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Elecciones Andalucía PP y Ciudadanos miran a Vox como un igual a pesar de sus propuestas anticonstitucionales 

Ambos partidos no cierran puertas a un posible acuerdo post-electoral con la formación de Santiago Abascal si los tres partidos consiguen sumar una mayoría alternativa a Díaz.

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De izquierda a derecha: Juan Marín (Cs), Juanma Moreno Bonilla (PP) y Francisco Serrano (Vox).

Un nuevo actor político, Vox, ha entrado en la campaña andaluza disputando el espacio electoral al Partido Popular y a Ciudadanos, que lo miran de reojo mientras intentan esquivar, sin éxito, calificarlo como "extrema derecha". PP y Cs no cierran puertas a un posible acuerdo post-electoral con la formación de Santiago Abascal (ni a un apoyo puntual) si los tres partidos consiguen sumar una mayoría alternativa a Díaz

Vox puede ser la sorpresa de estos comicios, un partido que aboga por numerosas propuestas al margen de lo que recoge la Constitución Española: la deportación de migrantes, tanto ilegales (en todos los casos) como legales (si cometen algún delito), que propone la derogación de la Ley de Violencia de Género (y la supresión de organismos feministas, al igual que "la persecución efectiva de denuncias falsas"), el cierre de mezquitas, la suspensión de las autonomías (también la eliminación de las televisiones autonómicas), y la ilegalización de cualquier partido, ONG u organización que "que persiga la destrucción de la unidad territorial", entre otras propuestas.

El hecho de que PP y Cs estén abiertos a "dialogar" con Vox, y, especialmente, que estén dispuestos a ceder en ciertas demandas, evidencia que algunas de las propuestas anteriormente citadas no parecen incomodarles demasiado. 'Populares' y naranjas se definen como "constitucionalistas" mas si por algo se caracteriza el partido de Abascal es, precisamente, por sus propuestas anticonstitucionales.

Ciudadanos: el "anti-europeísmo" como línea roja

Por ejemplo, Juan Marín, candidato de Ciudadanos a la Junta de Andalucía, puso como obstáculo a un posible acuerdo con Vox su supuesto "anti-europeísmo" (aunque el partido de Abascal no recoge en su programa electoral la salida de España de la UE, pero sí aboga por un "un nuevo tratado europeo"), lo que resulta llamativo es que no sea su defensa de un modelo territorial sin Comunidades Autónomas o su discurso sobre la migración lo que espante a la formación naranja.

El presidente del partido, Albert Rivera, ha intentado evitar a toda costa hablar sobre Vox durante la campaña, aunque admitía mostrarse abierto "a escuchar a otros grupos y ver qué condiciones ponen". Sin ir más lejos, este viernes Rivera afirmaba, en relación a Vox: "Nos sentaremos con los partidos constitucionalistas para sumar una mayoría".

Aunque ahora Abascal ataque a Ciudadanos y tilde a la formación de Rivera de "veleta naranja", hubo una época en que ambos líderes acudían a manifestaciones juntos. De hecho, el líder de Vox no tenía reparo alguno en mostrar su relación con Rivera, al que consideraba un "buen amigo".  

Rivera, por su parte, reconocía tener "una buena amistad con Santi" en una tertulia celebrada en el programa 'El gato al agua', en Intereconomía. Abascal, también presente, le respondía diciendo que se sentía "muy identificado" con el mensaje de unidad del catalán. El líder de Ciudadanos recalcaba, a su vez, que Vox no era "ni enemigo ni adversario" de su partido.

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El PP apela al "voto útil" para evitar la fuga

Si bien la estrategia de Rivera es ignorar a Vox, el PP ha dejado ya varios guiños al partido de Abascal durante esta campaña: el pasado sábado, en el mitin central de Granada, Casado elevó el tono en la cuestión migratoria llegando a afirmar que "o los inmigrantes respetan las costumbres occidentales o se han equivocado de país". No es casualidad que en ese mismo mitin, el líder del PP anunciara que llevaría al Congreso la recentralización de competencias en materia de educación. Una postura 'cercana' a la supresión de autonomías que pide el partido de Abascal. 

Los conservadores son conscientes de que los votantes potenciales de Vox son también aquellos descantados con su propio partido y por ello juegan la baza del "voto últil", para intentar mitigar la fuga y que los indecisos caigan de su lado: "Un voto a Vox son cuatro años más de Susana Díaz", afirmó Javier Maroto, número tres del partido, este lunes. 

Casado también ha reconocido en varias ocasiones que su partido no tendría reparo alguno en pactar con la formación de ultraderecha para lograr la investidura de Juanma Moreno como presidente de la Junta de Andalucía: "El PP estará encantado de recibir los votos de aquellos que quieran cambiar las cosas en Andalucía", dijo recientemente.

El líder de la formación ultraderechista Vox, Santiago Abascal. EFE

Desde el PP critican que el presidente de Vox "ha vivido toda su vida de las autonomías, y ahora pide eliminarlas como si nada"

Aunque los 'populares' reconocen a Vox como un interlocutor válido, fuentes de la ejecutiva nacional tachan de "incoherente" a Abascal, con quien compartían partido hasta 2013. Desde el PP critican que el presidente de Vox "ha vivido toda su vida de las autonomías, y ahora pide eliminarlas como si nada".

Abascal estuvo en el PP durante casi dos décadas y se fue acusando a Rajoy de "traicionar los principios" de la formación por "excarcelar terroristas",  también consideraba que había una "falta de respuesta ante los nacionalistas catalanes y vascos",  y que la formación estaba "acartonada de "inacción en la legislación abortista".

El líder de Vox se erige como alternativa "real" al PP: "Cuando llegó Casado a la presidencia del PP éramos 7.000. Ahora estamos en 16.000. Eso quiere decir que los ciudadanos están buscando una alternativa. Somos los originales y no la copia", afirmó orgulloso en su acto en Vistalegre. Ahora queda por ver si las urnas lo confirman.

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