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Aragón premia al fiscal del 'procés' en pleno juicio y en campaña electoral

Javier Zaragoza recuerda cómo “una suma de condados y territorios mediterráneos”, en referencia a Catalunya, se integraron hace casi mil años en la Corona de Aragón al recibir el máximo galardón de su comunidad natal.

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Javier Lambán entrega el Premio Aragón al fiscal Javier Zaragoza, este martes en la capital aragonesa. / Aragonhoy.net

“Una tierra que se constituyó como reino hace casi mil años, como Corona de Aragón cien años más tarde, integrada por una suma de condados y territorios mediterráneos, y que ha convertido en seña de identidad su decisiva contribución a la construcción de la España que hoy conocemos y queremos”. El fiscal Javier Zaragoza, natural de Alcorisa (Teruel) y que lleva el peso de los interrogatorios en el juicio del procés en el Tribunal Supremo, incluyó algunas alusiones a ese procedimiento judicial en el discurso que pronunció este martes en la capital de la comunidad al recibir el premio Aragón, el máximo galardón de la autonomía, con motivo del día de la misma.

Esa, que recuerda la unión del condado de Barcelona y el reino de Aragón en la corona de Alfonso II en 1164, 27 años después de la boda de sus padres la reina Petronila y el conde Ramón Berenguer IV, fue una de las menciones implícitas a la "galaxia" del procés.

Hubo otras, como cuando aseguró que “la supremacía de la voluntad popular sobre la ley y al margen de la ley está en el origen de funestas experiencias históricas bien conocidas”, o cuando anotó que “la esencia de la democracia radica en la sujeción a la ley, en el sometimiento de todos, ciudadanos y muy singularmente los poderes públicos, a las leyes democráticamente aprobadas”.

Aunque también hubo referencias directas. “La justicia penal ha tenido que responder al desafío más grave contra el orden constitucional de la reciente etapa democrática”, dijo, situando en un nivel aparentemente inferior otros como el juicio por el golpe de Estado del 23F, cuando un grupo de guardias civiles secuestró el Congreso a mano armada, o los de los GAL, aquella banda de secuestradores, asesinos y saqueadores que operaba con la cobertura de la Seguridad del Estado.

Impulsar Anticorrupción, escapar a los sicarios

Javier Zaragoza, nacido en 1955, debutó como fiscal en 1982 en San Sebastián, “en unos años especialmente duros por la continua actuación criminal de la banda terrorista ETA”, para incorporarse poco después a la Fiscalía Antidroga de la Audiencia Nacional, desde la que en 1990 coordinó la operación Nécora contra el narcotráfico gallego con el juez Baltasar Garzón.

Fue uno de los juicios históricos en los que ha intervenido, en una lista que incluye el del 11M. En 2006, tras un año como jefe de la Fiscalía Antidroga, pasó a dirigir el ministerio público en la Audiencia Nacional, cargo en el que relevó a Eduardo Fungairiño tras la crisis de los fiscales rebeldes y que ocupó hasta que en 2017 se incorpora al Supremo.

Desde allí, recuerdan fuentes judiciales, impulsó la creación de las delegaciones de la Fiscalía Anticorrupción en las comunidades autónomas, claves en casos como Noos o los ERE.

En esa etapa impulsó las investigaciones por el asesinato del presidente del PP aragonés Manuel Giménez Abad el 6 de mayo de 2001, en las que 18 años más tarde varios testigos han señalado a Mikel Carrera como presunto autor de los disparos, según informó Heraldo.

Miembro de la Unión Progresista de Fiscales (UPF) y cercano a Cándido Conde-Pumpido, ocupa el puesto número 15 en el escalafón de la Fiscalía española. En 2004 la Policía abortó el plan para asesinarle mediante unos sicarios que había preparado el abogado Pablo Vioque.

Un juicio a “españoles con leyes españolas”

Su presencia en Zaragoza, donde también fueron galardonados la cineasta Paula Ortiz y el cantautor Joaquín Carbonell, coincide con las citaciones como testigos en el Supremo de Pere Aragonés, vicepresidente de la Generalitat; Joan Vidal, gerente de Òmnium Cultural, y los exconsellers Jordi Jané, Meritxell Ruiz y Jordi Baiget.

El fiscal Javier Zaragoza (c), Premio Aragón 2019, la cineasta zaragozana Paula Ortiz (d), Medalla de las Cortes y el músico Joaquín Carbonell (i), medalla al mérito cultural aplauden al inicio de los actos del Día de Aragón, donde han sido galardonados. / EFE - JAVIER CEBOLLADA

El jurado decidió otorgarle el premio, por unanimidad, “por su labor en la promoción de la justicia, en defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos y del interés público; por su compromiso cívico y por su notoria y profunda vinculación con Aragón”. La decisión se tomó en pleno juicio y la entrega estaba fechada para el 23 de abril, día de la comunidad, que este año cae en plena campaña electoral. Y ambos se colaron en el acto.

“Estáis juzgando a unos ciudadanos españoles con las leyes españolas”, enfatizó el presidente del Gobierno de Aragón, Javier Lambán, que también se refirió a la vista oral como “el juicio más importante de la historia de la democracia”. Más, en su opinión, que los de los saqueos de Luis Roldán en la Guardia Civil o de Mario Conde en Banesto, los atentados del 11M (193 fallecidos y 2.000 heridos) o el fraude del aceite de colza (más de 300 muertos y más de 25.000 afectados). Con la valoración de los juicios pasa como con los partidos del siglo, que el máximo renombre siempre oscila entre el último y el próximo.

Lambán, que ensalzó la institución de la Fiscalía (“no hay misión institucional y patriótica, con más contenido ética que la misión encomendada en la Carta Magna” a los fiscales) y aseguró que esta está dando a la política un ejemplo ”impagable” para resolver problemas, dejó en el aire, no obstante, una duda sobre el resultado del proceso en cuanto al delito de rebelión. “No sé cuál será el resultado del juicio, pero que sepáis que desde aquí contemplamos con mucha admiración lo que estáis haciendo”.

“La unidad de España como bien supremo”

El presidente de Aragón, que aseguró que la comunidad “quiere contribuir en la buena gobernanza de España, siendo fieles a la Constitución Española y a la unidad de España como bien supremo”, afirmó que “somos comunidad política milenaria y la historia no da derechos, pero es la base sobre la que reconstruir el futuro” y lanzó una pulla a los vecinos del este cuando, en referencia a las recurrentes alusiones en publicaciones oficiales y libros de texto a “la corona catalanoaragonesa” y a los conflictos por el patrimonio artístico emigrado, anotó que “hay que defender[la] y preservar[la] para que nadie la falsifique”.

No obstante, también defendió el autogobierno de la comunidad. “La autonomía le ha sentado a Aragón de maravilla”, señaló, tras 40 años de un “poder centralista en Madrid que nunca ha puesto el ojo en lo que ocurría en la España interior”.

“Hoy en día tenemos autogobierno y talento a raudales y podremos pensar en el futuro en términos de éxito”, anotó. Tanto, dijo, que “si somos capaces de poner en valor nuestra historia y nuestro presente, y la enorme capacidad que nos da el conocimiento, este día de San Jorge de 2019 se puede concebir en términos de refundación”.

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