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Entrevista

Néstor Rego (BNG): "Es más fácil derrotar a Feijóo ahora que hace cuatro años"

Néstor Rego BNG
Néstor Rego, portavoz del BNG en el Congreso, en la redacción de 'Público' momentos antes de la entrevista / CHRISTIAN GONZÁLEZ

Néstor Rego (Vicedo, Lugo, 1962) le arrebató en las elecciones del 10 de noviembre el escaño a Vox en A Coruña, lo que dejó a la ultraderecha sin representación en Galicia. A Rego le valieron unos 8.000 votos de ventaja sobre los de Santiago Abascal para llevar de nuevo al Bloque Nacionalista Galego (BNG) al Congreso después de cuatro años y de tres legislaturas sin representación a nivel estatal.

El apoyo de su partido fue clave en la investidura de Pedro Sánchez, que se caracterizó por una de las votaciones más ajustadas que se recuerdan. A cambio, el BNG pactó con el PSOE activar las transferencias pendientes del Estado a Galicia en 2020 (en especial la de la AP-9, así como la bonificación del 100% de su peaje para usuarios recurrentes), el compromiso de que cualquier reforma de la estructura del Estado concederá a Galicia el mismo estatus que a Catalunya y a Euskadi, o la modernización de la red ferroviaria en la Comunidad, entre otros acuerdos.

Rego reflexiona sobre los retos de la nueva legislatura, las expectativas respecto al primer Gobierno de coalición de la historia reciente, las claves para el funcionamiento de un Parlamento descentralizado y con una gran presencia de partidos regionalistas y nacionalistas, las elecciones gallegas que tendrán lugar este año o las fórmulas para frenar a la extrema derecha.

La investidura del Gobierno le ha llevado al Congreso 10 meses y dos elecciones generales ¿Cree que la legislatura será larga? ¿Cuál es la clave para recuperar la estabilidad?

La legislatura puede durar si por parte de las fuerzas políticas que conforman el Gobierno hay una actuación coherente con aquello que fue presentado como programa de Gobierno. Y, sobre todo, si hay voluntad de producir políticas transformadoras y de profundizar en esas medidas de carácter social. Los primeros síntomas no son muy alentadores en ese sentido.

Estábamos delante de una propuesta de incremento de 100 euros del salario mínimo que finalmente se quedó en solo 50 euros. Hay una subida de las pensiones del 0,9%, pero no tenemos fecha ni cuantía para el incremento de la pensión mínima. Se hablaba de derogar las reformas laborales, pero la actual ministra de Trabajo habla ya de derogar algunos aspectos más lesivos. El principal riesgo para la estabilidad de este Gobierno es que acabe incumpliendo los compromisos que ha establecido.

El Ejecutivo gobierna con una mayoría minoritaria en el Parlamento y la necesidad de sumar los votos de varias formaciones políticas distintas para sacar adelante sus medidas ¿Cómo se pueden conjugar todos estos intereses?

Se pueden conjugar si se asume realmente que el Estado español es plurinacional, que hay distintas naciones que tienen sus características y también derecho a verlas reconocidas y a poder ejercer democráticamente como tales. Ese es el gran reto del Estado español. El debate sobre la cuestión nacional y sobre la autodeterminación estamos viendo que es un debate central y hay que abandonar esa cerrazón tan característica de la derecha ultraespañolista que en buena medida ha asumido la izquierda; sería un buen punto de partida.

¿Cuáles son los objetivos principales para el BNG?

Nuestro objetivo es poner sobre la mesa una agenda gallega que incorpore la solución de los principales problemas sociales y económicos que tiene Galiza y que también incorpore la defensa de derechos sociales y democráticos, incluidos los nacionales. Así está recogido en el acuerdo que firmamos con el PSOE para la investidura. Nuestro país lleva muchos años esperando alguna solución a estos problemas desde una posición casi de inmovilidad; por un lado, por la incapacidad del gobierno gallego, en manos del PP desde hace 10 años, y por otro, por la cerrazón de los gobiernos españoles a ni siquiera abordarlos.

Hay un gran número de partidos territoriales y regionalistas que han irrumpido en el Congreso ¿Cree que es posible caminar hacia una descentralización del Estado? En ese ámbito, ¿qué avances consideraría un éxito en esta legislatura?

Es necesario. Tengo más dudas sobre si es posible o no, precisamente por esa posición tan cerrada a reconocer la realidad en el conjunto de las fuerzas políticas españolas, especialmente de la derecha y de la ultraderecha. Esa irrupción de las fuerzas soberanistas de las naciones tiene que ver con el hecho de que en los últimos años, lejos de caminar en una dirección, por lo menos, federalizante, hay un proceso fuerte de recentralización política y de negación de derechos. Hay que caminar en una dirección diametralmente opuesta.

Nosotros defendemos el derecho de autodeterminación y la soberanía de Galiza, pero somos conscientes de que estamos en un contexto político en el que difícilmente eso se va a poder verificar en los próximos años. Entendemos que serían pasos necesarios el reconocimiento de Galiza como nación y un nuevo estatus, un nuevo marco jurídico y político, que a partir de ese reconocimiento, le dé más capacidad de decisión sobre sus propios asuntos. En el acuerdo firmado se apunta en esa dirección, pero somos conscientes de que para avanzar es preciso que en Galiza haya un movimiento social cada vez más fuerte que defienda esa solución.

Rego, durante un momento de la entrevista con 'Público' / CHRISTIAN GONZÁLEZ

¿Habla de un nuevo estatuto de autonomía?

Hablo de un nuevo estatus, de un nuevo marco jurídico y político que dé capacidad para decidir. El modelo autonómico ha fracasado: no solo no da solución a la aspiración política de Galiza como nación, sino que ni siquiera da solución a los principales problemas económicos y sociales que tenemos en estos momentos. Queremos superar ese modelo autonómico e ir más allá. El Estado español tendrá que entrar a dialogar sobre esto.

¿Es Vox y el ascenso de la ultraderecha una de las claves de que haya salido adelante la investidura de Sánchez?

Es evidente que ha sido un factor que ha contribuido a esa solución. Todo el mundo sabía que unas terceras elecciones eran una nueva oportunidad para una ultraderecha cada vez más extrema y españolista. Nosotros explicamos nuestro voto favorable a la investidura de Sánchez en base a dos elementos: el acuerdo alcanzado, que creo que es muy bueno para Galiza; y nuestra posición de firmeza democrática para cerrar el paso a esa extrema derecha que, por cierto, no obtuvo representación en Galiza en estas elecciones.

Siguiendo la experiencia de Galicia, ¿qué debe hacer la izquierda ante una derecha cada vez más radicalizada y con cuestiones como la censura parental dominando la agenda?

A la ultraderecha se la frena con firmeza democrática y con la batalla de las ideas. La peor solución frente a esas posiciones de extrema derecha es no tener la capacidad y la valentía de enfrentarlas con firmeza y decisión. El PP y Cs no solo no marcan distancia, sino que siguen una estrategia de seguidismo y competición en ese ámbito. Eso refuerza esos discursos.

Las fuerzas que se sitúen en el campo democrático tienen que tener una posición diferente. Es especialmente importante que frente a los ataques de la ultraderecha se manifieste esa firmeza por parte del Gobierno de no cesión a ninguno de estos elementos que se están colocando en el debate político de forma permanente. Esto se debería hacer mucho más.

El BNG es una de las formaciones que ha decidido no acudir a la apertura de las Cortes con el rey en el Congreso ¿Por qué? ¿Cree que Felipe VI se ha posicionado junto a la derecha en el conflicto político que se vive en Catalunya?

Es evidente que se ha posicionado con la derecha y con las posiciones más centralistas y contrarias al reconocimiento del derecho de autodeterminación. Especialmente con el discurso del 3 de octubre de 2017, donde se posicionó no solo frente a las aspiraciones de una mayoría de la población catalana, sino frente a todas las aspiraciones nacionales del Estado español. A partir de este momento la institución monárquica quedó más deslegitimada de lo que ya estaba.

El BNG no acudirá a esta sesión de las Cortes porque es solo un acto protocolario a mayor gloria del monarca y nosotros somos una fuerza política democrática y republicana que entiende que la monarquía es un anacronismo, una institución incompatible con un sistema plenamente democrático. Rechazamos una institución hereditaria y vitalicia que existe por la gracia de dios y, en este caso, por la gracia de Franco, que fue el que restauró la monarquía.

Este año se celebrarán las elecciones gallegas ¿Cree que es más fácil derrotar a Feijóo ahora que en 2016? ¿Perjudican al PP gallego el discurso y las posiciones de la cúpula del partido a nivel estatal?

Es más fácil derrotar a Feijóo en este momento que hace cuatro años, y es evidente que uno de los factores determinantes es el crecimiento que ha experimentado el BNG. La previsión es que haya un nuevo salto en estas elecciones gallegas. Algunas encuestas que conocemos establecen que el BNG puede duplicar su representación actual en el Parlamento de Galiza y ponen en entredicho la mayoría del PP, aunque el resultado es bastante ajustado. Se evidencia el desgaste del PP, que se produce en base a dos elementos.

El más relevante es que estos 10 años de gobierno del PP ofrecen un balance muy negativo, y la mayoría de la ciudadanía gallega es hoy consciente de esto. Después de estos años no solo no avanzamos en calidad de vida, sino que hay retrocesos muy importantes, con una crisis industrial muy potente, con miles de puestos de trabajo en riesgo de perderse, con una crisis demográfica y migratoria extraordinaria; en estos 10 años se han ido de Galiza 300.000 personas, fundamentalmente jóvenes formados, lo que supone más del 10% de la población gallega.

El segundo factor es este viraje hacia la extrema derecha de Casado con ese discurso tan españolista y centralista que difícilmente cuaja en una sociedad como la gallega, que no tiene una conciencia nacional elevadísima como sucede en Catalunya y Euskadi, pero sí una conciencia más difusa de constituir un pueblo, un país, una nación. Creo que Feijóo está incómodo con estas posiciones y que se intenta desmarcar por todos los medios, pero al fin y al cabo él es corresponsable de lo que sucede y de los posicionamientos del PP porque es parte de la dirección del partido.

Néstor Rego, portavoz del BNG, momentos antes de la entrevista concedida a 'Público' / CHRISTIAN GONZÁLEZ

¿Qué condiciones pondrá sobre la mesa el BNG para apoyar los Presupuestos Generales del Estado en el Congreso?

Tenemos disposición al acuerdo, pero sobre la base de que tienen que ser unos Presupuestos justos con nuestro país y, en ese sentido, hay dos cuestiones ineludibles. Se tienen que recoger las partidas necesarias para implementar las medidas recogidas en el acuerdo de investidura, donde se establecen descuentos significativos este año en la AP-9, una de las autopistas más caras del Estado español. También el 50% de la financiación de la ley de dependencia, que este año está en menos del 25%, atención a la red ferroviaria…

Además, en el caso de Galiza es necesario recuperar un atraso histórico en la atención a infraestructuras; en los próximos años hay que recuperar el límite de 2.000 millones de euros de inversión, que hoy está muy lejos de eso (750 millones en la previsión del último proyecto presupuestario). Sabemos que es difícil un salto de 750 millones a 2.000 en un año, pero creemos que hay que ir incrementando el nivel de inversión en Galiza. El tercer elemento es que sean unos Presupuestos sociales.

Antes de las elecciones del 28-A se tramitaban normas en el Congreso como la derogación de la ley mordaza o la aprobación de la ley LGTBI ¿Cuáles cree que son las medidas más urgentes de la legislatura?

Desde la perspectiva de Galiza, el estatuto de la industria electrointensiva, que no solo es necesario, sino que es urgente. Esto está provocando una crisis con más de 5.000 puestos de trabajo en riesgo solo en este sector. También creemos que es urgente la derogación de todas las reformas laborales y recuperar derechos en materias como la negociación colectiva o las pensiones. Las posiciones de PSOE y Podemos aquí son más ambiguas porque hablan de derogar la reforma laboral y de pensiones del PP, pero dejan al margen las del PSOE.

Hay que derogar la ley mordaza, pero también el decreto de censura digital que promovió el PSOE. Hay que derogar la LOMCE e ir a una ley de educación que respete las competencias de las Comunidades Autónomas; tiene que haber una ley gallega de educación que garantice una enseñanza pública gallega laica y de calidad. En el programa del Gobierno, en vez de retirar la asignatura de religión, se limitan a no cooptarla para el currículum.

Hay que avanzar en la recuperación de derechos y del bienestar, y ahí está la subida mínima de las pensiones, importante en todo el Estado español, pero especialmente en Galiza, donde tenemos las segundas pensiones más bajas del Estado, con un diferencial con la media de más de 200 euros. Si el Gobierno está decidido a avanzar por ahí, encontrará el apoyo del BNG, pero parece que se están quedando a medias en algunas medidas, y ahí encontrarán en nosotros una posición de firmeza.