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Mato, a la tercera va la vencida

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Ni los recortes, ni los copagos, ni las mareas blancas que ondearon decenas de veces frente a su Ministerio pudieron con ella. Pero sí lo ha hecho su implicación en el caso Gürtel que, si bien ya había debilitado su imagen en otras ocasiones, ahora, a tan sólo unos meses de las elecciones y sólo un día antes de que Mariano Rajoy presente en el Congreso sus medidas anticorrupción, ha terminado por obligarla a dimitir.

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Ana Mato deja su cargo tras haber dirigido durante tres años el departamento de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Tres años en los que fue el centro de la polémica en numerosas ocasiones. Empezó por obligar a los jubilados a pagar, por primera vez, sus medicamentos recetados; dejó a los inmigrantes prácticamente fuera de la sanidad pública, protagonizó un medicamentazo, dejó a las mujeres solteras y lesbianas sin acceso a la reproducción asistida porque "la falta de varón no es un problema médico";recortó en Igualdad y Violencia de Género y se va en plena protesta de los enfermos de hepatitis C que no reciben el tratamiento que necesitan.

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En todas estas ocasiones recibió el apoyo del resto del Ejecutivo: su misión era ahorrar 7.000 millones de euros en Sanidad y, tijeretazo a tijeretazo, paso a paso, lo estaba consiguiendo. Pero cuando más fuerte se hizo Mato fue tras protagonizar sus primeros escándalos judiciales y recibir, pese a todo, el respaldo incondicional del propio presidente.

La primera vez fue en febrero de 2013, cuando un informe de la Unidad de Delicuencia Económica de la Policía (UDEF) reveló al juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz que la trama Gürtel había regalado a Mato y su entonces marido, Jesús Sepúlveda, exalcalde de Pozuelo de Alcorcón, viajes turísticos por valor de 50.000 euros y artículos de lujo de la firma Louis Vuitton valorados en 610 euros, al tiempo que sufragó "eventos familiares particulares" como fiestas de cumpleaños con confeti payasos, que costaron más de 11.800 euros.

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Redactora del Código Ético del PP

Da la casualidad que Mato fue una de las redactoras del Código de Buenas Prácticas del PP, en la época en la que era vicesecretaria general del PP, en 2009. El documento, que se presentó sólo unos meses después de que se conociera el caso del jaguar que su exmarido guardaba en el garaje, insta a los conservadores, precisamente, a no aceptar "cualesquiera regalos, atenciones o liberalidades que no respondan, por su importe o causa, a los usos y costumbres sociales".

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Para la ministra, el jaguar no fue un regalo de la Gürtel y las acusaciones de febrero no eran más que"insidias" de los medios contra su persona. Se aferró al cargo presentándose como víctima de una "cacería", siempre con el beneplácito de Rajoy, que argumentó que la mantenía en el Gobierno porqueera lo "justo" mantener a una ministra "magnífica".

Tan solo unos meses después, en mayo de 2013, fue la Agencia Tributaria la que destapó el pago de un viaje a Disneyland París con el que las empresas de Francisco Correa, cabecilla de la Gürtel, habría agasajado a la familia Mato-Sepúlveda en 1998, cuando ella era diputada del PP. Una vez más, la ya exministra se defendió asegurando que todos sus gastos familiares "siempre" habían sido abonados por ella misma y el presidente dio de nuevo la cara por ella: "Tengo absoluta confianza. Está haciendo las cosas muy bien y espero que las siga haciendo durante mucho tiempo".

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Ese "mucho tiempo" llegó hasta la crisis del ébola, cuando después de su cuestionable gestión del operativo desplegado tras conocerse la infección de Teresa Romero, Rajoy decidió dejar el caso en manos de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. Fue entonces cuando las voces críticas con Mato empezaron a sonar con más fuerza dentro del propio PP y del propio Gobierno, pero la auxiliar de enfermería se salvó y con ella, también Mato salvó su puesto.

Hasta ahora, día en el que Mato ha sabido que tendrá que sentarse en el banquillo y declarar ante Ruz por haberse beneficiado materialmente de los delitos atribuidos a su ex. No será juzgada como acusada, sino como responsable civil por haber sido "partícipe a título lucrativo" al beneficiarse de 36.000 euros entre los viajes, regalos y fiestas familiares citadas anteriormente. Según el artículo 122 del Código Penal, está obligada a devolver ese dinero con el que se lucró.

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A la tercera va la vencida y Mato dimitió por fin. Eso sí, insistiendo, en su comunicado, en que no se la acusa de ningún delito y esgrimió que se va para que su situación "no pueda ser utilizada para perjudicar al Gobierno de España, a su Presidente ni tampoco al Partido Popular". Para ello, de momento no tiene previsto comparecer ante los medios de comunicación -siempre ha sido poco amiga de las ruedas de prensa-, ni acudir este jueves a la cita con la "regeneración democrática" que tiene Rajoy en el Congreso.

Ahora queda por saber quién la sustituirá al frente del Ministerio. Aunque la persona que vaya a ocupar su puesto no podrá jurar su cargo -por motivos de agenda del rey, principalmente- hasta el próximo miércoles y Sáenz de Santamaría vaya a asumir sus responsabilidades hasta entonces, las quinielas no se han hecho esperar. ¿Los nombres que se barajan? La ministra de Fomento y fiel amiga de Rajoy, Ana Pastor -que ya dirigió esa cartera durante el Gobierno de José María Aznar-; el portavoz de Sanidad del PP y consejero del ramo en Castilla-La Mancha, José Ignacio Echániz; o alguna de sus números dos en el departamento: Pilar Farjas, secretaria general de Sanidad y Consumo o la secretaria de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, Susana Camarero.

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