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Discusión barones PP Casado quiere un PP a su medida en todo el territorio y pone en jaque a los barones

La tensa comida tras el Comité Ejecutivo celebrado este lunes, en la que algunos barones destacaron que la mejoría electoral se debió al giro al centro del partido que ellos propusieron, evidencia muchas discrepancias con la línea de Casado.

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El presidente de la Xunta Alberto Nuñez Feijóo, a la izquierda, con el presidente del PP, Pablo Casado y el presidente de la Junta, Juanma Moreno Bonilla, en el último Comité Ejecutivo del partido en Madrid. EFE

El alivio que experimentaron los 'populares' en la sede de Génova el domingo por la noche tras conocer los resultados electorales —a pesar de la importante pérdida de votos respecto a los comicios de 2015—, ha durado poco. La tensa comida tras el Comité Ejecutivo celebrado a principios de esta semana, en la que algunos barones como Alberto Nuñez Feijóo, Juanma Moreno o Isabel Bonig destacaron que la mejoría electoral —en comparación con las generales, en las que el PP perdió más de la mitad de sus escaños— se debió al giro al centro del partido que ellos propusieron —cuestión que Pablo Casado desmintió— y evidencia que hay muchas discrepancias que pesan sobre el liderazgo del 'popular'.

En la rueda de prensa previa al la comida, el líder del PP negó, en varias ocasiones, que se hubiera producido cambio alguno en sus postulados desde la campaña del 28 de abril y presumió de haber realizado una campaña "acertada". "No ha habido giro ni bandazo alguno", dijo, a pesar de que algunos líderes territoriales, a la entrada de la sede del PP, aseguraron que en esas 3 semanas se había producido un "ensanchamiento" del partido.

Casado, por su parte, defiende —basándose en análisis a través de focus groups— que la debacle electoral del partido se debe, principalmente, a "tres C": corrupción, Catalunya y crisis, sin achacarle toda la responsabilidad a su antecesor Mariano Rajoy, sino a que la "marca PP" ya estaba muy desgastada. 

Sin embargo, no todos en el PP comparten el diagnóstico. Fuentes cercanas a Feijóo destacan a Público que sí percibieron un cambio en los postulados de Casado, que empezó por el lema de las elecciones del 26-M, "Centrados en ti", a la constatación de Vox como una fuerza de "extrema derecha" —como aseguró Casado tras el 28 de abril hasta en tres ocasiones después de meses sin dar una respuesta clara e incluso afirmando que los de Abascal iban a tener "la influencia" que ellos quisiesen en sus acuerdos— hasta la moderación de su discurso, evitando tantas referencias a Catalunya, en esta segunda campaña. 

"Si nombra a Álvarez de Toledo estará lanzando un mensaje que no gustará a los barones"

"Solo desde el centro se ganan elecciones", aseguraba Feijóo hace apenas un mes. Un mensaje compartido por varios dirigentes, que achacan al equipo de Casado la culpa de que se haya percibido una "derechización" del partido después del pacto con Vox en Andalucía y la foto con los de Abascal en la plaza de Colón, justo unos días antes de la convocatoria electoral.

A este sector también le preocupa, especialmente, a quien se designe como portavoz en el Congreso: "Casado quería a Cayetana [Álvarez de Toledo], pero el partido no olvida tan fácilmente cómo criticó tanto a Rajoy como a Feijóo, entre otros, ni sus acercamiento con Ciudadanos", destacan. "Si nombra a Álvarez de Toledo estará lanzando un mensaje que no gustará a los barones".

Aun así, reconocen que esta prerrogativa le compete al líder del PP y no a los barones: "Pablo sabe que Cayetana no cuenta con el visto bueno de la mayoría de dirigentes, por ello se está planteando poner a Cuca Gamarra, que genera mucho más consenso: apoyó a Soraya en las primarias, ha sido perfectamente integrada en la dirección del partido y es una magnifica gestora con experiencia". 

El plan de Casado: exportar su fórmula a otros territorios

Sus dos fichajes —junto al de Álvarez de Toledo— más cuestionados han sido, además de Juan José Cortés, el padre de la asesinada Mari Luz o Adolfo Suárez Illana, hijo del histórico presidente, los candidatos madrileños: José Luís Martínez Almeida e Isabel Díaz Ayuso. Ambos son una apuesta personal de Casado y pertenecen al sector más "duro" del PP, herederos de Esperanza Aguirre. A falta de concretar los acuerdos de gobierno, los dos tienen grandes probabilidades de presidir tanto en el ayuntamiento de la capital como en la región y, desde las organizaciones territoriales, se teme que Casado se reafirme su discurso más derechizado en lugar de introducir rectificaciones en el rumbo.

Fuentes del PP destacan a este diario la influencia de FAES sobre Casado, el think thank liberal-conservador presidido por José María Aznar, no tanto en las listas en Congreso y Senado sino en el entorno del propio líder del PP, ya que su jefe de gabinete es Javier Fernández Lasquetty, antiguo subdirector del gabinete del expresidente del gobierno y exsecretario general de FAES hasta el año 2007. Lasquetty mostró profundas discrepancias con Mariano Rajoy, cuestión que también pesa en las filas del PP. En su gabinete también está Isabel Benjumea, anterior becaria de la organización de Aznar, ahora eurodiputada electa.

Proecupa en el PP que Casado quiera volver a sus esencias FAES

Preocupa en el PP que Casado quiera volver a sus esencias FAES —desde el entorno del presidente ni confirman ni desmienten que haya hablado o visto a Aznar esta semana— y que el 'popular' quiera un PP a su medida en todo el territorio, una cuestión que los barones temen. Subrayan las fuentes consultadas que si el modelo del PP funciona es porque tiene una implantación territorial superior a la de sus adversarios y porque el partido es "plural" y tiene "autonomía" en sus diferentes municipios y comunidades.

Hay quienes esperaban que después de los comicios Génova aceptase introducir cambios —ya sea sumando voces en la cúpula o introduciendo cambios en el Comité de dirección—  y virase hacia un PP más "centrado", que pase por escuchar a las estructuras del PP. Sin embargo, el plan de Casado es centralizar todo el poder en Madrid y situar a sus fieles en administraciones estratégicas, como la madrileña. Lo decía Casado recientemente: "Madrid es la joya de la Corona". En la dirección del PP lo tienen claro: "Sin Madrid, no ganas el PP", un mensaje claro, dirigido a aquellos barones que quieran desafiar al actual líder.

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