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Brexit No, hoy no es el día en que Reino Unido abandonará la UE

Dos años después de fijarse que el 29 de marzo de 2019 Reino Unido dejaría de ser miembro de la Unión Europea, a estas alturas aún está por ver lo que pasará. El Parlamento vota hoy in extremis parte del acuerdo de Theresa May con la UE, aunque ni ella confía en que logre respaldo suficiente.

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Un manifestante probrexit, en las afueras del Parlamento británico este jueves. REUTERS/Alkis Konstantinidis

El titular que debía ir hoy en las primeras páginas de los periódicos de medio mundo llevaba escrito más de 700 días: Reino Unido abandona la UE después de 46 años. Pero no. Reino Unido no abandonará la Unión Europea cuando esta noche los relojes de todo el país marquen las 11pm (las 00.00 hora española), como estaba previsto. Mal que le pese a muchos, a día de hoy los países miembros siguen siendo 28.

Porque a estas alturas el Parlamento británico todavía no ha encontrado una solución al lío monumental en el que David Cameron metió al país hace más de tres años, cuando decidió convocar un referéndum popular sobre la permanencia de Reino Unido en la UE; cuando nadie sabía que aquello acabaría denominándose brexit.

Pero hoy sí acabará siendo una fecha importe en esta historia: podría ser el día en que por fin la Cámara de los Comunes apruebe los términos de salida que Theresa May alcanzó con los líderes de la UE; lo que confirmaría que la nueva fecha para el brexit será el 22 de mayo y que se producirá de una forma ordenada. Pero ni Downing Street confía en que vaya a lograr los apoyos suficientes.

El jueves por la tarde, el líder de los laboristas, Jeremy Corbyn, le dijo personalmente a Theresa May que su partido se opondrá en la votación, a pesar de que los rumores apuntan a que algunos de sus compañeros podrían votar a favor. También los socios de gobierno de May, el Partido Unionista Democrático de Irlanda del Norte (DUP), ha dicho que sus 10 diputados se opondrán. Y aunque el compromiso de Theresa May de dimitir si su acuerdo sale adelante ha hecho cambiar de opinión a al menos 25 conservadores que hasta ahora se han opuesto al texto, ante este escenario todavía tendría que convencer a cerca de 50.

¿Por qué esta votación del acuerdo es distinta a otras?

Para que este viernes ocurra lo que va a ocurrir, el Gobierno británico ha tenido que recurrir a una treta política que de primeras parece complicada de entender, pero es muy sencilla.

Cuando la semana pasada Theresa May pidió una prórroga del brexit a los líderes de la UE, estos le dieron dos fechas: si el Parlamento no aprobaba el acuerdo suscrito entre ambas partes, tendrían hasta el 12 de abril para presentar una alternativa o ese día tendrán que irse a las bravas; la otra opción era salir con un brexit ordenado el 22 de mayo si el texto lograba la mayoría de votos de los diputados británicos.

Esta última fecha venía con una condición: la aprobación de los términos sobre la salida debía producirse antes del momento establecido en un primer momento para el brexit (esas 23.00 horas del jueves 29 en Reino Unido y las 00.00 en España). Así que a May se la agotaba el tiempo. Por eso su intención era haber sometido el texto a una tercera votación a principios de esta semana.

Pero el speaker de la Cámara de los Comunes quiso poner ordeeeerrr e insistió en que se negaba a que el Parlamento tuviera que volver a pronunciarse sobre un acuerdo que ya había rechazado dos veces anteriormente.  Por eso, para conseguir su visto bueno, el Gobierno ha tenido que buscar una estrategia que le ha funcionado: partir el acuerdo con Bruselas en dos.

Así que lo que este viernes se votará en Westminster será sólo la primera parte, la que cubre los términos en los que se producirá la salida -suficiente para que Bruselas lo dé por bueno-. Esto incluye los detalles sobre el período de transición, la protección de los derechos de los ciudadanos y la polémica salvaguarda irlandesa, que evitaría una frontera dura entre Irlanda e Irlanda del Norte.

La segunda parte -la que no se votará este viernes- es lo que se ha denominado la declaración política: un documento legalmente no vinculante que describe los planes para la futura relación entre Reino Unido y la UE a partir del día después de la salida.

¿Qué pasa si el Parlamento vota a favor?

Reino Unido se garantiza que el brexit se producirá el 22 de mayo y que se hará de una forma ordenada, pero todavía quedaría pendiente aprobar la segunda parte del acuerdo. El Gobierno tendría entonces hasta el 22 de mayo para fijar esa nueva votación o podría cambiar la ley para que no sea necesario hacerlo.

Pero ojo, porque que no se voten los términos de la futura relación con la UE significa que los conservadores tendrían carta blanca en cuanto a esta situación. Y eso ya no lo haría Theresa May, sino su sucesor. De hecho, quizá con la emoción de la victoria, este viernes se animara a ponerle fecha a su salida. Según las cuentas, el calendario en ese caso podría ser éste: unos días después del brexit del 22 de mayo, comenzaría la lucha interna en el partido conservador para buscar sucesor; el 28 de junio May se despediría oficialmente de su cargo asistiendo a la cumbre del G20 en Japón; y a principios de julio los conservadores podrían tener un nuevo líder.

¿Qué pasa si el Parlamento vota en contra?

Si ni por estas el Parlamento británico da su visto bueno al acuerdo de May con la UE, sería la representación de que el tren del brexit ha descarrilado por completo.

Reino Unido tendría que decir adiós a la posibilidad de irse el 22 de mayo y sólo le quedarían dos opciones: proponer a Bruselas una alternativa al acuerdo antes del 12 de abril -si no lo hace, o si lo hace pero los líderes de la UE no la aceptan, el brexit se produciría ese mismo día y sin acuerdo-, o pedir una extensión larga a Bruselas, lo que les obligaría a participar en la elecciones al Parlamento Europeo del 23 de mayo.