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Coronavirus Europa se atasca en la búsqueda de una respuesta común a la crisis económica del coronavirus

Los ministros de Finanzas de los Veintisiete se enfrascan hasta bien entrada la noche en una pelea dialéctica sobre cómo reconstruir la economía en el medio plazo con los coronabonos encima de la mesa, pero muy lejos de hacerse realidad.

El presidente de Eurogrupo, Mario Centeno, en una fotografía de archivo. - REUTERS
El presidente de Eurogrupo, Mario Centeno, en una fotografía de archivo. - REUTERS

Antes de las cuatro de la tarde, cuando comenzó la reunión de los ministros de Economía de la UE, el acuerdo parecía factible. Al menos sobre la primera línea de fuego para hacer frente a los problemas a corto plazo. En líneas generales el plan consiste en una "triple red de seguridad" europea que proporcionará liquidez a gobiernos, empresas y trabajadores a través de préstamos y avales que alcanzarían unos 500.000 millones de euros en total para toda la Unión Europea.

Sin embargo, el plan de reconstrucción a medio y largo plazo, lo que Europa tendrá que hacer de manera conjunta para evitar que esta crisis sea aún peor que el bache de hace una década, es un bache más difícil de superar y tiene a países en posiciones totalmente contrapuestas. Ambas discusiones, la de las acciones corto y la de las acciones a largo están ligadas. Y aunque es casi imposible que un acuerdo firme sobre ese plan a largo plazo llegue en las próximos horas, las palabras que se pongan en el comunicado final de la reunión sí pueden llevar a Europa en un sentido o en otro. Es posiblemente por eso que los ministros seguían enzarzados bien entrada la noche en su tercera videollamada a 27 de la última semana. Está previsto que anuncien el resultado de las discusiones a las 10 de la mañana del miércoles.

El principal nexo de unión entre las soluciones a largo y a corto es el de los coronabonos. Los italianos siguen reclamándolos, mientras que rechazan de plano la posibilidad de usar el fondo de rescate el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), pensado para dar liquidez a los gobiernos. Parece que el Norte parece estar dispuesto a rebajar las condiciones de un hipotético préstamo para hacer frente a la crisis del coronavirus, pero en Italia no se fían. ¿Por qué? No quieren oír ni hablar de troika ni de hombres de negro que controlen un posible programa de reformas. España sigue apoyando la creación de los coronabonos, pero como una solución no urgente, y sin la rotundidad de los italianos.

El gallo que más ruido hace en el otro lado es el holandés, que no quiere oír hablar de emitir deuda común ni en pintura y cuyo ministro de Economía cuenta con el mandato directo de su Parlamento para negarse a ello en cualquier circunstancia. Sobre la mesa hay otras soluciones intermedias para financiar la recuperación a largo plazo que podrían un aumento temporal del presupuesto de la UE o un fondo común de solidaridad, propuesto por Francia.

El plan a corto plazo, en cambio sí que parece gozar de un consenso bastante amplio. Consistiría de tres vértices. El primero es la creación de una "línea de liquidez para la pandemia" a cargo de los fondos del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), el fondo de rescate creado durante la crisis financiera, por un total de 240.000 millones de euros. La idea, que ya estaba avanzada en la anterior reunión del Eurogrupo hace dos semanas, consiste en ofrecer préstamos de hasta el 2% del PIB, que en el caso de España podrían alcanzar los 24.000 millones de euros. Aunque la ministra Nadia Calviño ha descartado que España esté en necesidad de pedir ayuda de ningún tipo al MEDE, la sola creación del instrumento podría funcionar como "red de seguridad" que calmaría a los mercados.

Los otros dos componentes de esa red de seguridad parecen menos conflictivos a priori. El segundo vértice sería la creación de un fondo europeo de avales que sería gestionado por el Banco Europeo de Inversiones, para otorgar préstamos directos a empresas que lo estén pasando mal por un valor de hasta 200.000 millones de euros. Para ello, el fondo necesitaría de 25.000 millones de euros en avales que las capitales comprometerían en proporción con el tamaño de su economía. Es decir, Alemania y Francia serían quienes más dinero pondrían.

El tercer puntal será un sistema de reaseguro de desempleo específico, por valor de hasta 100.000 millones de euros. Una iniciativa que ya presentó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, la semana pasada. Los préstamos, a tipos muy bajos, irían dirigidos a los Estados para que puedan financiar reducciones de jornada para los trabajadores afectados por la crisis, de manera que estos no pierdan sus empleos. Para ello, las capitales tendrían que poner otros 25.000 millones de euros en avales. "Tras años tejiendo redes de seguridad para las entidades financieras, es preciso establecer redes de seguridad para las personas", ha dicho Calviño antes de la reunión. La propuesta es una vieja reivindicación de España, pero tendrá solo carácter temporal para responder a la crisis del coronavirus.

De aprobarse el plan a corto plazo, los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 volverían a reunirse en la enésima cumbre telemática de las últimas semanas para dar su visto bueno a las medidas. Eso, si el Eurogrupo consigue cerrar el difícil encaje de bolillos que es acomodar los intereses de todos. Hace dos semanas los líderes ya devolvieron la pelota a sus ministros de Finanzas ante la posibilidad de llegar a ningún acuerdo

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