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La gestora de Cs reivindica el centro y defiende que se tiendan puentes más allá de las siglas

La gestora critica el nuevo gobierno de coalición por incluir personas de ideología "comunista", cuyo modelo económico cree que no genera ninguna tranquilidad y que además depende de fuerzas "que quieren destruir España".

El secretario general en funciones de Ciudadanos, José Manuel Villegas (d) junto a la portavoz en el Congreso Inés Arrimadas (c) y otros cargos del partido. EFE

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La gestora de Ciudadanos ha presentado una propuesta de estrategia a la militancia que reivindica "más que nunca" el espacio de centro, liberal progresista y defiende tender puentes, por encima de las siglas, desde un posicionamiento "moderado y sensato" pegado a los valores constitucionalistas.

Las líneas estratégicas del partido para los próximos cuatro años han sido plasmadas en una ponencia. La formación ahora tiene que pasar por el proceso de enmiendas antes de su aprobación definitiva en la Asamblea extraordinaria del 15 de marzo, que renovará a la dirección, previsiblemente con Inés Arrimadas a la cabeza.

La gestora, continuista con la ejecutiva de Albert Rivera, que dimitió tras el desastre electoral del 10N, se posiciona sin grandes cambios en la misma línea política por la que transitó el exlíder naranja poco antes de la repetición electoral, levantando el veto a pactar con los socialistas para intentar evitar la debacle.

Por tanto, Cs se reivindica en este espacio centrado "frente al auge de los populismos de izquierda y derecha, que quieren enfrentar y dividir a la sociedad y que niegan la diversidad y la pluralidad", refiriéndose a Podemos y Vox, partido que apoya externamente los acuerdos de gobierno que tiene con el PP en cuatro comunidades autónomas (Madrid, Andalucía, Castilla y León y Murcia).

La ponencia hace hincapié también en la búsqueda de acuerdos con otros partidos constitucionalistas que sean "útiles y positivos para los ciudadanos".

Lo que no recoge el documento es ni una sola palabra de autocrítica sobre los pésimos resultados electorales del partido, que le han sumido en la irrelevancia al pasar de 57 a diez escaños, pero sí insiste en el mismo mensaje de los últimos meses de que Cs es "la casa grande del constitucionalismo" y el refugio de la moderación en esta legislatura "de polarización y extremos" que aventura.

También critica el nuevo gobierno de coalición al incluir personas de ideología "comunista", cuyo modelo económico cree que no genera ninguna tranquilidad y que además depende de fuerzas "que quieren destruir España".

En este documento, se repasan los éxitos electorales en el ámbito municipal y autonómico, que han permitido reforzar la presencia del partido naranja, subrayando que hay que seguir creciendo "para cimentar una alternativa de gobierno en toda España".

Tienen un desafío electoral importante este año con las elecciones en Galicia y en el País Vasco, reconoce la gestora, donde Cs no ha conseguido penetrar, pero en el diseño de los ejes maestros no hace ninguna concesión a poder retocar el mensaje naranja en esas nacionalidades históricas con el fin de tratar de mejorar los resultados.

De Catalunya, que podría igualmente celebrar elecciones este 2020, señala que tienen "el enorme reto de seguir siendo la voz del constitucionalismo y la libertad", que ven más necesaria que nunca "por la sensación de abandono" tras el acuerdo del Ejecutivo con ERC.

Donde hay más novedades es en los nuevos estatutos que ha elaborado la gestora, donde se da más juego a las organizaciones autonómicas con la creación del consejo de coordinación territorial, presidido por el líder del partido y con la participación de todos los coordinadores autonómicos aunque sus conclusiones no serán vinculantes.

Esto no llega ni de lejos a las reclamaciones de algunos líderes autonómicos que piden, entre otras cosas, ser elegidos por las bases.

La designación seguirá siendo potestad de la Ejecutiva nacional, que rechaza de nuevo un modelo de partido de baronías.

Otro aspecto novedoso de la propuesta de Estatutos es que aunque se mantiene la imposibilidad de celebrar una asamblea general para renovar a la dirección en los cuatro meses anteriores o posteriores a cualquier proceso electoral, plantea que esto se puede cambiar por motivos justificados de necesidad para evitar así que haya un periodo de vacío de poder tan largo como el que se está viviendo tras la dimisión de Rivera.