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Analisis electorales Zaragoza: un PSOE resucitado y una izquierda fragmentada se buscan para gobernar

Los sondeos dan por hecha una mayoría de gobierno del bloque progresista en la capital aragonesa tras una tormentosa legislatura municipal y pese al avance que el centro-derecha registró en las generales de hace cuatro semanas.

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El alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve, en una imagen de archivo. - EFE

Un PSOE crecido y una izquierda fragmentada se buscan para gobernar la capital aragonesa tras una tormentosa legislatura en la que la irrupción de ZeC (Zaragoza en Común) y la llegada a la alcaldía de Pedro Santisteve resultó indigesta tanto para un PSOE que aspiraba a seguir gobernando como para un PP que llegó a ofrecer la vara a los socialistas en vísperas de una investidura que, por segunda vez, dejaba en la oposición a los conservadores pese a ser el partido más votado.

ZeC, PSOE y Cha, que pese a no lograr una entente estable la pasada legislatura sacaron juntos tres de los cuatro presupuestos (el primero de ellos con unas normas tributarias previamente impuestas por PP, PSOE y C’s), y Podemos-Equo, que finalmente rompió con Zaragoza en Común en un turbulento proceso que el secretario general de los morados, Nacho Escartín, llegó a calificar de “vodevil”, tienen, según el sondeo preelectoral de CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), expectativas de cerrar un pacto de izquierdas que situaría como alcaldesa a la candidata socialista, Pilar Alegría.

La encuesta preelectoral del CIS da, por el tramo bajo, una mayoría cómoda a la izquierda con 17 concejales de 31 que, por el largo, podría llegar a los 22 con un PSOE resucitado y un bloque ZeC-Podemos que elevaría de nueve hasta once sus actas mientras Cha podría perder, en el peor de los casos, una de las dos que ahora tiene.

Ese sondeo, que algunos politólogos recomiendan coger con pinzas por su escasa muestra de menos de 500 encuestados en la ciudad, descarta tanto una eventual alianza del centro-derecha como el pacto PSOE-C’s, que es justo lo contrario de lo que sugiere la extrapolación de los resultados de las generales. Esta proyecta mayorías claras de 16 y 17 concejales, respectivamente, para las dos opciones más conservadoras junto con la imposibilidad de gobernar para la izquierda.

Muchas dudas e incertidumbres

Ese escenario demoscópico, sin embargo, se ve matizado por varias incógnitas. ¿Qué efecto tendrán en ese reparto los resultados de Cha y Par, que no compitieron el 28-A, y que con 20.000 votos seguirían en el pleno y volverían a él, respectivamente, con dos ediles? ¿Será tal la remontada del PSOE? ¿De verdad ZeC y Podemos-Equo suman más por separado que juntos? ¿Entrará en el ayuntamiento la lista de Demos+ que lidera Raúl Burillo? ¿Va a dejarse Vox tres quintas partes de los sufragios en un mes? ¿Es posible que el PP revierta en cuatro semanas el ‘sorpasso’ de 17.000 votos de C’s para duplicarlo con creces en papeletas? ¿Influirán los tensos procesos de diseño de las candidaturas?

No solo en el espacio ZeC-Podemos/Equo ha habido incidentes. Ferraz corrigió la lista del PSOE para colocar en puestos de salida al equipo de Alegría, Génova desmontó la del PP para llevar al Congreso a su portavoz adjunto, Pedro Navarro, que finalmente se quedó sin escaño el 28 de abril, y C’s dejó fuera a Alberto Casañal para incluir a María Antoñanzas, directiva de la CEOE local, y a Carmen Herrarte, ejecutiva del polémico proyecto comercial Torre Village (un debate que va a resurgir en la última semana de campaña), dos incorporaciones que se han interpretado como una apuesta del empresariado local por los naranjas.

Electomanía, por su parte, solo daba como viable hace unas semanas un pacto de izquierdas con un PSOE al alza (10), un desplome del espacio ZeC (2)-Podemos/Equo (2) y el mantenimiento de Cha (2) mientras el pacto ‘a la andaluza’, en este caso liderado por un PP (8) que duplicaba a C’s (4), se quedaba a un concejal de sumar con los tres de Vox.

En tanto, Heraldo coincide con el CIS en atribuir de salida 17 concejales a la izquierda, con el PSOE como más votado con entre 8 y 9 mientras Podemos-Equo obtendría 4, ZeC 3 o 4 y Cha 2. C's (6-7) no sumaría con los socialistas ni con el PP (7-8) y Vox se quedaría a unas décimas de entrar al no alcanzar el 5%.

Una ciudad dividida en tres bloques

Esa catarata de dudas lleva a una conclusión obvia: la competencia electoral está abierta, tal y como admiten en todas las candidaturas. No hay nada decidido de antemano.

La distribución del voto por barrios en las generales marca, a la espera de la corrección que las propuestas de las candidaturas locales apliquen a la concentración de ‘voto útil’ de las generales, una ciudad dividida en tres zonas. Con matices e ‘islas’, obviamente.

Unidas Podemos, el partido de referencia del espacio ZeC-Podemos/Equo mantuvo su bastión de La Magdalena y resistió en Torrero y el Casco Viejo como segunda fuerza, cuando en las municipales de 2015 había sido el más votado en Vía Hispanidad (Oliver, Valdefierro y Miralbueno), Torrero, Aljafería y Actur-Arrabal y segundo en los barrios rurales del norte, el Casco Histórico, Delicias, Las Fuentes, San José y Universidad-Casablanca.

Los socialistas, por su parte, recuperaron su fuerte presencia en los extremos norte y sur de la ciudad (Actur, Parque Goya y Torrero) y volvieron a imponerse en la corona de barrios multiculturales, antes obreros, situados entre el centro y las áreas de expansión urbanística de la pasada década. Ganaron en Delicias, San José, Las Fuentes, el Arrabal y La Jota.

El centro es de la derecha, con un PP que, tal y como ha ocurrido tradicionalmente, se mantiene como el más votado en el eje Casablanca-Gran Vía-Independencia y en los ramales de Sagasta, Constitución y Camino Las Torres. En todas esa zonas le comen terreno Vox y C’s, que a su vez emerge como primera formación en los nuevos barrios del sur como Montecanal, Rosales, Arcosur y Parque Venecia, y también en Miralbueno, aunque el PSOE se impone en el más poblado de ellos, Valdespartera.

Los zaragozanos deciden el domingo si mantienen ese mapa o lo cambian en función del atractivo político de los actores que no participaron en el 28-A y de los cambios de voto que genera la transición del ámbito estatal al local.

Una legislatura tormentosa

Una vez despejadas esas incógnitas, tras una campaña con poco debate público y mucho microacto en la que el candidato popular, Jorge Azcón, no logra el ansiado ‘cara a cara’ con Alegría, comenzará una legislatura en la que, gobierne quien gobierne, todo apunta a que se mantendrán algunas aportaciones de ZeC, como la implantación de los presupuestos participativos, el cambio en la política de vivienda hacia el fomento del alquiler, la reorganización de los servicios sociales, la remodelación del Mercado Central, la ampliación del carril-bici poorr encima de los 130 kilómetros, la extensión de la ‘cota cero’ como paso previo a la peatonalización del centro, un saneamiento de las cuentas municipales con una reducción de 160 millones en la deuda (a cargo de Fernando Rivarés, que ahora se presenta por Podemos-Equo) y una rebaja de 27,6 a 12,8 en el negocio que los bancos hacían cada año con ella, la salida del plan de ajuste cinco años antes de lo previsto y, también, la titularidad estatal de la iglesia de San Juan de los Panetes, recuperada por Hacienda tras la cruzada contra las inmatriculaciones emprendida por el equipo de Santisteve.

Las inmatriculaciones no ha sido la única cuestión relacionada con la defensa del patrimonio público que ha tensado la legislatura, cuya crispación alcanzó un nivel delirante con el ‘gominagate’, la compra de un bote de champú fijador de 17 euros para el aseo de la alcaldía que, finalmente, ha quedado como el “gran” escándalo de corrupción de ZeC. Los debates sobre la privatización de La Romareda y las ayudas económicas al Real Zaragoza, procesado por fraude fiscal, elevaron la tensión en ese campo.

Y, al mismo tiempo, permanecerá el grueso de la Ley de Capitalidad una vez zanjada la aplicación, por suspenderla el Constitucional, del artículo que permitía al gobierno tomar el control de las sociedades municipales.
También hay flecos abiertos, como el rechazo al ICA, el polémico impuesto a la depuración de las aguas que amenaza con disparar en 28 millones la factura anual de los zaragozanos y que ha generado la prodigiosa insumisión fiscal de un tercio de las familias de la ciudad; los procesos de remunicipalización de los 142 servicios privatizados, una iniciativa en la que ZeC se ha encontrado con la oposición en bloque de PP, PSOE y C’s, o la querella por los crímenes del franquismo, que un juzgado incoó hace unos días.

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