y la familia están presenten en el día a día de una pareja que intenta sobrevivir a tener un hijo en común compaginándolo con el resto de facetas de su vida. Y, aunque parezca que para reírse y disfrutar de las andanzas de Eva Urgate y Berto Rometo hay que ser padres, nada que ver.

‘La otra mirada’ (TVE)

Parecía una cosa, pero resultó ser algo diferente. La otra mirada, emitida en TVE, se presentaba como la historia de una mujer demasiado liberal para la época que acaba refugiándose en un internado para señoritas de la Sevilla de los años 20. Allí, en un universo tan particular y reducido entran en colisión dos formas de ver el mundo. Quienes quieren vivir en el pasado y quienes luchan por cambiar el mundo que se les ha dado para convertirlo en un lugar mejor para la mujer.

El resultado es una serie tremendamente feminista que, pese a estar ambientada 100 años atrás en el tiempo, se atreve con temas de actualidad. Además, está llena de sorpresas y el capítulo del juicio, con el caso de La Manada en mente, es un auténtico bofetón en la cara. La otra mirada a veces parece previsible, pero los guiones funcionan tan bien que acaba enganchando por su valor a la hora de abordar según qué problemáticas tan actuales hace un siglo como hoy.

‘The Alienist’ (Netflix)

En la maravillosa Penny Dreadful, Paco Cabezas dejó su marca. Lo hace en cada proyecto. Que él esté involucrado ya es motivo más que suficiente para darle una oportunidad al título que sea. Pero es que, además, en The Alienist se dieron cita tres actores que se apropiaron de la historia desde el principio trazando con sutileza la evolución de unos personajes llenos de recovecos que hacían frente a la maldad humana más retorcida y sádica en su día a día.

Un doctor tullido que ejerce como consultor de la policía (más o menos), un dibujante de prensa que presta su talento con los lápices al primero y una joven secretaria del cuerpo de policía con más olfato que la mayoría de sus compañeros. Un thriller de época protagonizado por Daniel Brühl, Luke Evans y Dakota Fanning con asesino en serie incluido. Basada en la novela de Caleb Carr, tiene una nominación como mejor drama en los Globos de Oro.

‘C. B. Strike’ (HBO)

Siete capítulos que saben a muy poco, tres casos por resolver, un veterano reconvertido en detective privado que hace alarde de su obstinación para resolver los misterios que se le plantean y una ayudante que en realidad es una más que digna compañera de aventuras. Salido de la mente de J. K. Rowling, que publicó bajo pseudónimo las novelas detectivescas en las que se basa la serie, el papel de Cormoran Strike lo interpreta un Tom Burke que clava al personaje. Un tipo con comportamientos un tanto desagradables, un carácter taciturno y querencia hacia las pintas de cerveza que hace gala de un carisma arrollador. Por eso se hace querer. Como contraparte y dándole el equilibrio perfecto a la serie, Robin Ellacott (Holliday Grainger, quien también está presente en otra de las mejores series presentes en esta lista, Patrick Melrose).

‘Here and Now’ (HBO)

Le ha llegado el turno a las series que prometían mucho y acabaron decepcionando. La primera de la lista, la nueva de Alan Ball (A dos metros bajo tierra, True Blood). El piloto tenía muy buena pinta. Algo caótico, pero con posibilidades gracias a un grupo de personajes imperfectos jugando a aparentar serlo con los que era más o menos fácil conectar según la sensibilidad del espectador.

El componente paranormal le daba un punto diferente y había momentos en los que podía recordar a The Leftovers. Por aquello de que las respuestas no importaban demasiado y lo interesante era dejarse llevar. Sin embargo, el guion acabó por descontrolarse. Lo extraño e inexplicable pasó a un primer plano convirtiéndose en lo principal. Nada tenía sentido y las respuestas comenzaron a importar. El final de temporada, que ya no tendrá explicación tras la cancelación, fue la señal inequívoca de que Here And Now se había ido al garete.

‘Mosaic’ (HBO)

HBO, Steven Soderbergh y Sharon Stone, ¿qué podía salir mal? Los nombres implicados hacían presagiar que lo que se traían entre manos era bueno. La historia, además, interesaba. La del asesinato de una escritora infantil con miedo a envejecer y a la soledad. Sin embargo, Mosaic era demasiado fría.

Quizá el mayor error estuvo en su planteamiento. No estaba pensada para su emisión en lineal un capítulo tras otro. Lo suyo era experimentar con las nuevas narrativas, algo en lo que Soderbergh está muy metido últimamente. Mosaic se planteó para ser vista a través de una aplicación que permitía al espectador elegir entre varias opciones por dónde quería que siguiese la trama. Vista del tirón, sin elección posible, las escenas parecían sueltas, sin un punto de conexión.

‘Altered Carbon’ (Netflix)

Una de las más esperadas para los aficionados a la ciencia ficción y una de las que más rápido se desinfló. Demasiado irregular para llegar hasta el final. Si se lograba, la sensación era la de haber visto dos o tres capítulos buenos de un total de diez. La premisa, sacada de la novela del mismo nombre, es la de que el ser humano ha alcanzado la inmortalidad almacenando su identidad en un dispositivo que puede ser insertado en otros cuerpos. Cuando más rico se sea, mejor es la funda de carne y hueso que se consigue.

El principal problema no esta tanto en la historia o en su protagonista principal, interpretado por Joel Kinnaman, sino en el desarrollo y el ritmo. Lo mejor de todo es ese hotel homenaje a Edgar Allan Poe y quien lo regenta (Chris Corner). Eso sí, visualmente resulta espectacular.

‘Por trece razones’ (Netflix)

Aunque la primera temporada tampoco fue una gran serie en cuanto a calidad -fallaba en muchas cosas-, lo cierto es que el fenómeno en el que se convirtió la catapultó al centro del debate seriéfilo. Por atreverse con algunos temas poco tratados en la ficción televisiva, como el suicidio juvenil y el acoso escolar, y por el descubrimiento de rostros jóvenes interesantes.

Sin embargo, la segunda, que se alejaba de la novela de la que nació, se perdió dándole vueltas a lo mismo y sin desarrollar aquellos temas que planteaba en el arranque de la nueva tanda de episodios. Además de sobrarle capítulos (muchos), el final fue un quiero y no puedo. Si en la primera se atrevieron con (casi) todo, en la segunda dio la impresión de que se quedaban a medias.

‘Jack Ryan’ (Amazon Prime)

El problema con Jack Ryan, como ocurre tantas otras veces, han sido las expectativas. Con la última adaptación cinematográfica en mente -la protagonizada por Chris Pine-, cabía esperar que el salto a las series de este agente de la CIA creado por Tom Clancy fuese otra cosa.

A nivel técnico y de producción, se notan los medios. El primer episodio es todo un alarde de potencial. Pero la emoción se diluye a medida que pasan los capítulos porque John Krasinski, que tan bien da en otros perfiles, no termina de encajar en el personaje. Y cuando el protagonista principal flojea es que algo va mal. Lo que salva la primera temporada de Jack Ryan son su villano, Suleiman (Ali Suliman), y las escenas de acción. Puestos a ver un thriller de espías de la CIA, mejor Cóndor (emitida por Calle 13 en España).

‘Insaciable’ (Netflix)

Ha habido algunas más, siempre hay más, pero una de las peores series que deja 2018 es Insaciable. Aún así, habrá segunda temporada. Su problema no era tanto la controversia -Netflix está curtida en esto de las producciones adolescentes que generan polémica y abren debates- sino todo lo demás. Pasar del piloto ya tenía mérito.

Es la historia de Patty Bladell (Debby Ryan), una adolescente que tuvo problemas en el pasado con su peso y que ahora que está escultural se dedica a vengarse de quienes le hicieron la vida imposible. Con su nuevo cuerpo se mete de lleno en el mundo de los concursos de belleza enamorándose de su representante, un cuarentón que no pinta nada en su casa y cuya carrera ha sido arruinada por una denuncia. Las formas, el mensaje y el ritmo fallan. Los personajes, también.