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Andrew Brunson, el religioso preso en Turquía que ganó la simpatía de Trump

Washington y Ankara alcanzan un "pacto secreto" para liberar al pastor protestante a cambio que EEUU aflojara la presión sobre la economía turca, golpeada por aranceles estadounidenses al acero y el aluminio

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El pastor estadounidense Andrew Brunson, con su abogado, regresa a su domicilio en Esmirna tras el juicio en el que fue condenado, pero liberado y enviado a EEUU. REUTERS

El misionero Andrew Brunson, privado de libertad durante dos años en Turquía, regresará pronto a Estados Unidos convertido en un símbolo para la base electoral religiosa del presidente estadounidense, Donald Trump, y después de haber puesto en jaque las relaciones entre Washington y Ankara.

Descrito por el mandatario como "un gran patriota", la figura de Brunson provocó una de las peores crisis de los últimos años entre Ankara y Washington, tradicionales aliados en el marco de la OTAN y cuyos lazos ya vivían un momento crítico desde el intento de golpe de Estado de julio de 2016 en el país euroasiático.

Las autoridades turcas detuvieron en octubre de ese año a Brunson y este viernes permitieron su liberación, de forma que pronto volverá a EE.UU.

Brunson, su mujer Norine y sus tres hijos tendrán que abandonar para siempre la ciudad de Esmirna, en la costa del Egeo, donde el religioso llevaba 23 años viviendo y dirigiendo una pequeña congregación de apenas una veintena de fieles, llamada Iglesia de la Resurrección de Esmirna.

Según el diario The Washington Post y la cadena NBC, Turquía y EEUU alcanzaron un "pacto secreto" para que Ankara liberara a Brunson, a cambio de que Washington levantara las sanciones sobre dos ministros turcos y aflojara la presión sobre la economía turca, golpeada por aranceles estadounidenses al acero y el aluminio.

Un soldado turco vigila frente al complejo penitenciario de Aliaga, en Esmirna (Turquía), donde ha estado encerrado el pastor protestante estadounidense Andrew Brunson, acusado de terrorismo y espionaje. EFE/ERDEM SAHIN

Hasta ahora, la Fiscalía había acusado al pastor de tener vínculos tanto con la guerrilla kurda de Turquía, el proscrito Partido de Trabajadores de Kurdistán (PKK), como con la cofradía islamista del predicador Fethullah Gülen, exiliado en EEUU y al que Ankara atribuye la fallida asonada.

Pero este viernes, la Fiscalía turca rebajó la gravedad de los cargos contra Brunson y, gracias a eso, el tribunal pudo ordenar su liberación.

Esa corte le condenó a tres años de cárcel por "vínculos terroristas", pero el religioso no tendrá que ingresar en una prisión turca porque se le contabiliza el tiempo que ya ha estado privado de libertad, de manera que pronto emprenderá el viaje de vuelta a Estados Unidos.

Nacido en Black Mountain (Montana) en 1968, el clérigo será recibido por todo lo alto en EEUU, donde asociaciones de la derecha cristiana lo consideran un ejemplo a seguir.

El Gobierno estadounidense comenzó a prestar atención al caso de Brunson debido a la insistencia de la American Center for Law and Justice (ACLJ), un grupo conservador cristiano con importantes lazos con la Casa Blanca y cuyo principal asesor legal es Jack Sekulow, uno de los abogados de Trump.

"El cristianismo está en juicio. La evangelización no es terrorismo. Es una absoluta crueldad", subraya la ACLJ en la petición con la que solicitaban la liberación del pastor.

La ACLJ es una prominente representante de la base conservadora cristiana que llevó a Trump a la Casa Blanca y que adora al vicepresidente, Mike Pence, quien ha entonado algunos de los pronunciamientos más firmes sobre el religioso.

"El pastor Andrew Brunson es un hombre inocente. No hay pruebas creíbles en su contra", dijo en julio Pence, quien entonces amenazó a Turquía con "severas sanciones" y, dirigiéndose al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, avisó: "Libere al pastor Brunson ahora o prepárese para enfrentar las consecuencias".

La esposa del pastor estadounidense Andrew Brunson, Norine Brunson, deja su casa para asistir al juicio de su marido en el Tribunal de Prisiones de Aliaga, en Esmirna (Turquía). EFE/TOLGA BOZOGLU

Pence ha conversado en varias ocasiones con el religioso y con su esposa, Norine, que instó insistentemente al Ejecutivo a que interviniese para liberar a su marido.

Norine fue detenida junto a su esposo el 7 de octubre de 2016, en medio de las purgas que siguieron al intento de golpe de Estado, pero fue puesta en libertad 13 días después de su arresto.

Brunson siguió bajo custodia de las autoridades turcas en régimen de prisión preventiva, a la espera de juicio.

De acuerdo a la ACLJ, llegó a perder 23 kilogramos cuando estaba privado de libertad y, por ello, en julio pasó a arresto domiciliario por motivos de salud.

El religioso ya ha sido entregado al cuerpo diplomático estadounidense y, antes de regresar a Estados Unidos, volará a una base en Alemania, donde un equipo de médicos evaluará su salud, según dijo Sekulow a medios locales, entre ellos The Washington Post. Solo entonces, Brunson, acompañado por su esposa, volverá a su país.