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Fichajes PP  Álvarez de Toledo, Suárez Illana, Juan José Cortés, Ruth Beitia... y otros fichajes 'estrella' de Casado que fueron un fracaso 

La dirección nacional del PP impuso la candidatura de Toni Cantó pese al criterio de la presidenta Díaz Ayuso. Pablo Casado busca acelerar la desaparición de Cs con este fichaje, pero sus elecciones no siempre han dado el resultado esperado.

De izquierda a derecha: Cayetana Álvarez de Toledo, Adolfo Suárez Illana, Juan José Cortés, y Ruth Beitia.
De izquierda a derecha: Cayetana Álvarez de Toledo, Adolfo Suárez Illana, Juan José Cortés y Ruth Beitia. 

En vísperas del inicio de cada campaña electoral tiene lugar un mercado de fichajes procedentes de la sociedad civil, del mundo mediático y de otras formaciones políticas que recuerda al de las ligas deportivas. Son, en realidad,  operaciones de marketing político para atraer la atención del potencial votante. Lo que se busca es dar un 'golpe de efecto' en el electorado en función de la simpatía que genere el fichaje en cuestión. Según esta lógica, el candidato es un producto que debe mostrar su valía en los comicios electorales.

Tras confirmarse el adelanto electoral en la Comunidad de Madrid impulsado por la presidenta Isabel Díaz Ayuso, en aras de construir una mayoría más sólida para el PP de la que obtuvo en 2019, el máximo líder de la formación, Pablo Casado, buscó un nuevo fichaje 'estrella': el de Toni Cantó. Su incorporación a la lista del PP provocó un choque entre Génova y Ayuso, que ha convertido estos comicios en un "plebiscito" sobre su persona. Pero finalmente el exportavoz de Ciudadanos en Les Corts concurrirá como número cinco.

Un fichaje que no es seguro que se pueda materializar. El artículo 2.2. de la Ley Electoral de Madrid especifica que para que un candidato sea elegible debe ser elector y por lo tanto, estar empadronado en la Comunidad. El valenciano se empadronó "hace unos días", según declaró él mismo. La Junta Electoral será el órgano que decidirá si finalmente Cantó podrá concurrir en la lista del PP.

La incorporación del exdirigente de Ciudadanos, que todavía continúa afilado a la formación 'naranja', estaba en el radar de Pablo Casado y de su número dos, Teodoro García Egea, desde hace meses. En el Partido Popular, más allá de Génova, hay serias dudas de que la candidatura de Cantó "aporte" al proyecto. "Es la obsesión de los fichajes de gente conocida", señala a Público una fuente con larga trayectoria en las filas populares.

Esa máxima acompañó a Casado cuando concurrió por primera vez a unas elecciones generales, en abril del 2019. El conservador dijo 'adiós' al 'marianismo' y renovó por completo la imagen del partido, con 80% de caras nuevas en los puestos de salida. Pero lo que realmente revolucionó las listas fue la incorporación de perfiles como el de Cayetana Álvarez de Toledo, que concurrió como número uno por Barcelona, el de Juan José Cortes, cabeza de lista por la provincia de Huelva y el de Adolfo Suárez Illana, que fue el número dos de Casado por Madrid. Tres fichajes que a los pocos meses se le volvieron en contra. 

Cayetana Álvarez de Toledo

La incorporación de Álvarez de Toledo a las filas del PP no ha sido, precisamente, una historia de éxito. A las reticencias de parte de la formación tras su marcha en 2015 entre críticas a la gestión de Mariano Rajoy, se le unió el descalabro electoral de abril de 2019. La periodista solo consiguió afianzar su escaño en Catalunya. "Ha sido un pésimo resultado y asumo la responsabilidad. Como a las alegrías, hay que llamar a las cosas por su nombre. Ha sido una derrota contundente y clara", afirmó entonces. 

El líder del PP, Pablo Casado, junto a la exportavoz popular Cayetana Álvarez de Toledo, en una imagen de archivo. AFP.

A pesar del resultado, Casado le confió la portavocía del grupo en el Congreso, lo que generó tensiones con algunos barones territoriales del PP. Tras una repetición electoral en la que el PP mejoró ligeramente sus números en Catalunya al conseguir dos escaños, Álvarez de Toledo se rodeó de un equipo de fieles en el Congreso, pero las críticas hacia ella desde sus propia formación eran constantes. Después de un año en el cargo, Casado la cesó en agosto de 2020 por saltarse los argumentarios del partido. Según señalan a Público fuentes de la formación, el líder del PP recibió múltiples quejas -desde el ala 'socialista' del Gobierno y también de la Zarzuela- tras las críticas de Álvarez de Toledo al rey emérito. Actualmente mantiene su escaño.

Adolfo Suárez Illana

Adolfo Suárez Illana fue otro de los 'fichajes' estrella de Pablo Casado para las elecciones generales del 28 de abril. Concurrió como número dos en la lista de Madrid, un puesto reservado a aquellos candidatos con un perfil destacado. Hijo del histórico presidente Adolfo Suárez, símbolo de la Transición y abogado de profesión, dejó su puesto en el bufete internacional de abogados en que trabajaba y se volcó en aupar la candidatura del ahora presidente del PP en las primarias del partido.

El presidente del PP, Pablo Casado (d), junto a su número dos al Congreso por Madrid, Adolfo Suárez Illana (i). EFE.

Tras una serie de polémicas declaraciones —afirmó que el aborto es "una salvajada" y lo comparó con los neandertales y también aseguró que la democracia española se debía, en parte, al dictador Francisco Franco— la dirección del PP decidió situarle en la Mesa del Congreso. En la repetición electoral del 10 de noviembre, Casado le sustituyó como número dos y situó en su lugar a la veterana Ana Pastor. Pese a su escaso margen de maniobra, Suárez Illana sigue protagonizando alguna polémica desde el Congreso: recientemente rompió la disciplina de grupo y votó en contra de quitar las medallas al torturador franquista 'Billy el Niño'. 

Juan José Cortés

Al fichaje de Juan José Cortés también le acompañó la polémica desde el primer minuto. El padre de la niña Mariluz, asesinada en enero de 2008, fue erigido en el PP como símbolo de la defensa de la prisión permanente revisable. Su candidatura no fue bien acogida en Huelva: sacó escaño en abril del 2019 pero el candidato al Senado, Carmelo Romero, cosechó 15.000 votos más que él. Sus polémicas deudas y sus críticas a la dirección del PP andaluz acabaron con sus ambiciones políticas en la repetición electoral de noviembre. 

El presidente del PP, Pablo Casado, con el exdiputado por Huelva, Juan José Cortes. Fuente: PP.

Casado le ofreció entonces liderar la lista al Senado, a lo que se que el padre de Mariluz se resistió hasta el último momento, pero finalmente acabó aceptando. De nada le sirvió: los populares aumentaron el número de escaños en la Cámara Alta, de 54 a 81, pero Cortés se quedó sin plaza tras ser el candidato del PP al Senado menos votado de esa provincia. El escaño 'popular' lo ganó Enrique Sánchez Núñez, segundo en la lista, que sumó 52.072 votos por los 45.098 electores de Cortés. 

Ruth Beitia 

Pablo Casado fichó a la medallista olímpica Ruth Beitia para incorporarla a la Ejecutiva Nacional del partido en septiembre de 2018, cuando la situó como secretaria del área de Deportes. Lo hizo a pesar de que el PP de Cantabria tenía  abierto un expediente disciplinario contra ella y el resto de diputados regionales que se opusieron al cambio de portavoz del Grupo Parlamentario. En enero de 2019 la dirección nacional impuso a Beitia como cabeza de lista para Cantabria y apartó a María José Sáenz de Buruaga, candidata que contaba con el apoyo del comité ejecutivo del PP de Cantabria. 

10/01/2019.- El presidente del Partido Popular, Pablo Casado (c), y las candidatas del PP al Gobierno de Cantabria, Ruth Beitia (i), y a la alcaldÍa de Santander, Gema Igual (d), durante la presentación de las candidaturas que se ha celebrado hoy en la capital cántabra. EFE/Pedro Puente Hoyos.

Dos semanas después, la ganadora de un oro en los Juegos Olímpicos de Río 2016 dejaba la política "por razones estrictamente personales y familiares". En una de sus primeras entrevistas como candidata, Beitia aseguró que se debía "tratar igual a un animal, mujer u hombre maltratado". Unas palabras que fueron criticadas por propios y ajenos. Tras ellas, la atleta limitó al máximo sus declaraciones públicas hasta el día que anunció su dimisión. 

Carlos Iturgaiz

La coalición con Ciudadanos en Euskadi se llevó por delante al exlíder del PP en la región y anterior candidato a lehendakari, Alfonso Alonso. Un sacrificio que Casado estaba dispuesto a hacer con el objetivo de unir a las dos formaciones en una misma papeleta. El líder del PP eligió como sustituto a Carlos Iturgaiz, representante del 'ala dura' del PP tras crecer políticamente a la sombra de Jaime Mayor Oreja y de José María Aznar.

El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, saluda a Carlos Iturgaiz antes de la reunión del Comité Ejecutivo Nacional del partido celebrado en julio pasado. EUROPA PRESS/RICARDO RUBIO.

Pero si en 2016 PP y Cs sumaron 128.000 votos, tras las elecciones autonómicas se quedaron en 60.000. Menos de la mitad. Los populares perdieron cuatro de los nueve escaños que logró Alonso en 2016 y empeoraron el resultado que obtuvo Mayor Oreja en 1990 con seis escaños y poco más de 83.000 votos. De los seis escaños conseguidos, el PP se quedó, en la práctica, con cuatro. Los otros dos fueron a Ciudadanos, que previsiblemente no hubiera obtenido ese resultado por sí solo. 

Lorena Roldán

El penúltimo 'fichaje estrella' de Casado, fue el de Lorena Roldán, excandidata de Ciudadanos a presidir la Generalitat, que dejó su acta de senadora a finales de diciembre para concurrir como número dos del PP en la lista por Barcelona de la mano del popular Alejandro Fernández. La marcha de Roldán supuso un mazazo para los miembros de la dirección de Cs, que se enteraron pocos minutos antes de que ella anunciara públicamente su salida.

El candidato del PPC a la presidencia de la Generalitat, Alejandro Fernandez (d), junto a su numero dos, Lorena Roldán (c), y el presidente del Partido Popular, Pablo Casado (i), durante el acto final de campaña de las elecciones catalanas del 14F que los populares celebran este viernes en Barcelona. Toni Albir / EFE

Pero la candidatura de Roldán no supuso beneficio alguno para el PP en términos electorales, que firmó un nuevo fracaso histórico en la región tras pasar de 4 a 3 diputados. Los populares no lograron, siquiera, hacerse con grupo propio en el Parlament, su principal aspiración en los comicios celebrados el pasado mes de febrero. 

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