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Los 'fantasmas' que rodean la investidura de Sánchez: la abstención de la derecha y el partido de Errejón

La Moncloa utiliza dos ideas para presionar a Podemos y lograr una investidura sin una coalición: la abstención de la derecha y el salto a la política estatal de Errejón. Sin embargo, cada vez está más claro que la única opción que tiene Sánchez es pactar con el grupo confederal y el diputado madrileño niega que vaya a presentarse a las elecciones el 10-N.

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El hemiciclo del Congreso durante el debate de investidura de Pedro Sánchez, el 23 de julio. @CONGRESO_ES

Pedro Sánchez iniciará otra ronda de contactos con los principales partidos para desbloquear la situación política y ya ha comenzado a reunirse con colectivos sociales para presionar a Podemos de la vía portuguesa. Desde su equipo no aclaran el orden de las llamadas pero sí insisten en que el presidente no se irá de vacaciones este mes de agosto. Tampoco se irán de Madrid Pablo Iglesias, Pablo Echenique y sus equipos, preparados para negociar en cuanto Sánchez descuelgue el teléfono. O listos para dar el paso si no lo da el presidente en funciones. La derecha, sin embargo, sigue resistiéndose a cualquier negociación para la investidura.

Pese a esta situación, los socialistas no cesan en intentar convencer a Pablo Casado y Albert Rivera de que se abstengan y faciliten la investidura. Esto, que cada día es más improbable, es uno de los 'fantasmas' que utilizan desde la Moncloa para presionar a Unidas Podemos. El segundo es el posible salto de Íñigo Errejón a la política estatal con un partido que, aseguran en el Ejecutivo, podría llegar a superar a Podemos. 

La única posibilidad que hay ahora mismo es pactar con Unidas Podemos pero los socialistas decidieron volver a su posición inicial y, después de negociar una coalición fallida, ahora lo único que ofrecen al grupo confederal es negociar un pacto programático. En Unidas Podemos crecen las voces que optan por esta opción si no queda otra, pero el núcleo más cercano a Iglesias insiste en reclamar la coalición. La vía portuguesa no convence, entre otros motivos, porque el socialista Antònio Costa pactó con la derecha la reforma laboral y dejó a un lado a sus aliados de izquierdas. 

El PSOE insiste en implorar la abstención de la derecha pese a que Cs y PP aseguran que no permitirán una investidura de Sánchez

Y, más allá de esto, las intenciones reales de Sánchez complican cualquier entendimiento. La falta de negociación durante 80 días y el intento de hacerlo en tres evidenció que los socialistas no quisieron negociar hasta que no les quedó otra. Ahora parece que van por el mismo camino basándose en ideas que no se acercan a la realidad. 

Lo primero es que el presidente en funciones y el resto de Ejecutivo y partido siguen pidiendo insistentemente a la derecha que se abstenga para facilitar la investidura. Esto realmente nunca ha sido una posibilidad. De hecho, uno de los diputados que se reunió con José Luis Ábalos a principios de junio desveló ante la prensa que el ministro había reconocido que no tenían "ninguna esperanza" de que PP y Ciudadanos se abstuvieran. Daban esta vía por muerta. 

Sin embargo, a los diez minutos, el PSOE volvía a pedir a ambos partidos, haciendo más hincapié en el de Albert Rivera, que se abstuvieran. Con esto jugaron hasta el final y ahora vuelven a hacerlo. 

Pero ambas formaciones ya han dejado muy claro que no permitirán una investidura de Sánchez. El PP se limita a ofrecer negociar temas de Estado cuando ya esté formado el Gobierno y Rivera ni siquiera acudió a las últimas reuniones a las que le citó el presidente en funciones. Además, tanto Casado como Rivera han cambiado las Ejecutivas de los partidos para reforzar el núcleo más conservador y a la derecha de cada formación. El de Ciudadanos, en concreto, se ha encargado de blindar el 'no es no' a Sánchez afianzando a sus nuevos fichajes más afines. Por lo que, aunque el PSOE insista, estas vías están descartadas. 

En el PSOE reconocen que no han hablado con Errejón, pero insisten en que creen que se presentará a las elecciones del 10-N

El otro 'fantasma' que utilizan desde la Moncloa es el salto de Íñigo Errejón a la política estatal. "No hemos hablado con Errejón ni nadie nos ha confirmado, pero si hay repetición electoral estamos seguros de que se presentará", reconoce un diputado cercano a Sánchez a Público. El diputado madrileño ha vuelto a asegurar este viernes que no dará este salto en una entrevista en El País, pero nada sirve para acabar con esta idea porque creen que para presentarse quiere contar con "el efecto sorpresa".

Desde la Moncloa empezaron los primeros rumores en torno a la plataforma que podría presentar Errejón el 10-N. De hecho, fuentes cercanas al presidente llegaron a afirmar que contaban con encuestas en las que restaban un número importante de votos a Unidas Podemos. Además, aseguran que con Errejón podrían entenderse más fácilmente que con Iglesias.

Por esto mismo hay quienes desde el Ejecutivo miran con algo de tranquilidad una repetición electoral. Sin embargo, y como reconocen, sólo son suposiciones de la Moncloa porque el diputado madrileño y su entorno descartan en cada ocasión que tienen esta opción. "Nos queremos centrar en Madrid", insisten desde el nuevo partido. En el aire está que en un futuro den el paso pero, de momento, aseguran que no será así. Entre otros motivos, por la falta de tiempo y estructura territorial para afrontar ahora unas elecciones generales. 

Si el PSOE dejara de mover estos dos 'fantasmas' sería aún más claro que están obligados a entenderse con Unidas Podemos. Sólo un 5% de los votantes de ambas formaciones quieren ir a una repetición electoral y los riesgos de otro encuentro en las urnas son muchos. Las encuestas apuntan a que los resultados nos llevarían a la misma situación política actual pero, si la abstención sube, el bloque de la derecha podría ganar. El PSOE y Unidas Podemos se han ido desgastando en estos meses y no podrán presentarse como aliados para frenar a la derecha y a la extrema derecha después de haber roto prácticamente toda la confianza que había entre ellos y haber fracasado en dos ocasiones en las negociaciones.

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