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Catalunya Elsa Artadi: "Si no quieren el mediador, el Gobierno español y ERC nos tienen que ofrecer otra garantía"

Elsa Artadi
Elsa Artadi en una imagen de archivo. 

La dirigente de JXCat se muestra inflexible en su crítica a ERC por la retirada del acta de diputado al President Quim Torra y defiende la figura del mediador en la mesa de diálogo, pero se muestra abierta a que el Gobierno español y los republicanos propongan otras garantías. Y es tajante: "Investir a Pedro Sánchez fue un error".

Elsa Artadi (Barcelona, 19 de agosto de 1976) reparte su tiempo político entre el Parlament donde es diputada y el Ayuntamiento de Barcelona, donde es concejala. Artadi cultiva una imagen de prestigio académico: es doctora en ciencias económicas por la Universidad de Harvard. Fue consellera de la Presidencia y, después de romper el carné del PDeCAT, se ha situado como una de las voces centrales de lo que ella denomina "el espacio político de Puigdemont", que apuesta por convertir en un partido político y acabar con la disgregación de siglas. Tiene una posición dura contra la estrategia de sus socios de Govern de ERC y cree que el Parlament ha cedido ante un 155 parlamentario encubierto. De esto, de la mesa de diálogo, del mediador, Artadi habla con contundencia en esta entrevista.

Como responsable del grupo municipal de JxCat en el Ayuntamiento de Barcelona, ¿cómo valora la suspensión del Mobile por el coronavirus?

La suspensión decidida por GSMA es una muy mala noticia para Barcelona. Tiene un gran impacto no solo por el congreso en sí mismo y por las empresas, sino por el efecto que puede tener en otros acontecimientos que se hacen a lo largo del año en la ciudad. Y por el impacto que tiene sobre multitud de otros sectores de la ciudad. Porque las grandes compañías pueden afrontarlo con más facilidad pero en Barcelona impera la pequeña y mediana empresa, tanto en el sector tecnológico como en el resto de sectores implicados de restauración, movilidad, etcétera. Y para ellas es más difícil.

Se ha querido compensar la situación garantizando una gran edición del Mobile para 2021. ¿Podemos confiar en ello?

No tengo ninguna duda. Pero ahora tenemos que ver qué hacemos. A nosotros nos preocupa tener un liderazgo como el que hay ahora en el Ayuntamiento de Barcelona para hacer frente a esta situación. Un liderazgo que apuesta más por el decrecimiento que por la economía del conocimiento o por la actividad económica, la iniciativa privada, el emprendimiento, valores muy propios de la ciudad de Barcelona. Nos preocupa que no estemos en las mejores manos para hacer frente a estas consecuencias y trabajar durante meses para hacer el tránsito hacia esta magnífica edición del 2021.

¿Cree que la alcaldesa Ada Colau ha sabido llevar esta crisis del Mobile?

Creo que las instituciones han hecho el trabajo que tenían que hacer. Especialmente en el ámbito sanitario, que era la preocupación, puesto que este año no se trataba de problemas relacionados con la seguridad o la movilidad. Ha habido un cierre de filas de las administraciones en torno al Mobile y me consta que ha habido una coordinación que ha funcionado. Pero creo que la aproximación del Ayuntamiento de Barcelona hacia el tejido productivo es claramente equivocada. Tenemos retos importantísimos sobre cómo se transformará el mercado laboral o cómo será la nueva economía a partir de la digitalización que estamos viviendo. Todo esto nos da grandes oportunidades y hay que utilizarlo por un mejor y más justo crecimiento. Pero en cambio, todas las iniciativas del gobierno municipal no son de cambio de modelo sino de hacer lo mismo que se hacía pero menos. Y esto no nos dará soluciones para hacer que Barcelona se posicione de forma competitiva en el mundo, tal como ha hecho en otros momentos de cambio.

¿Cree que la gente entiende que se anuncien unas elecciones en Catalunya sin fecha para después de la aprobación de los presupuestos?

Creo que la decisión que tomó el President Torra era la única que se podía tomar. Y seguro que fue una decisión muy difícil. A nosotros no nos gustó lo que pasó en el Parlament y lo que hizo el President Torrent (en referencia a la retirada del acta de diputado del President Torra por el dictamen de la JEC). Entre otras cosas porque el pleno del Parlament aprobó lo contrario el día 4 de enero. La Junta Electoral Central no es nadie para ir sacando diputados del Parlament de Catalunya. Lo más fácil habría sido romperlo todo y por lo tanto la decisión que se tomó es de máxima responsabilidad, más pensando en el futuro que en el pasado.

¿Qué quiere decir pensando en el futuro?

El President Torra toma una decisión de futuro. Primero por la responsabilidad de que se aprueben unos presupuestos que desde el 2017 no hemos podido renovar. Porque el año pasado el vicepresident Pere Aragonés fue incapaz de aprobarlos. Pero también porque de una manera u otra JxCat y ERC, pero también la CUP y las entidades independentistas, nos tendremos que entender. Se tenga que gobernar conjuntamente o no, todo el movimiento independentista tiene que llegar a entendimientos. Esto no va de uno que puedan hablar en nombre de todos.

Pero me consta que había diferencias de criterio sobre qué hacer en esta crisis dentro de JxCat. ¿Es cierto?

Claro. Las tenemos en todos los temas. En JxCat tenemos opiniones sobre todos los temas y cada vez más diversas.

Y su parecer personal al respecto ¿Cuál era? ¿Qué defendió?

En aquel momento que se tenía que tomar la decisión, mi posición era de absoluto apoyo al President Torra y de absoluto convencimiento de que la decisión correcta es la que se tomó. Evidentemente que tuvimos debate aquel lunes (el día antes de la comparecencia del President Torra). Y también lo debatimos el día siguiente con los presos políticos.

Pero usted era partidaria de visualizar la ruptura del Govern de alguna manera.

Contemplamos todos los escenarios posibles y todas las opciones porque es así como tomamos las decisiones en JxCat. Y por eso me siento cómoda, porque puedo discrepar sin que nadie piense que es una discrepancia personal. Al contrario, creo que tengo la confianza del President Torra porque él sabe que siempre le diré lo que pienso.

¿Cómo se puede gobernar entre cuatro y ocho meses con unos socios que están duramente enfrentados?

Practicando la empatía, la serenidad y entendiendo que al final del día lo importante no es cómo de ofendido se siente cada una de las personas, sino poner el país por delante de todo. Por delante de los egos, de los partidos y de lo que te pueda saber mal que otro diga.

¿Por qué entonces JxCat hace un acto de precampaña electoral como el del Born?

El acto del Born fue un acto para hablar de los presupuestos, para poder explicarnos al respeto y hacer una puesta en escena que pretendía movilizar a nuestra gente y reencontrarnos después de un 2019 de mucha actividad por los numerosos procesos electorales. Fue un acto bonito en un escenario perfecto como es el Born. No sé si se puede considerar de precampaña o no, pero claramente es un acto de reafirmación de JxCat.

¿Reafirmación?

Bien, a nadie se le escapa que estamos en un momento de poner orden en nuestro espacio político. También tiene que ver con esto.

En el Born tuvo usted mucho protagonismo.

Abrí el acto del Born porque se hacía en Barcelona y yo encabezo el proyecto de JxCat en la ciudad.

Pero tuvo palabras de extrema dureza con ERC. ¿Por qué?

No quería ser beligerante. Considero todas las posiciones legítimas. Pero creo que es importante que la gente entienda qué implica una opción y qué implica otra. Creo que no podemos apostar por un independentismo pragmático que en la práctica no te aporta resultados.

Usted dijo en referencia a ERC que el independentismo pragmático es lo más mágico. ¿Qué quería decir?

Que el independentismo pragmático es lo menos práctico de todos. Que es lo menos realista.

¿Investir a Pedro Sánchez como presidente del Gobierno español a cambio de una mesa de diálogo es independentismo pragmático?

Investir a Pedro Sánchez es legítimo. Pero desde mi punto de vista es un error. Y creo que lo tenemos que poder explicar a la gente.

¿Por qué es un error?

Porque el día siguiente de la investidura había medios internacionales que titulaban que el independentismo inviste a Pedro Sánchez. Y esto envía una señal equivocada de que las cosas han cambiado. Igual que cuando se hizo la moción de censura a Mariano Rajoy.

¿No se tenía que haber hecho la moción de censura contra Rajoy?

Es evidente que se tenía que hacer. Lo que digo es que supuso un mensaje internacional que con un presidente socialista las cosas habían cambiado. Y la realidad es otra muy diferente.

La alternativa a investir Pedro Sánchez era entrar en un bloqueo de repeticiones electorales hasta que la derecha e incluso la extrema derecha ganaran. ¿Era mejor?

O hasta que Pedro Sánchez decida cambiar las cosas. Si le das la investidura pero no lo obligas a actuar diferente no nos sirve.

¿Defiende pues que Pedro Sánchez no ha modificado en nada su posición?

En nada. Solo hay que recordar la campaña electoral en qué fue extremadamente agresivo con el independentismo.

Pero después de las elecciones Sánchez ha aceptado que hay un conflicto político y la mesa de diálogo.

Hasta ahora no hemos visto nada. Y la prueba es que no quieren testigos en la mesa de negociación. Esto quiere decir algo y muy buena pinta no tiene.

¿Si JxCat hubiera sido una fuerza decisiva para la investidura, Pedro Sánchez no sería presidente en estos momentos?

Con estas condiciones no.

¿Qué es lo que impide que el independentismo llegue a una unidad estratégica?

Parte del problema tiene que ver con la represión. Es una situación desconocida y poco previsible. Nadie esperaba que La JEC ordenara retirar la pancarta de los presos políticos, retirar el acta de diputado al President Torra o que el juez Llarena aplicara una ley antiterrorista para suspender a unos diputados electos. Cómo se afronta esta situación genera debates con posiciones diversas. La represión se aplica para asustar a la gente pero también para generar estas polémicas que dividen al independentismo. Y ha tenido un cierto éxito. También habría que separar el día a día y las cuestiones electorales de la estrategia a medio plazo. Es evidente que lo tenemos que hacer mejor.

Pero es ERC quién lo ha conseguido, invistiendo a Pedro Sánchez.

Si nosotros hubiéramos investido a Pedro Sánchez habríamos pedido una mesa con garantías. Nosotros creemos que primero se tendría que haber constituido la mesa y después la investidura. No entendemos la prisa para investir a Pedro Sánchez. Hacer el trabajo de la mesa de diálogo antes nos hubiera dado mucho más poder de negociación y ver si van en serio. Es legítimo como lo han hecho, pero nosotros lo habríamos hecho diferente. Y por eso no lo investimos, porque no había bastantes garantías. De hecho, hace un año la falta de garantías -entonces hablábamos de relator- ya nos hizo votar en contra de los presupuestos. Y ahora no hay más garantías. De hecho, entonces Carmen Calvo lo aceptaba a pesar de que después se echó atrás de forma incomprensible, supongo que por la presión de la manifestación de las derechas en la plaza de Colón. Y ahora tenemos a Adriana Lastra diciendo que de ninguna forma un mediador, después de haber investido a Pedro Sánchez. Aquí es donde nosotros echamos de menos la coherencia.

La figura del mediador ¿es una figura imprescindible para la mesa de diálogo o una traba para ponerla en marcha?

Es una figura que ha exigido la mayoría del Parlament.

Esquerra dice que no puede ser un veto para la mesa de diálogo.

Esquerra tendría que aclarar qué garantías alternativas se dan para que la mesa de diálogo no sea otra tomadura de pelo del Estado español.

Sin mediador ¿no seguirán con la mesa de diálogo pues?

Estamos abiertos a que alguien nos explique cuáles son las garantías alternativas. No estamos obsesionados con el mediador, sino que lo consideramos clave para dar garantías a la ciudadanía y no generar frustraciones y expectativas incompletas. Porque la gente entonces se desorienta y se enfada. El mediador se plantea de forma imprescindible en todas las negociaciones de conflictos de todo el mundo. Y si esta no es la garantía que está dispuesto a poner el gobierno español o no le gusta a ERC lo que tienen que hacer es ponernos otra encima de la mesa. Podemos retransmitir las reuniones pero no creo que sea la opción que plantean.

¿Quién encabezará la lista de JxCat a las elecciones?

Todavía no lo sé.

¿Será el President Puigdemont?

No está cerrado este debate.

¿Hay debate sobre esto?

Es evidente que hablamos del espacio político de Puigdemont y evidentemente si él quiere encabezar la lista, será así. No porque le tengamos miedo sino por el reconocimiento de su liderazgo. Pero no está decidido.

Antes de hacer la lista ¿se reconfigurará el conjunto de este espacio político?

Este es un espacio que nació hace dos años. Jxcat ahora, además de los 34 diputados del Parlament, tiene más de 3.000 electos. Hay que consolidar el espacio político y acabar de ordenarlo. Antes de las elecciones es el momento perfecto y es fundamental.

¿Qué será pues JxCat?

El espacio político de Puigdemont tiene que ser un partido político, se llame como se llame. De la forma más sencilla y explicable. Será la formación política del President Puigdemont, con todas las características de una formación política del siglo XXI.

¿Quizás que no se llame JxCat entonces?

Yo ahora lo defino como espacio Puigdemont. Es más importante que acabemos el trabajo que no pelearnos por el nombre. Los nombres y las marcas son muy importantes, pero ahora lo que toca es poner orden y clarificación.

¿Y el PDeCAT ¿cómo queda? Porque ya es un partido. ¿Se tiene que integrar?

Yo apuesto por la integración de todas las personas que forman parte de todo este espacio. Olvidémonos de estructuras. Pero esto lo tiene que decidir el PDeCAT. El President Puigdemont pondrá sobre la mesa una propuesta el máximo de amplia y adecuada al momento en que vivimos y cada cual tomará sus decisiones, muy respetables.

¿Lo mismo para La Crida?

Sí. Una vez se plantee la propuesta, cada persona tiene que decidir qué hace y cada organización también.

¿Qué papel ha de jugar el grupo municipal de JxCat en el Ayuntamiento de Barcelona después de pasar de tener la alcaldía a un grupo minoritario?

Hemos estado haciendo un trabajo que a veces pasa más desapercibido. De generación de eficiencias, de poner orden, de renovación dentro del grupo. Es cierto que se han reducido nuestros concejales, pero somos un grupo de 40 personas que incluye los consejeros municipales que se reúne periódicamente propiciando un diálogo abierto que genera muchas iniciativas. No somos el grupo más grande pero con 40 personas puedes hacer muchas cosas. Tenemos un equipo muy motivado, con una buena combinación de pericia y de gente joven con muchas ganas de comerse la ciudad.

Me refería a su posición de cara a los barceloneses y barcelonesas.

Creo que hemos encontrado un punto muy central en la política municipal. Estamos consiguiendo sacar adelante iniciativas con pactos tanto con el gobierno como con el resto de la oposición. El nuestro es un papel de oposición muy constructiva.

¿El acuerdo de presupuestos sería un ejemplo de esta estrategia?

Por ejemplo.

Pero ustedes no eran necesarios después del acuerdo del gobierno municipal con ERC. No podían condicionar el gobierno y se han sumado igual. ¿Por qué?

Porque sí que hemos podido modificar cosas que han hecho que gracias a nosotros el presupuesto sea mejor. No es el presupuesto que nosotros habríamos hecho, pero nuestra suma lo ha mejorado. Desde el principio tuvimos claro que nuestro rol no sería el no a todo sin aportar nada. Era nuestra obligación no solo por nuestros votantes sino por el conjunto de la ciudad. No es una manera nueva de hacer, ya viene de la tradición de nuestro grupo municipal. No se nos caen los anillos por hacer esfuerzos para tender puentes y pactar cosas. Estamos orgullosos de ello. Y esto incluye los presupuestos.

¿El pacto de presupuestos en la Generalitat también ha ayudado a generar este gran acuerdo en el Ayuntamiento?

Sí. Que se pactaran los presupuestos de la Generalitat con los Comuns y se hayan negociado en paralelo ha ayudado a generar espacios de confianza y de encuentro que hace más fácil pactar.

¿Y cómo lo hace Quim Forn para ejercer de jefe del grupo y participar de la tarea municipal?

Nos vemos cada martes gracias al acceso que me da ser cargo electo. Él, dentro de la prisión, continúa políticamente muy activo y repasamos desde temas como los presupuestos a pequeñas cosas del grupo municipal. Está al caso de todo y nos ayuda mucho porque no podemos olvidar su trayectoria y gran experiencia en el Ayuntamiento de Barcelona. Es un activo valiosísimo para nosotros.

Viendo el resultado, ¿fue un error que una figura de la política catalana como usted se fuera al Ayuntamiento? ¿Piensa volver?

Hay gente que me lo dice. Y es un reconocimiento que me gusta y emociona. Pero no se puede ser impaciente. La mía es una apuesta a medio plazo, para gobernar en 2023. Es una apuesta para ganar y ser alcaldesa de la ciudad de Barcelona. Ha sido también la manera de mostrar lo importante que es Barcelona para JxCat.

Hasta el 2023 pasarán muchas cosas y hay unas elecciones en el Parlament anunciadas para dentro de unos meses. ¿Encabezará la lista de JxCat?

No.

¿Pero participará en la lista de las elecciones al Parlament?

Estoy a disposición de continuar haciendo política nacional. Barcelona es la capital de Catalunya y tiene todo el sentido que quién encabece nuestro proyecto para la ciudad tenga una relación con la política nacional. Barcelona no puede estar desconectada del país. No tiene sentido que la alcaldesa Colau no se reúna nunca con la alcaldesa Madrenas de Girona. No es que Barcelona tenga que ayudar al país. Es que uno sin el otro no se entiende.