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Apagón Venezuela La oscuridad regresa a Venezuela 20 días después del gran apagón

Dos interrupciones del suministro eléctrico consecutivas vuelven a paralizar el país después del fallo de hace 20 días, el mayor en la historia de Venezuela, de hasta siete días en algunos estados. El Gobierno habla de un “ataque terrorista” en la misma central hidroeléctrica, la planta del Guri, en el estado de Bolívar.

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Pasajeros en el aeropuerto internacional Simón Bolívar de Caracas, (Venezuela) durante el nuevo apagón. / REUTERS - CARLOS JASSO

En pleno día volvió la oscuridad a Caracas. El lunes, alrededor de la 13:00 hora local, el suministro eléctrico fallaba en la capital venezolana y no regresó hasta pasadas las 17.00 horas. Muchos respiraron con alivio después de averiguar lo que significa sobrevivir sin electricidad durante cinco días, siete en algunos estados venezolanos, en el que fue el mayor apagón de la historia del país. La imagen de hace tan sólo 20 días parecía salir de las cabezas de los caraqueños, que ya se arremolinaban en largas colas en las paradas de autobús para regresar a sus casas después del trabajo, ya que el metro había dejado de funcionar por el apagón.

También caían las telecomunicaciones, y los comercios y restaurantes se encontraron de repente sin la posibilidad de cobrar con tarjeta y advertían a los clientes de que sólo se podía pagar en efectivo, algo inusual en el país donde los cajeros automáticos apenas expenden mil bolívares diarios (menos de 30 céntimos con el cambio actual) por persona y los bancos, con suerte, alrededor de 4.000 (algo más de un euro). En un escenario de inflación desorbitada, comer en un restaurante sin tarjeta de débito te obliga a tener como mínimo en efectivo más de un salario mínimo mensual, unos 18.000 bolívares, es decir, unos seis euros. Por eso, en Caracas se aceptan dólares en casi cualquier establecimiento y comercio.

Sin embargo, la alegría que puede generar una normalidad con serias carencias apenas duró cuatro horas y media. A las 21:30 horas volvía a fallar el suministro. Regresó fugazmente de madrugada durante 20 minutos y ya no volvería hasta las 12:00 horas en algunos lugares de Caracas.

El lunes se sacaban de nuevo las velas del cajón, muchas ya casi gastadas. Volvía a cocinarse a oscuras y regresaba la preocupación por el suministro de agua corriente, que también lleva fallando en la capital desde hace varios meses. Sólo las viviendas que cuentan con grandes tanques de agua se libran de los largos cortes diarios que el Gobierno achaca a una inusual sequía, pero sin electricidad que haga funcionar las bombas, de nada sirven los depósitos.

Regresaba la preocupación por el suministro de agua corriente

El Gobierno, a través de su ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, se apresuraba a hablar nuevamente de “sabotaje”. Lo hizo a través de su cuenta de Twitter y en una declaración en el canal público de televisión durante las horas que volvió la energía. El foco del apagón era una vez más el mismo que hace 20 días, la central hidroeléctrica del Guri, la mayor del país, responsable del suministro al 70% del territorio venezolano. Tres horas después de la declaración de Rodríguez, los televisores volvían a fundir a negro.

La radio de los coches ha sido el único medio de comunicación al que han tenido acceso los caraqueños. Este martes tan solo podían sintonizarse dos emisoras con noticias: una estatal y otra privada, Unión Radio, que apuntaba que el apagón afectaba a 21 estados de Venezuela y que el Ejecutivo de Nicolás Maduro había suspendido durante 24 horas las actividades laborales y educativas mientras se trabajaba en recuperar el suministro.

Caracas se ha despertado este martes como un día cualquiera, pero ante la posibilidad de una oscuridad indefinida, las gasolineras han comenzado a desbordarse. Largas colas de más de 30 vehículos esperaban su turno para llenar el depósito. En una estación de la calle Eduvigis, al Este de la ciudad, Edward Sánchez permanecía de brazos cruzados entre el surtidor y un coche. Sus compañeros trabajadores de la estación de servicio hacían lo propio. “Tenemos generadores y hemos podido servir durante parte de la mañana, pero hace dos horas que se han sobrecargado y no podemos poner gasolina”, explicaba el joven. “Nunca se sabe, pero son dos cortes seguidos. Creo que este apagón va para largo”, se temía.

El Gobierno​ ofrece un paquete de alimentos básicos subsidiados con el que trata de paliar las carencias alimentarias

En la plaza del metro de Chacaito, en el municipio Libertador, también al este de Caracas, las tiendas y centros comerciales permanecían cerrados. Apenas dos o tres puestos ambulantes de perritos caliente y zumos de frutas estaban funcionando, cuando esa plaza suele ser un hervidero cada mañana. “El problema ahora será volver a casa. Es la mayor preocupación que tengo. Y también cómo estará mi familia, que se queda allí, en el barrio”, aseguraba Sagni Benavides, un trabajador del local de Funda Comunal ubicado en esa plaza. En ese edificio se organiza el trabajo de los consejos comunales, se reparten las cajas y bolsas de los Comités Locales de Abastecimiento Y Producción, un paquete de alimentos básicos subsidiados con el que el Gobierno trata de paliar las carencias alimentarias fruto de la inflación y el desabastecimiento. “Hoy no ha venido nadie a trabajar, sólo estamos un grupo que se encarga de la seguridad del edificio. Caracas sin luz es complicada, demasiada inseguridad. Me da pena la gente que se ha quedado atrapada lejos de su casa en este apagón. Sin electricidad aumenta mucho la tentación de los amigos de lo ajeno”, afirma el hombre, que teme que la oscuridad intermitente se convierta en la tónica general. ¿Sabotaje o desgobierno? “No podría decir. No han enseñado pruebas de ninguna de las dos cosas. En lo único que pienso ahora es en que se restablezca el servicio porque la vida ya es bastante complicada aun con electricidad”, sentencia.

Poco después, a las 12:00 horas,l os televisores de Caracas volvían a emitir. En las pantallas, imágenes de los últimos tuits del ministro de Información, Jorge Rodríguez, en los que podían verse imágenes de un incendio en la central hidroeléctrica. Si en el gran apagón de hace 20 días el Gobierno culpó a EEUU de un “sabotaje” mediante un “ataque cibernético” y descargas “electromagnéticas” que afectaron al sistema de la central, en esta ocasión la versión oficial apunta a un “ataque” perpetrado por “terroristas” contra las máquinas.

"Los criminales crearon un incendio en el patio de 765 KVA del Guri, con la intención aviesa de dañar de modo definitivo la generación y transmisión de la carga", dijo el ministro. En esta ocasión, al menos, hay imágenes del incendio.