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brexit Los agujeros del brexit comienzan a debilitar al Reino Unido

Escocia pide a la Unión Europea que deje la luz encendida para su regreso; Irlanda del Norte mueve fronteras a raíz del brexit; y Gibraltar abre la verja y aparca la soberanía en favor de la economía.

31/12/2020. Ilustración de la bandera británica tras vidrios rotos sobre la insignia de la Unión Europea. - Reuters
Ilustración de la bandera británica tras vidrios rotos sobre la insignia de la Unión Europea. Dado Ruvic / Reuters

Conxa Rodríguez

La famosa frase del dictador Francisco Franco en 1969 al levantar la verja ("Gibraltar caerá como una fruta madura") suena ahora a antiguo régimen. Los gibraltareños se fueron a Marruecos a buscar sus provisiones mientras Franco esperó en vano los frutos de su política. En 1982 se abrió la verja del resentimiento. Gibraltar ha sido tema colateral del brexit como Irlanda del Norte y Escocia.

Todas ellas votaron a favor de quedarse en la Unión Europea (UE) y se han visto forzadas a salir. En el caso de Gibraltar, el entusiasmo europeo en el referéndum de 2016 se computó en un 96%; en Escocia, el 62% y en Irlanda del Norte, el 55,8%. Cada una lidia a su manera. Sin embargo, a todas las ha incomodado el brexit inglés.

"Me alegro de que acabe el tiempo de los bucaneros para que podamos volver a dominar en el mundo"

El primer ministro británico, Boris Johnson, repite como un loro que Reino Unido "prosperará fuera de la Unión Europea". El exlíder conservador, Ian Duncan Smith, incluso osa decir en la BBC lo siguiente: "Me alegro de que acabe el tiempo de los bucaneros para que podamos volver a dominar en el mundo". Pero también los hay que vislumbran "la pequeña Inglaterra". La digestión para asimilar el brexit durará tiempo, no obstante, los tres gobiernos autónomos citados ya se han puesto en marcha.

El canadiense Jason Langrish, uno de los artífices de CETA (Acuerdo de Comercio entre Canadá y la UE) explica a Público que "Reino Unido resultará debilitada por su salida de la UE, aunque mantengan el tipo". Al acuerdo comercial entre la UE y Reino Unido le cuelgan muchos flecos, no únicamente en disidencias territoriales, sino en ámbitos como los servicios financieros y el papel de Londres como capital de Europa en finanzas.

"Reino Unido es cada vez más pequeño y más débil, aunque ahora hayan conseguido el acuerdo comercial con la UE; es un pacto a corto plazo porque todos estos acuerdos a largo plazo cambian por el cambio de la correlación de fuerzas en el mundo. Ahora dominan tres bloques: China, EEUU y la UE; como países todos somos más pequeños, incluida Canadá, que tenía más influencia cuando se incorporó al G-7, porque tenemos menos recursos y una población joven a la que atender en pensiones y sanidad", explica Langrish quien toma el ejemplo de Hong-Kong para recordar que "Reino Unido se comprometió en 1997 a mantenerlo libre 50 años; se les ha escapado porque Hong Kong ya es China".

El acuerdo entre Londres y Madrid sobre Gibraltar no solo elimina la verja y coloca la frontera en el puerto y aeropuerto, sino que incluye el territorio en el espacio Schengen del que forma parte España, pero no Reino Unido. Madrid se responsabiliza con la agencia de fronteras europea Frontex de la aplicación del acuerdo Schengen de libre circulación de productos y personas durante un periodo de cuatro años conocido como "de implementación".

La ministra de Exteriores, Arancha González Laya, demostró auténticos malabares al conseguir una entente con Londres que satisface a las tres partes aparcando la reivindicación de la soberanía para dar paso a las relaciones económicas con los municipios andaluces que rodean el Peñón. Otro horizonte se abre con la ampliación del puerto de Algeciras.

"No sé qué pasará en Gibraltar, pero por el bagaje histórico del imperio británico no es sostenible a largo plazo; en la serie The Crown la retratan como un lugar a evitar para una gira de Isabel II porque allí solo hay protestas", recalca Jason Langrish conteniendo un gesto burlón.

"No sé qué pasará en Gibraltar, pero por el bagaje histórico del imperio británico no es sostenible a largo plazo"

El movimiento de fronteras en Gibraltar e Irlanda del Norte no se producirá en Escocia, donde el brexit ha reavivado el independentismo. La noche que convertía a 2020 en 2021 y Reino Unido salía de la UE, la presidenta del gobierno escocés, Nicola Sturgeon, escribía en Twitter lo siguiente: "Escocia regresará pronto, Europa; dejad la luz encendida".

Escocia votó en 2014 por un 55% contra el 45% contra la independencia de Reino Unido. Al cabo de dos años, en 2016, la consulta sobre la permanencia de Reino Unido en la UE le fue en contra al votar Reino Unido, en su totalidad, por la salida. Desde entonces, el gobierno de Sturgeon reclama un nuevo referéndum por el cambio de circunstancias y el déficit democrático que ha generado la salida contra el voto de los escoceses.

En los tweets de Nochevieja, Nicola introdujo el hashtag "#indyref2" como el pistoletazo para la campaña por el segundo referéndum. Boris Johnson ha contestado que los escoceses tendrán que esperar 50 años para una segunda consulta, a pesar de que nadie le da una década de gobierno a Boris. Lo que sí podría ocurrir, y las encuestas de opinión de momento lo avalan, es que un futuro gobierno laborista dirigido por Keir Starmer necesitase los votos del Partido Nacional Escocés (SNP) en Westminster, y este le diese el apoyo a cambio de un referéndum que, después de la experiencia del brexit, se negociaría a largo plazo.

Nicola Sturgeon recuerda en su primer tweet de 2021 que "una Irlanda independiente se sienta hoy en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas al mismo tiempo que Escocia sale de la UE contra su voluntad. Es la hora de que nos pongamos al volante de nuestro futuro". Por Escocia, Irlanda del Norte o Gibraltar, el brexit ha abierto agujeros que debilitan a Reino Unido cuyo pasado imperial ha ido cayendo como una fruta madura por el tiempo y el devenir histórico de los acuerdos económicos y políticos.

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