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La Fiscalía de París sentará de nuevo a Villepin en el banquillo

La prensa francesa ve la mano de Sarkozy en este nuevo juicio contra su rival

ANDRÉS PÉREZ

El ex primer ministro francés Dominique de Villepin tendrá que sentarse de nuevo en el banquillo por el caso Clearstream 2, acusado de haber participado en una conjura para incluir a Nicolas Sarkozy en una lista falsa de corruptos que percibían comisiones ilegales. Así lo anunció hoy el fiscal general de París, Jean-Claude Marin, al declarar que recurriría la sentencia que exoneró el jueves a Villepin.

El fiscal general de París un cargo que recibe instrucciones directas del Ministerio de Justicia, escogió una manera muy particular de anunciar su recurso. En lugar de ir a la Secretaría Judicial del Palacio de Justicia de París, o bien organizar una discreta filtración, lo hizo ante los micrófonos de la radio privada Europe 1.

La razón esgrimida fue que no está de acuerdo con la totalidad de la sentencia de la sala 11 del Tribunal Correccional de París, que exculpaba a Villepin de la acusación de que era objeto: la de haber permitido la manipulación y circulación, en 2004, de listas de la firma luxemburguesa Clearstream. La presencia del nombre de Sarkozy en este elenco de personas con fondos en paraísos fiscales podía haber hundido su carrera a la presidencia.

Lo que dijo el fiscal por la radio suscita perplejidad. "El tribunal no ha sacado todas las conclusiones del sumario y de lo dicho en las audiencias". "No es más que una corte de primera instancia", y "no se ha hecho justicia", afirmó. Y luego remató: "He escrito sobre la culpabilidad de Villepin por convicción, y lo dije en las audiencias por convicción".

Así, tras borrar de un plumazo el veredicto de los jueces, el fiscal se dispone a volver a sentar en el banquillo, ante la Corte de Apelación, a tres de los implicados en la trama de los listados bancarios. Además de Villepin, se trata de los ya declarados culpables Imad Lahoud, confidente de los servicios secretos, y Jean-Louis Gergorin, ex vicepresidente de la firma EADS.

De inmediato, al saberse de nuevo encausado, el tono de Villepin cambió. El jueves, tras ser absuelto, el ex primer ministro había tenido palabras casi suaves para con Sarkozy. Hoy pasó a la ofensiva; Sarkozy, dijo, "prefiere perseverar en su ensañamiento y en su odio, en vez de garantizar las instituciones". Se trata, añadió, de "un abuso de poder personal". Tras la reapertura del caso por la Fiscalía, Nicolas Sarkozy tiene de nuevo la posibilidad de personarse como acusación particular contra su enemigo mortal, aunque ya ha anunciado que no lo hará.

Ningún medio francés duda de la mano de Sarkozy en la carga de la Fiscalía, ni de su voluntad de doblegar a Villepin. Pero el gesto de quedarse formalmente en la retaguardia es revelador. El nuevo juicio, a finales de 2010 o primeros de 2011, a pocos meses de la campaña para las presidenciales de 2012, ya es una navaja de doble filo que saja las carnes de la derecha francesa. Nada es seguro. Ni para Sarkozy ni para Villepin ni para otros felones que merodean en torno al trono.