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Elecciones generales 28A ¿Han sido tan decisivas las redes sociales en las elecciones generales como se esperaba?

Los mensajes en redes sociales no han tenido el peso específico que muchos temían, aunque es precipitado llegar a una conclusión definitiva. Se constata de nuevo que Twitter y los resultados electorales no tienen correlación.

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Celebración de simpatizantes del PSOE en la calle Ferraz en Madrid. | REUTERS

Las elecciones generales del domingo tenían todos los ingredientes para convertirse en un campo de minas informativo, en el que existía el temor a la influencia de campañas más o menos escondidas, bulos, intentos de manipulación o bombardeos de desinformación a través de los servicios de mensajería y redes sociales. Al final, la fotografía más certera la adelantó el CIS hace más de dos semanas: ¿Hasta qué punto internet ha sido decisivo en algo?

Los medios hemos estado alerta durante los últimos meses al fenómeno de la influencia de las redes sociales en las elecciones, sobre todo desde el escándalo de Cambridge Analytica y la posible injerencia en comicios como las presidenciales de EEUU de 2016 o el referéndum del Brexit.

Las alarmas se dispararon en España, particularmente, tras la introducción en la Ley Electoral de un artículo, el 58 bis —recurrido ante el Tribunal Constitucional—, que permite a las formaciones recabar datos ideológicos de usuarios de las redes sociales y utilizarlos para propaganda en campaña electoral; el fantasma del 'microtargeting' y sus consecuencias han estado sobrevolando la precampaña y la campaña electoral.

Los resultados reflejan una interesante realidad: la gran coincidencia con la proyección de voto que mostró el Centro de Investigaciones Sociológicas en su último barómetro. Sí, aquél por el que muchos crucificaron al director de la institución, José Félix Tezanos. Entonces, ¿dónde está esa temida influencia de las redes sociales y las manipulaciones vía mensajes de WhatsApp? Los investigadores consultados se muestran prudentes: "A los académicos nos gusta tener todos los datos", comenta entre risas Francisco Seoane, profesor de periodismo de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) y vocal de la Asociación de Comunicación Política ACOP.

"Al final, parece que somos muy analógicos", bromea la investigadora Mariluz Congosto, quien apunta a que pese a que había incertidumbre la gente parece que tenía claro a quién iba a votar desde que se convocaron las elecciones, "algo que la campaña no parece que ha modificado". Lo que sí se ha dado es una mayor movilización, con una participación muy alta (la segunda mayor de la serie histórica), algo que "siempre beneficia a las izquierdas, tradicionalmente", recuerda Congosto.

"Hemos visto varios elementos que son importantes", subraya Raúl Magallón, profesor e investigador de la UC3M. "El pasado sábado, día de reflexión, me pasé por la redacción de Maldita (uno de los sitios de 'fact checking' pioneros en España) a ver cómo trabajan, y ese día tuvieron el segundo día de más tráfico de su historia, y el tercer día había sido el anterior", comenta a Público Magallón, autor de Unfaking News (Pirámide, 2019). Para él, que un medio dedicado a comprobar y desmentir desinformación haya tenido tantas consultas es significativo.

Hemos visto varios elementos importantes, como el papel de los anuncios en Facebook, que se pueden monitorizar porque la red social proporciona sus datos, aunque habrá que esperar al informe que emitirá próximamente para poder consultar toda la información asociada.

"Tampoco sabemos cómo han segmentado la publicidad y, algo más relevante, si se estaba contratando publicidad —propaganda— desde fuera de España", apunta Magallón, que también recuerda que no ha habido encuestas andorranas de última hora, algo que hubiese calentado aún más el debate en internet.

Seoane recuerda que la proliferación de la comprobación periodística, con iniciativas como Maldita y Newtral, las propias plataformas de publicación y redes sociales, y asociaciones de medios como Comprobando "ha condicionado que a algunas webs de desinformación se les ha cortado el alimento, como Caso Aislado o Mediterráneo Digital, a quienes se les penalizó en Facebook".

Es posible, según este experto, que el foco puesto por los medios tradicionales sobre la desinformación y sus potenciales peligros hayan hecho que "los ciudadanos sean menos propensos a creerse y compartir bulos". Una especie de alfabetización mediática exprés, una 'vacuna', que ha servido para que nos fiemos menos. "Pero hay que tener en cuenta que el objetivo de la desinformación se enfoca en muchas ocasiones no en la distribución de bulos para que nos los creamos, sino en el ataque al otro", recuerda Seoane.

Otro factor muy importante a tener en cuenta lo apunta Congosto: "en los últimos días de campaña, WhatsApp ha cortado las cuentas a todos y es importante, dado que la gente tiene poca memoria y los dos últimos días podían haber pescado algún voto por esa vía, que tiene más influencia que Facebook y Twitter".

Esta experta también ha notado un cierto trasvase del voto de Unidas Podemos al PSOE, y recuerda algunos anunciós en Facebook de la formación morada pidiendo el "voto útil", pero "es complicado medirlo". "Al final, son muchos factores, se dan muchas circunstancias", comenta Congosto, prudente.

El 'silencio' de Vox

Mientras que los partidos tradicionales invirtieron mucho en publicidad en redes en las últimas jornadas, fue muy significativo el 'silencio' de Vox, que no se gastó un euro en Facebook en la campaña electoral. "Y eso que, junto con el PSOE, han tenido muchísima presencia en Twitter, han sido los más retuiteados y han tenido muchísima actividad, lo que parece mostrar una vez más la escasa correlación entre esta red social y los resultados electorales", afirma Congosto.

No obstante, el propio líder de la formación, Santiago Abascal, reconoció el lunes que su política comunicativa había "minusvalorado" la capacidad de "distorsión" y "manipulación" de los medios de comunicación para conformar la opinión pública, y que se equivocaron al pensar que podrían contrarrestarlo a través de las redes sociales, informa EFE. Aunque su estrategia no resultó ser demasiado elaborada.

Imagen de la concentración postelectoral en Madrid de simpatizantes de Vox. EFE

Para Seoane, estas declaraciones suenan a "excusas de mal perdedor". "A Donald Trump sí le funcionó", recuerda, "pero la diferencia es que el actual presidente de EEUU aparecía sistemáticamente en absolutamente todos los medios antes de volverse el 'enemigo' de ciertos medios de comunicación". En España, como sucede en EEUU, sí parece que cierta derecha mediática "marca el pulso" de la derecha política, hasta cierto punto.

La formación de Abascal ha protagonizado sonados vetos informativos a medios como Eldiario.es, El Español, Onda Cero, El Plural, La Sexta, Cadena Ser y este mismo medio, entre otros, con un discurso a menudo bronco. "Pero es que los votos de Vox tienen que haber salido de algún lado", indica Magallón: nada menos que casi 2,5 millones y 24 escaños en el Congreso.

"Creo que los medios lo han hecho bastante mal", sostiene este experto, al destacar la gran cobertura que han brindado en general a este partido "hasta que inició la campaña" antes de Semana Santa. "Es decir, la estrategia de mantener un perfil bajo en medios les fue bien, pero el hecho de no estar en los debates, desde mi punto de vista, les ha sacado bastante de la conversación pública en la recta final", concluye.

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