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Diego León Diego León: "Chile ha despertado después de 30 años aguantando que nos pasaran por encima"

Actor y profesor de teatro en la Universidad pública de Chile reflexiona sobre los acontecimientos que marcan la actualidad del país que hasta ahora se vendía como un "paraíso económico".

El profesor y actor de teatro chileno Diego León durante su actuación en 'Vuelvo'.

héctor juanatey

"Cuando teníamos las respuestas nos cambiaron las preguntas". Lo dijo Sebastián Piñera hace unos días, a raíz de las protestas surgidas en Chile tras el alza del precio del transporte. La afirmación, en boca de un presidente, sería poderosa, eficaz, si no fuera porque se trata de una frase del poeta Mario Benedetti.

La Fundación que lleva su nombre y posee sus derechos ha tenido que recordar a Piñera que el pensamiento del escritor estaba "en las antípodas" del actual presidente. La realidad es que el pueblo de Chile, pese al poético intento de Piñera, tiene casi más respuestas que preguntas.

Las tiene, de hecho, ante la ausencia de interrogantes por parte de sus gobernantes. Nadie les ha preguntado si quieren mantener una Constitución acordada en la dictadura de Pinochet o una nueva. Si quieren pagar más por el transporte. Si quieren al Ejército en la calle. No les han preguntado y han decidido adelantarse y responder.

Hablamos con Diego León (Chile, 1989), actor y profesor de teatro en la Universidad pública de Chile sobre lo que sucede, los acontecimientos que marcan la actualidad del país que hasta ahora se vendía como un "paraíso económico".

El detonante de las protestas en Chile ha sido la subida de hasta 30 pesos en las tarifas de la Red de Transporte Público Metropolitano. Pero pronto se ha visto que esta llamada Revolución de los 30 pesos va de algo más...

Más que lo de los 30 pesos, se ha producido una explosión de las condiciones indignas en las que vivimos los chilenos. Siempre se ha hablado de Chile como un paraíso económico, como un oasis de estabilidad económica, pero la realidad es que en los últimos 30 años, desde el final de la dictadura de Pinochet, nada ha cambiado.

Es más, todavía hoy seguimos con la Constitución de la dictadura. Detrás de las protestas por el alza de los 30 pesos hay una gran cantidad de cosas que se han ido acumulando y se han recrudecido con el Gobierno de Sebastián Piñera.

Chile era una olla a presión que hervía hace rato y ya ha estallado. Nuestro país ha sido y sigue siendo el ensayo salvaje del neoliberalismo a nivel mundial. Y todo ello amparado constitucionalmente. Pareciera que la Constitución está hecha para garantizar que en Chile nos gobiernen empresarios.

Parecía que no volvería a pasar lo de hace 30 años ¿Cómo se explica que los militares hayan vuelto a actuar de una manera similar a como lo hacían entonces?

La Constitución de la dictadura de Pinochet dejó muchas garantías al Ejército, casi funcionan de manera autónoma. Son un cuerpo privilegiado del Estado. Volver a ver a los milicos en la calle ha sido chocante. Se han violado otra vez los derechos humanos: hay muertos, desaparecidos, mujeres violadas. 

En muchos barrios las personas mayores estaban quebradas, sin parar de llorar. Pensaban que todo esto había quedado en el pasado, pero no es así. Se dieron cuenta de que el fantasma de Pinochet siempre ha estado aquí.

Se ha visto muy bien en este último año sobre todo en la posición de muchos parlamentarios, ministros, incluso medios de comunicación, defendiendo y haciendo negacionismo de la dictadura. Han normalizado que aquí estuviera alguien como Pinochet. ¿Qué pasaría en Alemania si se dijeran de Hitler las mismas cosas que aquí se dicen de Pinochet?

Después de la conocida marcha del millón, Piñera ha rebajado el tono levantando el estado de emergencia y pidiendo a sus ministros que pongan sus cargos a disposición...

Como decimos acá, la gente no es huevona. Sabemos que Piñera hace esto porque viene una delegación de la ONU para investigar la violación de los derechos humanos. Lo cierto es que este presidente es especial en muchos sentidos. Es extraño que siga en su puesto alguien que se llevó durante los años de la dictadura, cuando era empresario, el dinero que muchos chilenos tenían en el Banco de Talca. Es también un evasor fiscal. Con mucho menos dinero del que ha evadido se podría arreglar el metro de Santiago de Chile.

Su Gobierno lo único que ha traído a Chile es más desigualdad. Aún recuerdo la campaña orquestada desde dentro y fuera del país para que se convirtiera en presidente. Hubo una campaña del miedo. Decían que si Piñera no salía, Chile se convertiría en Venezuela. Y al final lo único que ha traído es un aumento de las condiciones indignas en todos los ámbitos. Decían que, como había sido empresario, sabría manejar mejor el dinero, que podría gobernar mejor. Y lo único que hace es seguir siendo un empresario.

Ante el recule de Piñera, ¿terminarán las protestas?

No, esto no puede morir acá. Chile ha despertado después de que hayan estado 30 años pasándonos por encima. Y ahora apelaremos a la dignidad. Esto es de la gente, no es de ningún partido político, y no va a terminar. Queremos que se inicie un proceso constituyente para cambiar la Constitución. Y también la renuncia de Piñera, pero al final el presidente es el que pone la cara.

Detrás de todo esto está el Gobierno pero también la clase empresarial chilena. Va a ser difícil que este movimiento ciudadano termine. Se ha conseguido algo que la dictadura rompió en su momento: hemos vuelto a mirarnos a la cara los unos a los otros, hemos vuelto a compartir, a hacer barrio, comunidad.

El actor y profesor chileno de teatro Diego León.

Profesor chileno de teatro Diego León.

En estos últimos años, era tal el estado de indignidad, de estrés, que pareciera que nos culpábamos a nosotros mismos. La gente peleaba, había mucha violencia en las calles. De hecho, la salud mental es un grave problema en Chile, y tiene que ver, por supuesto, con las condiciones vitales de indignidad. 

Muchos estudiantes se han suicidado… En el metro de Santiago de Chile, en el último año hubo una media de dos personas al mes tirándose a las vías. Por mucho que se quisiera vender a Chile como un oasis, era un secreto a voces que el modelo neoliberal resultaba un fracaso. Y la gente está despertando y tomando conciencia. Llevábamos tanto tiempo dormidos… Sobre todo en los territorios más alejados de los centros de las ciudades. Ahora los vecinos vuelven a juntarse, los barrios han recuperado sus espacios de reflexión.

Estos días se han recordado mucho aquellas últimas palabras de Salvador Allende: "Mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor"

Se abrieron las grandes alamedas, sí. Lo de estos días está siendo muy emocionante. No hay noche en la que no suene Víctor Jara. Sus canciones vuelven a ser como un himno, sobre todo la de Derecho a vivir en paz. En cada marcha siempre hay alguien cantando a Víctor Jara.

Como actor y profesor universitario de teatro, ¿qué papel ha jugado el mundo de la cultura en estas protestas?

Los primeros días del estado de emergencia no hubo manifestaciones artísticas, no nos dejaban. No había obras de teatro. Se consideraban reuniones ilegales. Pero en estos últimos días ya han ido apareciendo expresiones artísticas, en imágenes, carteles, memes, grafitis… Todo se está resignificando de una manera especial.

Dice que estas protestas son ciudadanas, que no hay partidos políticos detrás. ¿Se ha perdido la confianza en los partidos? 

En toda Latinoamérica hay una gran desconfianza de la clase política, sobre todo por lo sucedido en el siglo pasado, pero también en lo que llevamos de siglo. Si tú miras el Parlamento de Chile verás a muchos políticos de derechas e izquierdas, sobre todo de derechas, que han tenido mucha responsabilidad en lo que nos ha traído hasta aquí.

Lo que está pasando en Latinoamérica es que, sabiendo que tenemos los recursos para que los Gobiernos puedan sustentar su país de la mejor manera, ocupando el dinero generado en la gente de acá, siempre lo mandan afuera.

Salvando las distancias, ¿ve similitudes con otros movimientos ciudadanos, por ejemplo el 15M en España?

Quizás haya similitudes en que hay una crisis política, que es mundial, pero la gran diferencia es que nosotros, los latinoamericanos, somos el mundo explotado para que el otro mundo sobreviva.

¿Echan en falta más apoyo internacional?

La verdad es que el apoyo lo vemos a través de las redes sociales, los medios oficiales no nos cuentan demasiado. En Argentina por ejemplo sí que están empezando a organizarse, al fin y al cabo allí tienen como presidente a un buen amigo de Piñera, Macri. Ejemplifican, junto con Bolsonaro, qué se está tratando de instalar ahora en Latinoamérica.

En el día que realizamos esta entrevista, cumple 30 años, los mismos años que cumplirá el año que viene el fin de la dictadura...

Parece que todo tiene que ver ahora con el número 30. Los de mi generación hemos crecido con todo lo que ha pasado en estos últimos treinta años. Hemos estado en todas las trincheras: en la revolución de los pingüinos en educación primaria y secundaria, en el movimiento universitario en 2011… Y ahora, nos toca seguir luchando como trabajadores.

He vivido el endeudamiento para estudiar, la precariedad en la clase artística… He visto morir a una tía mía esperando en la salud pública mientras otra persona con dinero y la misma afección pudo salvarse. He visto morir a familiares y amigos por las drogas que introdujo Pinochet en los barrios más pobres, personas asesinadas por una delincuencia que solo tiene que ver con la desigualdad. En estos 30 años se ha criminalizado a la clase explotada.

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