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Privatización Los fondos de inversión se han embolsado mil millones desde la privatización de Aena 

Cuatro años después, su participación vale casi el triple de lo que les costó en febrero de 2015

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Un hombre saca una foto con su móvil en la entrada de la Bolsa de Madrid, el día en que Aena comenzó a cotizar en el mercado, en febrero de 2015. REUTERS

La privatización parcial del gestor de la red de aeropuertos españoles Aena, de la que se cumplen ahora cuatro años, está siendo un magnífico negocio para los inversores privados que participaron en ella.

Sólo gracias a los dividendos con cargo a los ejercicios de 2015, 2016 y 2017 se han embolsado casi mil millones de euros, a los que habrá que añadir la cifra correspondiente a 2018.

Los inversores privados tienen en su poder un 49% de la gestora aeroportuaria, cuya mayoría sigue en manos del Estado a través de la empresa pública Enaire (51%). De ellos, la mayor parte son grandes fondos internacionales, pues para los minoristas (ahorradores y empleados) se reservó una porción muy pequeña de la OPV.

Desde la salida a Bolsa de Aena, su segundo accionista es el británicio The Children’s Investment Management Fund (TCI), que en la actualidad controla el 8,3% del capital. Le siguen el alemán Deustche Bank, con el 4,3%; Massachusetts Financial Services (MFS), con el 3,05%, y el gigante estadounidense BlackRock, con el 3%.

Además de la rentabilidad obtenida en concepto de dividendos, los inversores privados de la compañía española han visto cómo el valor de sus acciones crecía igual que la espuma desde el primer día. El precio de salida fue de 58 euros y ahora ronda los 150, aunque llegó a alcanzar los 184,9 en junio de 2017.

Eso significa que el paquete privatizado el 11 de febrero de 2015 vale hoy unos 11.000 millones de euros, muy por encima de los 4.263 millones en que se cifró entonces. Lógicamente, la participación de Aena que continúa en la órbita del Estado se ha revalorizado durante este tiempo en la misma proporción.

La espectacular subida de la acción, que ya el primer día de cotización fue del 20,69%, ha permitido hacer caja con cuantiosas plusvalías para algunos de los inversores privados. El caso más destacado es el de TCI, que en mayo de 2017 se desprendió de un 2,7% del capital por 695 millones de euros, casi el triple de lo que le costó.

Con esa operación cubrió la mayor parte de la inversión inicialmente realizada (985 millones de euros por el 11% de Aena), que además le dio derecho a un ocupar un puesto en su consejo de administración. TCI es uno de los fondos más agresivos y rentables de la City londinenses y está dirigido por el multimillonario Chris Hohn, que figura entre las grandes fortunas de Reino Unido, según Forbes.

Pese a la revalorización de su inversión, los grandes accionistas privados del gestor aeroportuario han venido reclamando insistentemente una mayor participación en los beneficios. Petición a la que accedió el anterior presidente de la compañía, Jaime García Legaz, un hombre muy cercano a Aznar procedente de la FAES.

Si al principio el porcentaje dedicado a dividendos era del 50%, el año pasado subió hasta el 80%, con el compromiso de mantenerlo en ese nivel al menos hasta 2020. Como consecuencia de ello y del aumento de los beneficios, los accionistas recibieron 6,5 euros brutos por título con cargo al ejercicio de 2017, frente a los 3,83 y 2,71 de 2016 y 2015, respectivamente.

La salida a Bolsa de Aena se vio rodeada de una importante controversia, dado que numerosos analistas consideraron que la compañía estuvo infravalorada, con claro perjuicio para el erario público. Eso hizo que quienes acudieron a ella se hayan beneficiado año a año del bajo precio de partida que pagaron.