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Elecciones Euskadi y Galicia 2020 El empuje del 12-J convierte a los partidos soberanistas en piezas clave para las futuras negociaciones con el Gobierno

PNV, Bildu y BNG salen reforzados de las elecciones autonómicas celebradas este domingo en Galicia y Euskadi. Las tres fuerzas forman parte del denominado bloque de la investidura y serán relevantes para evaluar la estabilidad del Gobierno de coalición en su segunda prueba más importante de la legislatura tras la pandemia: los Presupuestos Generales del Estado.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente del Gobierno Vasco, Iñigo Urkullu, durante una reunión. / LA MONCLOA
Imagen de archivo del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente del Gobierno Vasco, Iñigo Urkullu / LA MONCLOA

Los resultados de las elecciones vascas y gallegas de este domingo influirán en muchos de los asuntos del calendario político que se avecina en las próximas semanas y meses, un calendario marcado por los Presupuestos Generales del Estado. El Gobierno, que podría llevar las cuentas al Congreso en septiembre, quiere acudir a la Cámara con los números hechos y los apoyos cerrados, y las elecciones de Euskadi y Galicia podrían indicarle por dónde empezar.

Una de las lecturas políticas de los Presupuestos es que, más allá de su importancia económica para el país, su tramitación es una de las pruebas recurrentes para medir la estabilidad de un Gobierno. Si el Ejecutivo logra sacar adelante sus cuentas, se suele interpretar como un "seguro de gobernabilidad" que da certezas sobre la continuidad de una legislatura.

En cambio, el fracaso de un proyecto presupuestario ha llegado a anticipar, incluso, el final de una legislatura, como ocurrió con la XII, cuando a principios de 2019 el Congreso rechazó las cuentas del Gobierno de Sánchez, lo que condujo a las elecciones del 28-A y a un ciclo electoral que no terminó hasta el 10 de noviembre de ese mismo año.

La estabilidad del Gobierno de coalición pasa por el denominado bloque de la investidura, compuesto por aquellos partidos que, con su apoyo expreso o con su abstención, permitieron en el Congreso que Pedro Sánchez fuera elegido presidente del Ejecutivo. Desde entonces, ese bloque de la investidura ha sido un eje fundamental para que el Gobierno impulse iniciativas.

Durante los meses más duros de la pandemia del coronavirus, se vivieron momentos de tensión entre el Ejecutivo y los principales partidos del bloque, la mayoría independentistas y soberanistas. Tanto durante las prórrogas del estado de alarma como en la comisión de reconstrucción del Congreso, los de Sánchez han tenido importantes desencuentros con partidos como ERC, Bildu, Más País o Compromís, motivados por el acercamiento del Gobierno a Ciudadanos o por el intento del PSOE de sumar al PP a los denominados acuerdos para la reconstrucción.

El calendario político a nivel estatal quedó 'congelado' hace unas semanas, cuando ya se comenzaba a hablar del proyecto presupuestario del Gobierno, con el objetivo de que todos los focos se dirigiesen directamente a Euskadi y a Galicia. Ahora que los Presupuestos vuelven a estar muy presentes en el calendario, los resultados de las elecciones en estos dos territorios pueden terminar afectando directamente a la fase de negociación presupuestaria que se abrirá en pocas semanas.

Los partidos soberanistas de Galicia y Euskadi, PNV, Bildu y BNG, salen reforzados de los comicios. Su posición en el Congreso no cambia cuantitativamente (cada formación seguirá teniendo los mismos diputados que se eligieron el 10 de noviembre de 2019), pero sí lo hace cualitativamente. En el caso del BNG, su único diputado en la Cámara Baja, Néstor Rego, ha sido utilizado en campaña como ejemplo de la política "útil" de negociación con el Gobierno de coalición (el diputado votó a favor a la investidura de Sánchez y fue relevante tras alcanzar un acuerdo con el Ejecutivo que incluía una rebaja en la factura energética de la industria electrointensiva gallega o la transferencia de la AP-9).

 PSOE y PNV: Socios en Euskadi y estabilidad en el Congreso

Con el soberanismo gallego como segunda fuerza en un Parlamento de tres grupos (habiendo superado al PSOE), y con un presidente autonómico del PP, el BNG podría tratar de reforzar su imagen de partido útil para Galicia en sucesivas negociaciones con el Ejecutivo estatal. Y la primera oportunidad se dará en la negociación presupuestaria, donde Rego volverá a ser clave, teniendo en cuenta la ajustada aritmética del Gobierno de coalición.

Desde que Pedro Sánchez es presidente, el PNV ha sido uno de los partidos clave para la gobernabilidad en distintos ámbitos. Apoyaron las primeras cuentas socialistas y han sido el principal apoyo del Gobierno de coalición en el mantenimiento del estado de alarma decretado para hacer frente a la covid-19, incluso cuando el resto de partidos del bloque de la investidura han dejado de apoyar al Ejecutivo.

El Grupo Vasco apoyó todas las prórrogas en la Cámara Baja, después de negociar con los de Sánchez y de ser el grupo que más propuestas de resolución (enmiendas) logró introducir en las sucesivas prórrogas (entre las que se encuentra una enmienda para poder celebrar elecciones autonómicas durante el estado de alarma).

De los resultados del PNV en Euskadi y su relación con la negociación de los Presupuestos Generales del Estado se pueden extraer dos conclusiones: los nacionalistas vascos mantienen su posición como partido de gobierno cuyos seis diputados en el Congreso siguen siendo clave para la estabilidad del Ejecutivo estatal, a la vez que Urkullu vuelve a necesitar y a desear el apoyo de los socialistas vascos para alcanzar una mayoría absoluta y una estabilidad en Euskadi, algo que también pasa por la futura elaboración de sus propios presupuestos.

Que el PNV iba a ser una de las primeras piezas de las negociaciones parecía claro antes de las elecciones vascas, pero los resultados acercan todavía más esta posibilidad. La situación de Bildu es parecida a la del BNG, solo que los de Mertxe Aizpurua cuentan en esta legislatura con cinco diputados (solo uno menos que el Grupo Vasco de Aitor Esteban) y con grupo parlamentario propio.

Las relaciones entre el PSOE y Bildu no pasan por su mejor momento por la actitud de los socialistas en la comisión de reconstrucción

La abstención de Bildu fue determinante para que el Congreso diera el sí a la Presidencia de Sánchez, ya que el socialista recibió solo dos votos más a favor que en contra (167 frente a 165). Durante los primeros seis meses de legislatura Bildu ha contribuido al sostenimiento de la estabilidad del Gobierno, en base al acuerdo de investidura que los vascos firmaron con los socialistas.

Los de Aizpurua se han abstenido en todas las prórrogas del estado de alarma e, incluso, en una de ellas lograron rubricar con el Grupo Socialista y con el de Unidas Podemos un compromiso para derogar la reforma laboral, un compromiso que no estuvo exento de polémica, tras modificar el PSOE unilateralmente las condiciones del pacto apenas unas horas después de conocerse su contenido.

Desde ese momento, las relaciones entre Bildu y el Gobierno se han deteriorado y el mayor desencuentro se produjo en la comisión de reconstrucción, donde los de Sánchez votaron en contra de la derogación de la reforma laboral propuesta por los vascos, pese a tener un acuerdo firmado. Las elecciones de Euskadi refuerzan a Bildu y afianzan su posición como alternativa y oposición a Urkullu (sobre todo si los socialistas vascos reeditan coalición de Gobierno con el PNV), lo que podría influir en la negociación de los Presupuestos.

En el partido vasco están bastante molestos con la actitud del PSOE en la comisión de reconstrucción, y Aizpurua llegó a decir que sus acciones demostraban "lo poco que vale su palabra". Bildu mantiene una estrecha colaboración con ERC en el Congreso tras haber alcanzado un acuerdo parlamentario y, aunque cada partido toma sus propias decisiones, procuran coordinarlas en la medida de lo posible. Si las relaciones entre el Gobierno y los independentistas catalanes y vascos no se encauzan, y estos optan por no facilitar la aprobación de las cuentas, tanto el proyecto presupuestario como la estabilidad del Gobierno podrían estar en peligro.

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