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Pablo Iglesias Gobierno de coalición, bloque de legislatura y guerra a la austeridad: el balance de Iglesias en el Ejecutivo

El vicepresidente segundo se sienta este martes por última vez en el Consejo de Ministros, una posición que abandonará para concurrir a las elecciones madrileñas. Desde la firma del acuerdo de coalición hasta hoy ha pasado más de un año, un año marcado por la pandemia, pero también por el desarrollo del primer Ejecutivo de coalición de la historia reciente.

Pablo Iglesias
El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, en una imagen de archivo del Consejo de Ministros. (Emilio Naranjo | EFE).

"Cabezón". Este fue el calificativo (amigable, según ambas partes) que la ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, le dedicó al vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, hace unos meses en los pasillos del Congreso. "No seas cabezón", le espetó, cuando el PSOE y Unidas Podemos pugnaban para prohibir los cortes de suministros básicos durante el estado de alarma (una batalla que ganaron los morados) y para subir el salario mínimo interprofesional antes de acabar el año 2020 (una batalla que ganaron los socialistas, ya que el SMI se encuentra congelado, al menos de momento, este año).

Pablo Iglesias encontró en el adjetivo de la portavoz del Ejecutivo una palabra que describía, a su juicio con bastante precisión, el trabajo que Unidas Podemos estaba desarrollando y debía desarrollar en el Gobierno: "Ser cabezones para que se cumpla lo firmado en el acuerdo de coalición"; "ser cabezones para que se respete el derecho a la vivienda"; "ser cabezones".

Este martes Pablo Iglesias se ha sentado por última vez en el Consejo de Ministros con la aprobación de la última medida impulsada por su vicepresidencia, la de Derechos Sociales y Agenda 2030: el plan de choque en dependencia, que destinará en varios años hasta 3.600 millones de euros para tratar de revertir los recortes perpetrados en este ámbito en los últimos años.

Del balance de su paso por el Gobierno, lo primero a destacar sería su propia conformación. La "cabezonería" definida por Montero empezó a operar antes del inicio de la legislatura, cuando Iglesias hizo de la entrada de Unidas Podemos en el Ejecutivo una prioridad absoluta ante un Pedro Sánchez que se resistía a toda costa a tener a los morados como socios en una coalición.

Esta discrepancia condujo a una repetición electoral que, dinamitando algunos pronósticos del PSOE, dio prácticamente la misma fuerza a las formaciones progresistas al tiempo que disparó a la ultraderecha. El acuerdo de coalición entre los dos partidos que no se habían entendido durante más de medio año (desde abril a noviembre de 2019, cuando se repitieron las elecciones) se cerró en unas horas.

"Haber logrado el gobierno de coalición es un éxito en sí mismo porque quebró una cláusula de exclusión no escrita", aseguró el secretario general de Podemos en la celebración del último Consejo Ciudadano de su formación, refiriéndose a la ruptura del bipartidismo.

La evolución del bloque de la investidura

Tras pasar a formar parte del Gobierno, Iglesias centró gran parte de sus esfuerzos en desarrollar el bloque de la moción de censura de Rajoy (los partidos que permitieron el relevo en el poder) hacia un bloque de investidura que, posteriormente, se convirtiera en un bloque de legislatura que sostuviera de forma fiable al Ejecutivo en el Congreso de los Diputados.

El bloque de la investidura fue un hecho (Sánchez fue elegido presidente) e Iglesias se va del Gobierno en medio del trámite para tratar de evolucionar ese bloque hacia una mayoría de legislatura. En este proceso, el vicepresidente segundo maniobró con formaciones como ERC, EH Bildu o el PNV para que el PSOE no llevara a cabo la operación "salvar a Ciudadanos" e hiciera a los de Inés Arrimadas un socio preferente.

"Somos incompatibles", advirtió el bloque de la investidura cuando los socialistas salvaron las últimas prórrogas del primer estado de alarma gracias a Cs. El último triunfo de Iglesias en este sentido, un paso hacia el ansiado "bloque de legislatura", fue la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado de 2021; no solo porque salieron adelante gracias a la mayoría de investidura y con refuerzos adicionales (casi 190 diputados), sino porque un mes antes de la votación crucial de las cuentas en el Congreso, Iglesias había logrado sumar a los cinco diputados de EH Bildu a la causa presupuestaria, un paso que acercó sobremanera a otros partidos, como ERC.

Respecto a las medidas impulsadas en este poco más de año de Iglesias como vicepresidente, las más destacadas proceden de los acuerdos firmados en el pacto de coalición: la derogación de los despidos por baja médica o la aprobación del ingreso mínimo vital (y las sucesivas mejoras para garantizar su cobertura social) son buena prueba de ello. El objetivo general del líder de Unidas Podemos era el de acabar con la austeridad y con su "fama" de receta económica válida, y la crisis provocada por pandemia del coronavirus ha dado una oportunidad para ello.

Los ERTE, las ayudas directas a empresas, los créditos ICO o el dinero transferido a las comunidades autónomas son algunas de las decisiones que se han tomado, no sin tensas negociaciones entre los socios del Gobierno, que en alguna ocasión dieron lugar a conflictos, y que han marcado un rumbo distinto respecto a las recetas que se aplicaron para paliar la crisis económica del año 2008.

Iglesias: "Hemos conseguido dar un giro neokeynesiano a la orinetación de las políticas económicas"

"Hemos conseguido dar un giro neokeynesiano a la orientación de las políticas económicas como respuesta a la crisis. Hemos planteado una alternativa basada en la protección de los derechos sociales y en la implementación de políticas expansivas que mantuvieran un cierto nivel de renta en los hogares y las empresas. No tengo la menor duda de que este Gobierno podía haber hecho más, haberlo hecho mejor y haberlo más rápido. Pero, del mismo modo, considero que el trabajo que hemos hecho parte de un cambio de paradigma y una inversión de las prioridades lo suficientemente ambiciosos como para concluir que el esfuerzo ha merecido la pena", aseguró el propio Iglesias en este sentido.

La "cabezonería" a la que se refería la ministra de Hacienda encierra también otras batallas de Iglesias en el seno del Gobierno, como la prohibición de los desahucios sin alternativa habitacional durante el estado de alarma, o la marcha atrás del Ministerio de Seguridad Social en su intento de aumentar el periodo de cotización necesario para calcular la pensión. El balance del pasado se complementa con los retos futuros y las cuestiones pendientes que deberá afrontar la ministra de Trabajo y futura vicepresidenta tercera del Gobierno, Yolanda Díaz, como la negociación de la ley de Vivienda y la regulación de los alquileres.

"Quien crea que Yolanda Díaz va a dejar de dar batallas importantes y va a dejar de exigir que se cumpla el acuerdo de coalición, está muy equivocado; seguiremos siendo todo lo cabezones que haga falta para que se cumplan los compromisos que firmamos ante la ciudadanía", aseguran desde Unidas Podemos.

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