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El embajador que organiza la cumbre de la OTAN en España amparó la venta de armas a Arabia Saudí

El diplomático Álvaro Iranzo, designado "en misión especial" por el Gobierno para el encuentro de la Cumbre Atlántica de junio próximo en Madrid, se reunió con los compradores de armamento del régimen saudí durante su etapa en Riad.

Álvaro Iranzo
El diplomático Álvaro Iranzo. EMBAJADA DE ESPAÑA EN ARABIA SAUDÍ

La industria armamentística española encontró una auténtica mina de oro en Arabia Saudí. Al calor de los ataques contra Yemen, varias empresas de ese ámbito lograron cerrar millonarios acuerdos con el régimen de Salmán bin Abdulaziz. Los negocios se alcanzaron con la bendición del Gobierno de turno en Madrid y con el apoyo en Riad del embajador Álvaro Iranzo, quien hoy tiene otra tarea: organizar la cumbre de la OTAN.  

Ahora le toca hablar de la guerra en Ucrania, pero antes le tocó referirse a un conflicto bélico con menos alcance mediático pero iguales consecuencias trágicas: Iranzo llegó a Riad a mediados de marzo de 2017, exactamente dos años después de que la coalición liderada por Arabia Saudí y Emiratos Árabes  Unidos emprendieran la operación "Tormenta Decisiva" contra las milicias huzíes en Yemen. 

Cuando aterrizó en la capital saudí proveniente de Sídney –donde estuvo cerca de cuatro años como cónsul general–, este diplomático nacido en 1955 en Donostia se encontró con un escenario consolidado: pese a las graves violaciones a los derechos humanos perpetradas por las tropas saudíes en Yemen, las exportaciones españolas de armamento a Arabia Saudí iban viento en popa.

Según datos del Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), entre 2010 y 2014 no se registraron grandes operaciones de venta de material armamentístico español a Arabia Saudí. Al año siguiente, coincidiendo con el inicio de los ataques contra Yemen, hubo exportaciones de material de defensa por 12 millones de euros.

En 2017, ya con Iranzo al frente de la embajada en Riad, las ventas realizadas por la industria armamentística española superaban los 24 millones de euros. El Gobierno del PP dio alas a ese comercio desde la Junta Interministerial que se encarga de analizar las concesiones de licencias para las exportaciones de armamento. Si bien Arabia Saudí estaba entonces involucrada en bombardeos contra civiles, el Ejecutivo de entonces no vio razones suficientes para frenar esos negocios.

Las ventas se mantuvieron a buen ritmo tras la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa. Ya fuese con el mandatario socialista o con su antecesor popular, los argumentos han ido siempre por la misma vía: las autoridades españolas han asegurado en distintos foros que el armamento vendido a Arabia Saudí no se utilizaría para la vulneración del derecho internacional.

No obstante, los gobiernos de turno se han negado en reiteradas ocasiones a aportar (ya fuese a representantes parlamentarios en el Congreso o a grupos de derechos humanos que actúan en España) la documentación correspondiente. En cada uno de esos casos han argumentado que los expedientes tienen carácter confidencial bajo el amparo de la Ley de Secretos Oficiales de la dictadura franquista. 

El 4 de febrero de 2021, Iranzo mantuvo un encuentro con los grandes operadores públicos saudíes que mueven ese negocio: el diplomático se reunió en Riad con la plana mayor de Saudi Arabian Military Industries (SAMI), un auténtico gigante del ámbito armamentístico en Oriente Medio. 

En esa reunión, el representante español y los responsables saudíes hablaron sobre "las oportunidades de cooperación en el sector de las industrias de defensa con las empresas de defensa españolas", según explicó entonces SAMI en un mensaje publicado en su perfil oficial en Twitter.

Esta empresa pública saudí alcanzó un acuerdo con Navantia para la construcción de cinco buques de guerra en el astillero de San Fernando (Cádiz). Esta operación, aún en proceso, se ha visto cubierta por el clásico manto de opacidad que rodea al negocio armamentístico. 

"He dado la bienvenida al Embajador de España, el Señor Álvaro Iranzo, y a su delegación", escribió poco después el director ejecutivo de SAMI, Walid Abukhaled, quien también se refirió directamente a las "oportunidades de asociación con empresas de defensa españolas que pueden ayudar a lograr las metas y objetivos de la Visión Saudí 2030", en alusión al programa estratégico del régimen saudí que busca su consolidación como potencia de la región. 

La embajada de España en Arabia Saudí –muy activa en Twitter, donde suele detallar las distintas actividades y encuentros diplomáticos– no informó sobre este encuentro. SAMI, en cambio, publicó varias fotos de la reunión.

La delegación diplomática tampoco aportó dato alguno sobre la reunión que Iranzo mantuvo 13 días después con Khaled bin Hussein Al-Bayari, asistente para "asuntos ejecutivos" en el Ministerio de Defensa saudí. Según dio a conocer entonces la agencia oficial del régimen saudí en un breve comunicado, ambos abordaron "una serie de temas de interés común".

Al-Bayari tiene un papel relevante en la estructura del Ministerio de Defensa Saudí, principalmente en lo relacionado con la firma de contratos. Así lo demostró durante la última edición de la "World Defense Show", la gran feria armamentística saudí que se celebró en marzo pasado y en la que este funcionario del ministerio que dirige Mohamed bin Salmán se encargó de firmar 10 contratos con compañías saudíes y de otros países para mejorar las capacidades militares del reino.

El evento celebrado en Riad contó con la participación de diez empresas españolas que estuvieron acompañadas por TEDAE, el lobby de la industria militar de este país. La entidad pública ICEX, dependiente del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, subvencionó la participación de dichas compañías en esa feria. 

Los negocios en el ámbito armamentístico fueron alentados por la delegación española en Riad durante la etapa de Iranzo. En sus distintos informes anuales, la Oficina Económica y Comercial de España en Arabia Saudí citó el ámbito de la Defensa entre los sectores "prioritarios" de negocio que podían encontrar las empresas españolas.

De Riad a la OTAN

Iranzo abandonó la embajada española en Riad en noviembre pasado. El Gobierno le tenía reservados otros planes: Iranzo fue designado entonces como embajador en misión especial para la organización de la cumbre de la OTAN que tendrá lugar en Madrid los días 29 y 30 de junio. Este encuentro de la Alianza Atlántica cobró especial relevancia e interés tras el inicio de la guerra de Ucrania en marzo pasado.

El exembajador en Riad tiene una amplia experiencia en terrenos convulsos. Según consta en su currículum, entre mayo de 2004 y julio de 2008 se desempeñó como Director General de Política Exterior para el Mediterráneo, Oriente Próximo y África, donde se curtió en lo relacionado a escenarios geopolíticos delicados.

De esta manera, su trayectoria en ese terreno adquiere importancia en el actual contexto de la OTAN, con el conflicto abierto en Ucrania y con una Europa que ve con preocupación las consecuencias que deparará la crisis en las relaciones con Rusia. 

El recorrido profesional de Iranzo no terminó allí. Posteriormente saltó a la embajada española en Israel, donde prestó funciones hasta junio de 2012. Su siguiente destino fue Sídney, punto previo a su aterrizaje en marzo de 2017 en Riad. Allí conoció a funcionarios importantes en el ámbito de la Defensa, esa mina de oro que aporta millones a la industria militar española.

Familia diplomática

Silvia Iranzo, hermana del embajador, forma parte a día de hoy del consejo de Indra, una de las grandes compañías españolas del sector armamentístico. Esta economista es además consejera independiente del Instituto de Crédito Oficial (ICO), vocal del Pleno de la Corte Española de Arbitraje e integrante del Comité de Reflexión del Club de Exportadores e Inversores. Entre 2008 y 2010 estuvo al frente del ICEX y de la Secretaría de Estado de Comercio, mientras que entre 2010 y 2012 se desempeñó embajadora de España en Bélgica.

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